<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-1137355420193974311</id><updated>2012-01-29T22:09:05.232+01:00</updated><category term='Relatos'/><category term='Críticas desconsideradas'/><category term='Poesía'/><title type='text'>Milano</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://gremarmilano.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1137355420193974311/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://gremarmilano.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Milano</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03433762194355849072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_yYbvzxIxmu4/S0kOMhWNZOI/AAAAAAAAAAM/DDSK6wT0HOA/S220/Negro+Milano.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>28</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1137355420193974311.post-4122615884913314095</id><published>2012-01-29T10:22:00.005+01:00</published><updated>2012-01-29T11:23:15.801+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Críticas desconsideradas'/><title type='text'>Vacaciones en Canarias</title><content type='html'>&lt;span style="color: rgb(153, 102, 51);font-size:130%;" &gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;          Era obligado ir a Canarias. Después de tener cuatro hijos, escribir un libro y plantar media docena de árboles me quedaba pendiente esta asignatura. Porque quien no haya visitado las islas Canarias no tiene terminada la carrera de la vida o, al menos, eso se desprende cuando en una conversación sale a relucir el asunto vacacional: “Pero, ¿cómo, aún no has estado en las Canarias?” Y te miran con aprensión y cuidado, recelando no sé qué extrañezas.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;          Así que me he ido a las Canarias. Ocho días de proceloso descuido en un hotel a cincuenta metros del mar. Pero ¡y no he dicho casi nada!, hay que ir. Lo más rápido sin duda alguna es el avión, pero a la par de rápido es uno &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 102, 51);font-size:130%;" &gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;de los pasos más difíciles de dar si se tiene un mínimo de amor propio.&lt;/span&gt;&lt;br  style="font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;          Pasar por un aeropuerto es&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 102, 51);font-size:130%;" &gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt; todo un ejercicio de degradación progresiva de la persona. Por de pronto te exigen estar presente dos horas antes de la salida del avión. Nadie da una razón comprensiva para hacer llevadero este desatino. Simplemente debes estar y punto. Perder dos horas &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-Zk87NJI5tYc/TyURnAaXcUI/AAAAAAAAAEI/tmiKN-SiNcI/s1600/IMG_2820%2BCanarias.JPG"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 300px; height: 400px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-Zk87NJI5tYc/TyURnAaXcUI/AAAAAAAAAEI/tmiKN-SiNcI/s400/IMG_2820%2BCanarias.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5702983864957759810" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 102, 51);font-size:130%;" &gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;de tu tiempo de la manera más casposa y detestable no podrás encontrarla en ningún otro punto del planeta. ¡Pero si fuera esto lo peor!&lt;/span&gt;&lt;br  style="font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;          Al atravesar los controles de embarque debes ir preparado para sufrir más humillaciones, vergüenzas y bochornos de cuanto seas capaz de imaginar. Chequeos manuales, registros de equipaje, intimidades en entre&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 102, 51);font-size:130%;" &gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;dicho, ominosas miradas de sospecha, todo es válido en aras de la seguridad ciudadana. Especial cuidado, por lo que tiene de indigerible, me produjo el hecho de no poder entrar en el aer&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 102, 51);font-size:130%;" &gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;opuerto una simple botella de agua de 33 cl. La cosa no tendría mayor importancia si no fuera porque, una vez dentro, puedes adquirir una botella de ginebra en las tiendas “free tax” (toma ya internacionalismo), bebértela mientras esperas el avión, romperla una vez vacía y convertir el gollete en un arma mortal. Pero esto parece ser un mal menor frente al tremendo peligro de verter una chorrada de agua sobre la moqueta del avión.&lt;/span&gt;&lt;br  style="font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;¡Normas y leyes paridas por lúcidos cerebros de padres patrio&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 102, 51);font-size:130%;" &gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;s para proveer a nuestra seguridad… o para justificar sus obscenos privilegios!&lt;/span&gt;&lt;br  style="font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;          Pero me extiendo demasiado en estas menudencias y olvido las islas Canarias.&lt;/span&gt;&lt;br  style="font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;          La isla de Tenerife es cambiante, varia y sorprendente. La fauna, escasa y endémica, se reduce a aves, algún reptil y unos &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 102, 51);font-size:130%;" &gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;pocos insectos, con algún mamífero de importación. En la bajura se extienden campos plataneros que hacen la delicia del turista con sus apetecible&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 102, 51);font-size:130%;" &gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;s racimos calentándose al sol como lagartos de mil colas. Las palmeras son una constante impredecible con variedad formas, tamaños y frutos que alternan con especies endémicas como el tabita o el cardoncillo, y por doquier se ofrecen, al asombro de la mirada, jardines y parterres con plantas que se nos antojan exóticas en sus colores y perfumes, así como el drago, ese peculiar árbol de savia roja que, como la mitológica hidra regeneraba sus cabezas, él regenera las heridas de su tronco&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 102, 51);font-size:130%;" &gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;. Más arriba la vegetación se vuelve seria. Lentiscos y sabinas se enseñorean de la zona junto a las lauráceas y los pinos. &lt;/span&gt;&lt;br  style="font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;          Y ya en la alta montaña, abrazándose&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 102, 51);font-size:130%;" &gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt; a las laderas del Teide, la naturaleza se torna avara y apenas aparece la retama y alguna planta endémica de escaso desarrollo. La roca se desnuda sin pudor ofreciéndonos la descarnada virulencia de un lejano pasado en que todo era fuego, caos y desolación. Todavía queda mucho de esta última en las aristas negras de la lava, en las construcciones gigantescas amasadas por la roca líquida, en los colosales circos de los cráteres, hoy apaciguados, pero aún al acecho.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-ipKwKM1a6nw/TyURJjWo71I/AAAAAAAAAD8/CIxSSF8OBzQ/s1600/IMG_2780%2BCanarias.JPG"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 192px;" src="http://2.bp.blogspot.com/-ipKwKM1a6nw/TyURJjWo71I/AAAAAAAAAD8/CIxSSF8OBzQ/s400/IMG_2780%2BCanarias.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5702983358941294418" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 102, 51);font-size:130%;" &gt;&lt;br  style="font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;          Es el Teide, montaña imponente, amenazadora, padre de los volcanes, boca del infierno por donde un día descendió Orfeo en busca de su adorada Eurídice. Las otroras nieves perpetuas han desaparecido y hoy muestra la cabeza agreste, desmadejada y triste. Coronarlo hubiera sido obra de titanes y quedé agradecido a la normativa que impide llegar a su cima ni aún a su base.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 102, 51);font-size:130%;" &gt;&lt;br  style="font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;          Otra isla que visité fue La Gomera. Menuda y chiquita, es como un puñado de montañas, prietas, arrebujadas por el turbión de agua del océano. Cuando se acerca el barco a ella, aparece como un farallón irreductible de rocas escarpadas contra las que se rompen las olas en incesante acoso. El único acceso permitido por mar es la pequeña cala de San Sebastián, a cuyo abrigo se acoge la capital. A poco de adentrarse uno en tierra, comienza la ascensión hacia el interior de la isla y se alcanzan los mil metros de altura en pocos minutos.&lt;/span&gt;&lt;br  style="font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;          Aquí, como en ninguna otra parte se percibe la acción constructora y destructiva de la actividad volcánica. Los Roques son monstruosos falos de lava viscosa que se enfrió dentro de los conductos volcán&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 102, 51);font-size:130%;" &gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;icos sin llegar a salir al exterior. Cinco millones de años de erosión natural han hecho el resto. También dicen, y lo creo, que solamente en esta pequeña isla hay más especies vegetales endémicas que en todo el Reino Unido. El silbo gomero una delicia para los oídos y descanso para el espíritu ante tanta charlatanería inútil como inunda nuestras calles.&lt;/span&gt;&lt;br  style="font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;          Los días de vacaciones no dieron para más. Las otras islas quedaron en el horizonte, como barcos varados a los que me fue imposible abordar.&lt;/span&gt;&lt;br  style="font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;          El clima en este tiempo de invierno es como el verano de Castilla. Fresco a la mañana; agradable, casi cálido mediado el día y si se sale después de atardecer se precisa una chaqueta de punto&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 102, 51);font-size:130%;" &gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt; para combatir el relente.&lt;/span&gt;&lt;br  style="font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;          Lo que peor llevé durante mi estancia en las islas, como cafetero irredento que soy, fue la imposibilidad de tomar café. Allí no se sabe qué es eso. En su lugar te dan un brebaje sucio, de sabor indefinido y desagradable, imposible de disimular ni aún haciendo isla de azúcar en la taza. Como tampoco pude aderezarlo con un buen chorro de orujo recio, opté por aparcarlo hasta mi regreso a la península.&lt;/span&gt;&lt;br  style="font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;          Por poco dinero se puede aviar una comida en la mayoría de los restaurantes, aunque sin alharacas ni exigencias gastronómicas graves. Especialmente apetitosas son las “papas arrugás”: las recomiendo. Frutas, pescados y carnes de pollo y conejo son fáciles de conseguir. Más difícil, por no decir imposible, embutidos que hagan posible un bocadillo de ja&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 102, 51);font-size:130%;" &gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;món serrano (ibérico excusado) o una ración de rodajas de chorizo (de nuestra exquisita morcilla de Burgos, ni oídas). &lt;/span&gt;&lt;br  style="font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;          Para terminar debo decir que resulta agobiante el exceso de infraestructura turística. Guirilandia puede encontrarse allí a sus anchas, pero a los peninsulares deberían abrumarnos menos con sus ofertas.&lt;/span&gt;&lt;br  style="font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;          Cuando vayáis, tened cuidado con los fotógrafos. Os asaltarán por todos los lados: en el barco, paseando, en la playa, a la entrada de la cafetería, cuando salgas de una iglesia, incluso en el comedor del hotel os importunarán, y lo harán con cotorra o sin ella, lo mismo vestidos de majoreros que a la vulgar usanza. Si no os defendéis aguerridamente de ellos gastaréis en insulsas fotografías más que en comer y divertiros.  &lt;/span&gt;&lt;br  style="font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;          Unas provincias a visitar una vez&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-RTdzGpESn_s/TyUQmmPGf_I/AAAAAAAAADw/tVYror2DLBE/s1600/IMG_2804%2BCanarias.JPG"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 300px;" src="http://4.bp.blogspot.com/-RTdzGpESn_s/TyUQmmPGf_I/AAAAAAAAADw/tVYror2DLBE/s400/IMG_2804%2BCanarias.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5702982758419562482" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 102, 51);font-size:130%;" &gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt; en la vida para calibrar el contraste con la península. En la segunda visita no entro y la dejo al libre albedrío de cada uno. &lt;/span&gt;&lt;br  style="font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;          Aquí el arte natural suple al del hombre. Las catedrales las construyeron los volcanes, las iglesias la erosión, la monumentalidad el paso del tiempo. Busqué alguna iglesia, ermita o capilla que me recordase las bellas construcciones de Castilla. Encontré un pequeño edificio encalado, sin pretensiones de iglesia, sede de la parroquia de Nuestra Señora de la Paz y San Amaro. Entré en ella por rememorarme este último a nuestro Amaro peregrino. En un rincón había una figurita del santo, de no más de 20 centímetros y en una repisa, al lado, exvotos de pies, piernas y brazos de cera. Un amable lugareño de hablar cadencioso explicaba que este Amaro era, al parecer, de origen francés aunque ignoraba donde vivió y los méritos que hizo para llegar a santo, pero estaba probado que ayudaba mucho en las enfermedades de las extremidades. Era todo lo que sabía.&lt;/span&gt;&lt;br  style="font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;          Hasta aquí mis recuerdos de las islas Canarias.&lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: arial;"&gt;&lt;br style="font-family: arial;"&gt;&lt;br style="font-family: arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1137355420193974311-4122615884913314095?l=gremarmilano.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://gremarmilano.blogspot.com/feeds/4122615884913314095/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://gremarmilano.blogspot.com/2012/01/vacaciones-en-canarias.html#comment-form' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1137355420193974311/posts/default/4122615884913314095'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1137355420193974311/posts/default/4122615884913314095'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://gremarmilano.blogspot.com/2012/01/vacaciones-en-canarias.html' title='Vacaciones en Canarias'/><author><name>Milano</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03433762194355849072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_yYbvzxIxmu4/S0kOMhWNZOI/AAAAAAAAAAM/DDSK6wT0HOA/S220/Negro+Milano.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-Zk87NJI5tYc/TyURnAaXcUI/AAAAAAAAAEI/tmiKN-SiNcI/s72-c/IMG_2820%2BCanarias.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1137355420193974311.post-2834575396491009633</id><published>2012-01-11T10:41:00.002+01:00</published><updated>2012-01-11T10:49:47.512+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Relatos'/><title type='text'>Aburrimiento</title><content type='html'>&lt;span style="color: rgb(153, 102, 51);font-size:130%;" &gt;            El cadáver estuvo quince días en la biblioteca.&lt;br /&gt;            Luego, se cansó y se fue.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1137355420193974311-2834575396491009633?l=gremarmilano.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://gremarmilano.blogspot.com/feeds/2834575396491009633/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://gremarmilano.blogspot.com/2012/01/aburrimiento_11.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1137355420193974311/posts/default/2834575396491009633'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1137355420193974311/posts/default/2834575396491009633'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://gremarmilano.blogspot.com/2012/01/aburrimiento_11.html' title='Aburrimiento'/><author><name>Milano</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03433762194355849072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_yYbvzxIxmu4/S0kOMhWNZOI/AAAAAAAAAAM/DDSK6wT0HOA/S220/Negro+Milano.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1137355420193974311.post-1321371538573834928</id><published>2012-01-11T10:38:00.003+01:00</published><updated>2012-01-11T10:52:26.027+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Relatos'/><title type='text'>Cuento breve</title><content type='html'>&lt;span style="color: rgb(153, 102, 51);font-size:130%;" &gt;      ¡Pobre muchacha!&lt;br /&gt;     El maldito fraile le arrebató el alma, la envolvió en una mortaja de pecados y de seguida la sepultó en los infiernos. El cuerpo lo abandonó al albur de siniestros compadreos, a la puerta del convento.&lt;br /&gt;     Después, sin prisas, se atusó la cuerna y salió a decir misa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1137355420193974311-1321371538573834928?l=gremarmilano.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://gremarmilano.blogspot.com/feeds/1321371538573834928/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://gremarmilano.blogspot.com/2012/01/cuento-breve.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1137355420193974311/posts/default/1321371538573834928'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1137355420193974311/posts/default/1321371538573834928'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://gremarmilano.blogspot.com/2012/01/cuento-breve.html' title='Cuento breve'/><author><name>Milano</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03433762194355849072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_yYbvzxIxmu4/S0kOMhWNZOI/AAAAAAAAAAM/DDSK6wT0HOA/S220/Negro+Milano.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1137355420193974311.post-8847909294592298619</id><published>2012-01-11T10:36:00.000+01:00</published><updated>2012-01-11T10:37:36.188+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Relatos'/><title type='text'>Novela corta</title><content type='html'>&lt;span style="color: rgb(153, 102, 51);font-size:130%;" &gt;Quería ser recordado como el autor de la novela más corta.&lt;br /&gt;Estuvo pensando dos años. Otros dos dándole forma. El quinto escribió:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;“A partir de entonces todo siguió igual”.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Firmó, metió la hoja en un sobre y la mandó a la imprenta.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1137355420193974311-8847909294592298619?l=gremarmilano.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://gremarmilano.blogspot.com/feeds/8847909294592298619/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://gremarmilano.blogspot.com/2012/01/novela-corta.html#comment-form' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1137355420193974311/posts/default/8847909294592298619'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1137355420193974311/posts/default/8847909294592298619'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://gremarmilano.blogspot.com/2012/01/novela-corta.html' title='Novela corta'/><author><name>Milano</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03433762194355849072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_yYbvzxIxmu4/S0kOMhWNZOI/AAAAAAAAAAM/DDSK6wT0HOA/S220/Negro+Milano.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1137355420193974311.post-1487738418491313090</id><published>2011-12-28T10:19:00.003+01:00</published><updated>2011-12-28T10:38:00.460+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Relatos'/><title type='text'>La meiga de Carballera y el peregrino</title><content type='html'>&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:hyphenationzone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:compatibility&gt;    &lt;w:breakwrappedtables/&gt;    &lt;w:snaptogridincell/&gt;    &lt;w:wraptextwithpunct/&gt;    &lt;w:useasianbreakrules/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:browserlevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 10]&gt; &lt;style&gt;  /* Style Definitions */  table.MsoNormalTable  {mso-style-name:"Tabla normal";  mso-tstyle-rowband-size:0;  mso-tstyle-colband-size:0;  mso-style-noshow:yes;  mso-style-parent:"";  mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt;  mso-para-margin:0cm;  mso-para-margin-bottom:.0001pt;  mso-pagination:widow-orphan;  font-size:10.0pt;  font-family:"Times New Roman";} &lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Chirrió con dolor la desvencijada puerta y en su umbral se dibujó, contra el halo de niebla, la figura azogada del hombre.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Cinco pares de ojos lo escrutaron con avaricia desde el interior de la chabola. El más fornido era un gigantón de dos metros de altura, ancho como una columna de iglesia; otro, menos fuerte pero también membrudo y colosal, vestía ropas talares y lucía tonsura, de las de antes, aunque mal marcada y casi oculta por una guedeja que le caía hasta la nuca, y los tres restantes eran unos &lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;viejos desdentados y achacosos con el cansancio de los años reflejados en la torpeza de los movimientos. A la luz del fuego y de las velas los cinco parecían fantoches de un cuadro tenebroso.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;El recién llegado susurró un saludo ininteligible, ahogado por la excitación, y dejó en el suelo su mochila, haciendo sonar el bosque de medallas, cruces y rosarios que traía sobre el pecho.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;- ¿Habrá alojo para un &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;peregrino de Santiago?-, preguntó cuando recobró el resuello.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;- Lo habrá, si tal eres-, respondió el tonsurado.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;El peregrino respiró con acomodo y se hizo un sitio junto a la lumbre. Luego, sintiéndose interrogado por el silencio uncial de los presentes, creyó oportuno aclarar:&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;- He topado con la Santa Compaña.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Santiguóse el clérigo con supersticiosa devoción y, recogiéndose las haldas de la sotana para asentarse en un taburete descangallado, repuso:&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;- No sería la Santa Compaña, que esa no deja ir a quien la topa. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;- Pues si no era la Santa Compaña mucho se le parecía y otras maravillas he visto estos dos días que me tienen sumido en la confusión-, se defendió el peregrino de la incredulidad del cura.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Chisporroteó con alborozo un tronco, al resquebrajarse en el fuego, y el remolino de humo y pavesas que p&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;rodujo agitó el llar, mientras un turbión de cenizas gateaba chimenea arriba. Nuevamente se santiguó el sacerdote y murmuró una letanía entrecortada a la que contestaron los otros hombres.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;- Hace dos jornadas-, empezó el peregrino-, me pilló la noche en el medio de un bosque. El cielo se deshacía en lluvia, el viento arreciaba empujando nubarradas de agua de acá para allá y sólo la luz de los relámpagos me permitía ver por donde andaba. Estaba desorientado y buscaba en vano un cobijo donde resguardarme de la tormenta cuando, a la luz de un relámpago, vi una figura de mujer que se movía delante de mí tratando de librarse de una rama, arrancada por el ventarrón, que había caído sobre ella. Acudí en su ayuda, le ayudé a desembarazarse del estorbo y la tomé a mis espaldas. Con una mano me iba señalando por dónde ir y qué senda tomar hasta que llegamos a una casa, si tal nombre podía darse a semejante chamizo, cuya puerta se abrió, como por ensalmo, sin tocar cerrojo ni picaporte. El interior estaba p&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;rofusamente iluminado aunque solo alumbraba un candil de aceite de cinco brazos, y la estancia era grande y estaba aderezada como no podía imaginarse desde el exterior, de lo que deduje que n&lt;/span&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/-guJW7c95290/TvriaptzIUI/AAAAAAAAADk/ZHihL6vAnGs/s1600/CIMG7073.JPG"&gt;&lt;img style="float: left; margin: 0pt 10px 10px 0pt; cursor: pointer; width: 320px; height: 536px;" src="http://2.bp.blogspot.com/-guJW7c95290/TvriaptzIUI/AAAAAAAAADk/ZHihL6vAnGs/s400/CIMG7073.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5691110026638467394" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;o era aquello natural, y andar hecho trasgo me había metido en muy extraño negocio&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Aquí, signóse y santiguóse nuevamente el sacerdote y exclamó:&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;- ¡Líbrenos Santa María, el señor Santiago y los ángeles del Señor! &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;- ¡Amén!-, contestaron a una&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt; los otros cuatro hombres.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;- La mujer-, siguió el peregrino-, era una joven de deslumbrante belleza que enseguida amañó un fuego para secar mis ropas y darme calor, y me ofreció un lecho donde descansar.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;- ¿Holgaste con ella?-, pegu&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;ntó el cura, afilados los dientes con sátira expresión.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;- Para huelgos estaba yo con la hambre fiera que tenía y el cansancio de&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt; la jornada, aparte de no ser aún núbil la muchacha y parecerme gravísimo pecado tocarla siquiera-, repuso el peregrino, poco atento a la cuestión. Y prosiguió, ligero sólo a terminar el relato: &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;- A la mañana siguiente, como por encanto, me desperté en el medio del bosque donde me había perdido la noche anterior, sin que por ningún sitio pareciera casa, doncella o cosa semejante.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Calló unos instantes antes de continuar:&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;- Y hoy volvió a hacérseme noche cerrada siguiendo una corredeira, puesta allí por el demonio, a cuyo final nunca llegaba. Y, otra vez perdido, se me alcanzaron voces extrañas a modo de sonsonete incomprensible y vi un resplandor aún más extraño y, a poco, una gavilla de encapuchados, en fila de a dos, con sayales blancos y de tez tan nívea como sus sudarios, que venían derechos hacia donde yo estaba. No parecían caminar sino que flotaban a cierta altura del suelo, rozando apenas las hojas húmedas de los helechos. Traían en sus manos velones negros y venían dirigidos por una ánima portadora de una gran cruz de leños sin labrar. Quise huir pero mis pies estaban pegados al suelo. Se llegaron a mí los encapuchados y el que llevaba la cruz me la alargó indicándome por señas que la tomara. Ya iba a cogerla cuando apareció entre los árboles un trasgo o demonio en figura de vieja achacosa y deforme que me agarró de un brazo y, arrancándome del pecho una de las cruces, ésta, la más grande, la esgrimió en alto y ordenó a las estantiguas seguir su camino. Cuando marcharon quedó inundado el bosque de un fuerte olor a cera y aceite de candela mal quemados, y la vieja tiró de mí llevándome en volandas, en medio de la oscuridad, por trochas desconocidas, hasta dejarme a la puerta de este lugar para desaparecer al momento. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;- La meiga blanca de Carballera es, que te ayudó hoy por el favor de ayer-, pareó el gigante al ovillo del cura que se santiguaba aquella noche por centésima vez. Mientras, los tres viejos murmuraban jaculatorias amparados en la oscuridad del fondo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;- ¡Santa María de Barca, de la Compaña, libéranos!&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;- ¡San Xil, patrón de los miedos, de la Compaña, libéranos!&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;- ¡San Andrés de Teixido, do todos habremos de ir, de la Compaña, libéranos!&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;- ¿Las dos eran una?-, preguntó el peregrino, azorada la mirada, demudado el color-. ¿Y cuál de las dos imágenes es cierta, la de doncella o la de desastrada?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;- Ella y el diablo lo sabrán que nunca, antes, nadie la vio y pudo después contarlo. Cata el peligro porque pasaste de haber hurgado en su doncellez, primero, porque te habría tomado el ánima, y estáte agradecido por salir con bien de la última hazaña, después, que de haber tomado la cruz serías ahora guía de espíritus errantes-, repuso el sacerdote y, alzándose del asiento, manteó la sotana para sacudirse las cenizas. Se despidió, luego, con muchas zalemas y bendiciones y salió acompañado del gigantón mientras los tres viejos, tras despabilar las velas, se tendían en torno al hogar y quedaban enseguida dormidos. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;El peregrino, sentado en un poyo, agostó la noche besando las cruces que le colgaban del pecho y pasando las cuentas de un rosario de cristales. A la mañana, apenas amanecido, se levantó con tiento para no despertar a los viejos y siguió su camino a Compostela, mochila al hombro, rumiando desconciertos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Tras él, cendales de niebla blanca que subían del valle velaban la robleda, mientras el sol quería desbordarse por la cima de las montañas.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1137355420193974311-1487738418491313090?l=gremarmilano.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://gremarmilano.blogspot.com/feeds/1487738418491313090/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://gremarmilano.blogspot.com/2011/12/la-meiga-de-carballera-y-el-peregrino.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1137355420193974311/posts/default/1487738418491313090'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1137355420193974311/posts/default/1487738418491313090'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://gremarmilano.blogspot.com/2011/12/la-meiga-de-carballera-y-el-peregrino.html' title='La meiga de Carballera y el peregrino'/><author><name>Milano</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03433762194355849072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_yYbvzxIxmu4/S0kOMhWNZOI/AAAAAAAAAAM/DDSK6wT0HOA/S220/Negro+Milano.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-guJW7c95290/TvriaptzIUI/AAAAAAAAADk/ZHihL6vAnGs/s72-c/CIMG7073.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1137355420193974311.post-3683566380893320540</id><published>2011-12-09T17:28:00.014+01:00</published><updated>2011-12-09T18:26:28.987+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Críticas desconsideradas'/><title type='text'>A vueltas con la Navidad</title><content type='html'>&lt;!--[if !mso]&gt; &lt;style&gt; v\:* {behavior:url(#default#VML);} o\:* {behavior:url(#default#VML);} w\:* {behavior:url(#default#VML);} .shape {behavior:url(#default#VML);} &lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:hyphenationzone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:compatibility&gt;    &lt;w:breakwrappedtables/&gt;    &lt;w:snaptogridincell/&gt;    &lt;w:wraptextwithpunct/&gt;    &lt;w:useasianbreakrules/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:browserlevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 10]&gt; &lt;style&gt;  /* Style Definitions */  table.MsoNormalTable  {mso-style-name:"Tabla normal";  mso-tstyle-rowband-size:0;  mso-tstyle-colband-size:0;  mso-style-noshow:yes;  mso-style-parent:"";  mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt;  mso-para-margin:0cm;  mso-para-margin-bottom:.0001pt;  mso-pagination:widow-orphan;  font-size:10.0pt;  font-family:"Times New Roman";} &lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;o:shapedefaults ext="edit" spidmax="1027"&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;o:shapelayout ext="edit"&gt;   &lt;o:idmap ext="edit" data="1"&gt;  &lt;/o:shapelayout&gt;&lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;La Navidad, como fiesta, está siendo muy cuestionada desde distintos frentes. Por un lado se ataca la dilapidación y el derroche frente al hambre y la miseria imperantes. Por otro la inmisericorde obligación que nos impone de ser felices cuando muchas personas están abocadas a la soledad, el sufrimiento y el olvido, con pocas alegrías que celebrar.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Este tema debería ser fustigado en lo más jugoso de los lomos hasta dejar las costillas al descubierto. Otro día quizá lo haga. Hoy no me siento con ánimos para ello. Prefiero dar varapalo a cuestiones más banales aunque, no por ello, menos importantes.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Hace unos días se ha abierto en Burgos, en la plaza del Rey San Fernando, el mercado del frío, no porque se venda frío sino por ser frías las fechas durante las que permanece abierto. Es un mercado navideño organizado por la Federación de Empresarios del Comercio y el A&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;yuntamiento donde pueden adquirirse los más diversos artículos tanto de alimentación como de vestir, de ocio o de adorno. Y para solaz y divertimiento de los más pequeños se ha levantado una monumental carpa transparente y climatizada.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Y aquí es donde entra en juego la madre del cordero. Los pequeños andan locos pensando en los juguetes y regalos propios de estas fechas y, muy acertadamente, se ha dispuesto que los niños puedan hace&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;r sus peticiones y empiecen a acariciar con la imaginación la inminente llegada de la muñeca de moda, el tren con sus raíles y estaciones, la incombustible lotería o e&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;l &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;último artilugio electrónico.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Sentado en una silla, sobre u&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;na&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt; tarima, han colocado al gordo seboso con rostro de borrachín impenitente, vestido de roj&lt;/span&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/-LmMPFuE_5yQ/TuI47aCyHQI/AAAAAAAAADY/i1kAQdWdyUA/s1600/CIMG8343.JPG"&gt;&lt;img style="float: left; margin: 0pt 10px 10px 0pt; cursor: pointer; width: 355px; height: 365px;" src="http://4.bp.blogspot.com/-LmMPFuE_5yQ/TuI47aCyHQI/AAAAAAAAADY/i1kAQdWdyUA/s400/CIMG8343.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5684168272949419266" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;o, llegado de Yanquilandia. Claro que éste, como puede verse en la fotografía&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;, ni siqui&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;era es gordo. Al menos los responsables del desaguisado&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt; podían haber buscado un Papá Noel más acorde con su imagen habitual. (Le sobra ropa para hacer dos trajes y es más aburrido que ver hacer bolillos).&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Tratamos de defender y pro&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;mocionar las virtudes y productos de nuestra tierra con un mercado merecedor de aplauso y alabanza. ¿N&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;o podríamos también defender nuestras tradiciones? &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Nos quejamos de la fiesta de &lt;span style="mso-bidi-font-weight:bold"&gt;Halloween, fiesta idiota donde las haya,&lt;/span&gt; defendida  por los partidarios del consumismo desbocado, que no &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;aporta nada nuevo a la nuestra de Todos los Santos. Denostamos la comida basura que nos llega del otro lado del Atlántico y queremos oponerle la dieta Mediterránea, más sana, alimenticia y sabrosa. Andan por ahí nuestros políticos bregando para conseguir la independencia europea del dólar. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Mientras tanto, en esta ciudad de Burgos, ciudad de nuestros dolores y de nuestras alegrías, alguien echa en olvido a los entrañables Reyes Magos, personajes con enjundia, tradicionales hasta el tuétano, y nos encasqueta un bufón torpe y sin gracia. Es como para contratar un ejército de plañideras.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Lamentablemente esto no es nuevo ni único. Son muchísimos los comercios que acostumbran a poner en sus escaparates rótulos en inglés, haciendo un feo a nuestra lengua materna. ¿Acaso suena mejor ese idioma gutural y onomatopéyico que nuestro cadencioso castellano? &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;¿Mejor “pin” que “insignia”? ¿Mejor el anodino “bell” que la sonora “campana”? ¿Preferible el insulso “ring” al cimbreño “timbre”? ¿O “ticket” antes que “billete”? Nos estamos haciendo un flaco favor con tan desmedida e insoportable anglofilia. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Es curioso que se respete más, se defienda más y se tenga más en consideración el castellano en países del otro extremo del planeta que en la cuna donde nació.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;En fin, de todos modos, feliz Navidad. Los tontos abundan más que el polvo y nos lo seguiremos tropezando a la vuelta de cada esquina. Que no nos amarguen las fiestas.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Y, eso sí, quien no pueda ser feliz, no está obligado a serlo&lt;/span&gt; &lt;span style="font-size:130%;"&gt;y para él todo mi apoyo y afecto.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1137355420193974311-3683566380893320540?l=gremarmilano.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://gremarmilano.blogspot.com/feeds/3683566380893320540/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://gremarmilano.blogspot.com/2011/12/vueltas-con-la-navidadla-navidad-como.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1137355420193974311/posts/default/3683566380893320540'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1137355420193974311/posts/default/3683566380893320540'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://gremarmilano.blogspot.com/2011/12/vueltas-con-la-navidadla-navidad-como.html' title='A vueltas con la Navidad'/><author><name>Milano</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03433762194355849072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_yYbvzxIxmu4/S0kOMhWNZOI/AAAAAAAAAAM/DDSK6wT0HOA/S220/Negro+Milano.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-LmMPFuE_5yQ/TuI47aCyHQI/AAAAAAAAADY/i1kAQdWdyUA/s72-c/CIMG8343.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1137355420193974311.post-570688494054164486</id><published>2011-11-17T12:00:00.004+01:00</published><updated>2011-12-09T18:01:26.580+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Poesía'/><title type='text'>A la brevedad de la vida</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:130%;color:#996633;"&gt;Vele la nieve con su manto leve&lt;br /&gt;la injusticia que el tiempo ha perpetrado&lt;br /&gt;en las carnes del hombre, condenado&lt;br /&gt;a triste vida y esa vida aún breve.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hagáis lo que hagáis, nada le conmueve&lt;br /&gt;a Cloto, tejedora del hilado&lt;br /&gt;del devenir, sostén enmarañado,&lt;br /&gt;tenue hilo que el postrer suspiro mueve.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuidad, pues, de perder de aquí adelante&lt;br /&gt;y aprovechad cada momento al punto&lt;br /&gt;que, tolvanera de furor radiante,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;de toda una existencia hace barrunto&lt;br /&gt;de lo que pudo ser un solo instante&lt;br /&gt;y nada llega a ser en su conjunto.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1137355420193974311-570688494054164486?l=gremarmilano.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://gremarmilano.blogspot.com/feeds/570688494054164486/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://gremarmilano.blogspot.com/2011/11/la-brevedad-de-la-vida.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1137355420193974311/posts/default/570688494054164486'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1137355420193974311/posts/default/570688494054164486'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://gremarmilano.blogspot.com/2011/11/la-brevedad-de-la-vida.html' title='A la brevedad de la vida'/><author><name>Milano</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03433762194355849072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_yYbvzxIxmu4/S0kOMhWNZOI/AAAAAAAAAAM/DDSK6wT0HOA/S220/Negro+Milano.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1137355420193974311.post-3686857013196346454</id><published>2011-09-27T09:49:00.005+02:00</published><updated>2011-10-02T09:52:35.145+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Relatos'/><title type='text'>El pendejo de Dios</title><content type='html'>&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:hyphenationzone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:compatibility&gt;    &lt;w:breakwrappedtables/&gt;    &lt;w:snaptogridincell/&gt;    &lt;w:wraptextwithpunct/&gt;    &lt;w:useasianbreakrules/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:browserlevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 10]&gt; &lt;style&gt;  /* Style Definitions */  table.MsoNormalTable  {mso-style-name:"Tabla normal";  mso-tstyle-rowband-size:0;  mso-tstyle-colband-size:0;  mso-style-noshow:yes;  mso-style-parent:"";  mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt;  mso-para-margin:0cm;  mso-para-margin-bottom:.0001pt;  mso-pagination:widow-orphan;  font-size:10.0pt;  font-family:"Times New Roman";} &lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;  &lt;p class="MsoTitle" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span  lang="ES-TRAD" style="font-family:Arial;"&gt;Se acabó el estudiado manteo de reminiscencias abaciales, el fr&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span  lang="ES-TRAD" style="font-family:Arial;"&gt;ufrú sinuoso de la sotana y el decadente saludo de la teja alzándose levemente sobre &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span  lang="ES-TRAD" style="font-family:Arial;"&gt;la calva abacial de don Honorio.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoTitle" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span  lang="ES-TRAD" style="font-family:Arial;"&gt;El eterno e incombustible párroco de San Efraín se ha jubilado. Airoso aún, aunque comenzaba ya&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span  lang="ES-TRAD" style="font-family:Arial;"&gt; a tropezar con los impedimentos de la edad, se mantuvo cerril en su puesto &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span  lang="ES-TRAD" style="font-family:Arial;"&gt;hasta unos meses atrás. Había pasado de los noventa y aún tenía la prestancia de los tiempos &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span  lang="ES-TRAD" style="font-family:Arial;"&gt;mozos, pero en muchas actitudes se mostraba tan achacoso en años como en vivacidad. Decía misa con tal parquedad de palabras que en evangelio y p&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span  lang="ES-TRAD" style="font-family:Arial;"&gt;aternóster se le iba toda y comulgando él las dos especies daba por concluido el &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span  lang="ES-TRAD" style="font-family:Arial;"&gt;sacrificio. En sermones ya no cumplía y daba nombre de confesión a un diálogo sin sentido en que él preguntaba, respondía y absolvía todo en uno, repartiendo, &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span  lang="ES-TRAD" style="font-family:Arial;"&gt;en ocasiones, entre sus santas penitentes pecados que, ni por pienso, hubieran imaginado cometer.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoTitle" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span  lang="ES-TRAD" style="font-family:Arial;"&gt;Paseaba por entre la feligresía despacio, pero con solemnidad, envuelto en una grandísima capa irisada por el roce de los años, se cubría &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span  lang="ES-TRAD" style="font-family:Arial;"&gt;con una teja deshilachada, hacía gala de muchas bendiciones entre las viejas que se le acercaban en demanda de gracia y para todas tenía&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span  lang="ES-TRAD" style="font-family:Arial;"&gt; una sonrisa acartonada en el marco terroso de su rostro. Y de repente, un día se levantó encorvado como un acento circunflejo.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoTitle" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span  lang="ES-TRAD" style="font-family:Arial;"&gt;El sustituto es el envés de don Honorio. Se llama Emiliano, así a las bravas, sin dones. Emiliano y de tú a tú. Es joven, con prese&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span  lang="ES-TRAD" style="font-family:Arial;"&gt;ncia. Irradia familiaridad, parece afectuoso y produce un rechazo instintivo en las beatas tan proclives a correr, otrora, tras la&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span  lang="ES-TRAD" style="font-family:Arial;"&gt; sotana de don Honorio.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoTitle" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span  lang="ES-TRAD" style="font-family:Arial;"&gt;El nuevo cura ha revolucionado la parroquia. Las mujeres hablan maravillas de su vitalidad, de su donosura, de su amabilidad y gracias. Alguna jovencita dej&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span  lang="ES-TRAD" style="font-family:Arial;"&gt;a escapar, a escondidas, sentidos suspiros de incontrolada emoción a caballo entre un enamoramien&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span  lang="ES-TRAD" style="font-family:Arial;"&gt;to inesperado y un desgarrado drama pasional. Pero Emiliano va a lo suyo, a enderezar una parroquia desquiciada por el hacer deci&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span  lang="ES-TRAD" style="font-family:Arial;"&gt;monónico de su predecesor y atraer con sugestivos actos religiosos a unos feligreses despegados y &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span  lang="ES-TRAD" style="font-family:Arial;"&gt;adustos.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoTitle" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span  lang="ES-TRAD" style="font-family:Arial;"&gt;Como Antón, el de la carretera, el marido de Engracia. Engracia hace honor a su nombre y se desenvuelve c&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span  lang="ES-TRAD" style="font-family:Arial;"&gt;on el donaire de una mujer que se sabe aún hermosa y atractiva. Quiere mucho a su marido y por &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span  lang="ES-TRAD" style="font-family:Arial;"&gt;nada del mundo le sería infiel, ni él a ella y sea Dios servido en tales propósitos &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span  lang="ES-TRAD" style="font-family:Arial;"&gt;porque es mujer muy fiera y arrancaría los ojos a quien mirara más de lo necesario a su Antón.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoTitle" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span  lang="ES-TRAD" style="font-family:Arial;"&gt;Engracia no fue muy dada a misas ni beate&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span  lang="ES-TRAD" style="font-family:Arial;"&gt;rías en tiempos de don Honorio. Cumplía con sus deberes de buena cristiana yendo a misa los domingos, comulgando t&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span  lang="ES-TRAD" style="font-family:Arial;"&gt;ales cuales días, confesando por la Pascua y pagando sus diezmos de tanto en tanto con una monedas deja&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span  lang="ES-TRAD" style="font-family:Arial;"&gt;das en el cepillo, sin excesivos estipendios, aunque tampoco con mezquindad.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoTitle" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span  lang="ES-TRAD" style="font-family:Arial;"&gt;Pero ahora ha empezado a frecuentar &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span  lang="ES-TRAD" style="font-family:Arial;"&gt;los salones parroquiales con pretexto de enmendar yerros, desembarazar el alma de demonios y &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span  lang="ES-TRAD" style="font-family:Arial;"&gt;buscar consuelo para los novísimos. Rezos, singladuras catecumenadas, palabras susurradas &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span  lang="ES-TRAD" style="font-family:Arial;"&gt;al oído tras la celosía oscura del confesionario, indiscreción en preguntas de vergonzosa intimidad y un trémulo balbuceo en la&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span  lang="ES-TRAD" style="font-family:Arial;"&gt; respuesta.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoTitle" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span  lang="ES-TRAD" style="font-family:Arial;"&gt;Emiliano la acoge con complaciente sonrisa, toma su brazo y la conduce, apoyada la otra mano en la espalda, a &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span  lang="ES-TRAD" style="font-family:Arial;"&gt;las habitaciones rectorales. El olor agrio de las cosas sagradas le penetra por la garganta y se le fija en los pulmones con la turbia pesadez de polvo y telarañas sec&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span  lang="ES-TRAD" style="font-family:Arial;"&gt;ulares. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoTitle" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span  lang="ES-TRAD" style="font-family:Arial;"&gt;- Y tu marido, Engracia, ¿para cuándo?- sonríe Emiliano adoptando un aire de resignación aparatosa. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoTitle" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span  lang="ES-TRAD" style="font-family:Arial;"&gt;Por la pechera abierta de la camisa se &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span  lang="ES-TRAD" style="font-family:Arial;"&gt;adivina un pecho robusto, varonil, sin &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span  lang="ES-TRAD" style="font-family:Arial;"&gt;achacosos complejos de seminarista. Aquel hombre, piensa Engracia por un momento, no ha debido pisar &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span  lang="ES-TRAD" style="font-family:Arial;"&gt;muchos seminarios, quizá se hizo cura a sí mismo con una bendición aventada por su propia mano. Y habla del marido, de Antón, el de la carretera, como todos le conocen. Ant&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span  lang="ES-TRAD" style="font-family:Arial;"&gt;ón es un hombre bueno. No va a misa es bien cierto, aunque tampoco ella iba mucho antes con don Honorio y no por eso se consideraba mala aunque ahora va más y reza por ella &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span  lang="ES-TRAD" style="font-family:Arial;"&gt;y por su hombre. Sí, su Antón es bueno, con sus arrebatos, sus palabrotas. A veces incluso blasfema, cuando las co&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span  lang="ES-TRAD" style="font-family:Arial;"&gt;sas no salen a su gusto, pero no es una blasfemia con intención, es una válvula de escape que amordaza furias mayores. Y es cariñoso. Un poco bestia, pero cariñoso. En &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span  lang="ES-TRAD" style="font-family:Arial;"&gt;la cama se lanza sobre ella como un animal sobre la carnaza y la posee sin miramientos, a &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span  lang="ES-TRAD" style="font-family:Arial;"&gt;la carrera, parándose en uno o dos besos donde derrocha todo su afecto. &lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;Luego, si ella le hace carantoñas, él se remueve y refunfuña. Ent&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span  lang="ES-TRAD" style="font-family:Arial;"&gt;onces le deja en paz y trata de dormir.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoTitle" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span  lang="ES-TRAD" style="font-family:Arial;"&gt;Así va desgranando intimidades sin darse cuenta del lugar donde se halla. Aq&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span  lang="ES-TRAD" style="font-family:Arial;"&gt;uello no son las tablas sacrosantas del confesonario bendecidas por miles de santiguadas absolutorias, ni hay celosías separando el sudor del var&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span  lang="ES-TRAD" style="font-family:Arial;"&gt;ón de la fragancia femenil. Entre aquellas paredes de Cristos aparatosos y Vírgenes voluptuosas la cercanía de los cuerpos se confunde y apelotona &lt;/span&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/-DNqIFctberk/ToGDgc8fPDI/AAAAAAAAADE/zK0ujqg7MS0/s1600/IMG_0184%2BExposici%25C3%25B3n%2Bde%2BEl%2BGreco.JPG"&gt;&lt;img style="float: left; margin: 0pt 10px 10px 0pt; cursor: pointer; width: 311px; height: 400px;" src="http://4.bp.blogspot.com/-DNqIFctberk/ToGDgc8fPDI/AAAAAAAAADE/zK0ujqg7MS0/s400/IMG_0184%2BExposici%25C3%25B3n%2Bde%2BEl%2BGreco.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5656947200503004210" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span  lang="ES-TRAD" style="font-family:Arial;"&gt;en ambigua promiscuidad. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoTitle" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span  lang="ES-TRAD" style="font-family:Arial;"&gt;Y sin saber cómo, se desnuda en una habitación velada por espesas sombras de eternidades mal calculadas. El suelo está cubierto de telas blanquísimas como sudarios de niño, manteles ribeteados de ganchillo, un tapiz con guerreros de aspecto fiero mostrando armaduras griegas. Al lado un garabato de sombras difuminadas le hace entrever el cuerpo musculoso y bien formado de Emiliano. Le fascina la piel del sacerdote, blanca como la túnica purísima de un querube, acercándose a ella, cubriéndola, envolviéndola en un turbión de sensaciones desconocidas. Hay algo de arriscado en el acto de la posesión y de la entrega, pasión y dulzura, benevolencia y rapto.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoTitle" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span  lang="ES-TRAD" style="font-family:Arial;"&gt;Cuando vuelve a casa, Antón la mira. Adivina la voluptuosidad del pecado, la garra concupiscente aprisionándole todavía la garganta, los pechos, la cintura, las entrañas agredidas por la animalidad del sacerdote. Lo percibe, lo siente, lo palpa en el silencio de Engracia, en sus ojos intranquilos y recelosos, en su pasar esquivo. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoTitle" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span  lang="ES-TRAD" style="font-family:Arial;"&gt;Las miradas chocan como trenes desbocados, lanzados uno contra otro por los raíles de la vía única de sus existencias. Pero la tormenta es fugaz, el nubarrón se disuelve, la lumbre muere sin dejar ni un triste rescoldo y la vida vuelve a rodar con la monotonía de todos los días. Ahora la mujer se siente superior, querida, amada realmente con amor dulce y entregado, protegida por la posesión inusual del sacerdote, tan violenta, quizá, como la de Antón, pero distinta, muy distinta aunque no sabría decir en qué o cómo.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoTitle" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span  lang="ES-TRAD" style="font-family:Arial;"&gt;A los pocos minutos Antón sonríe. Sonríe y perdona. Perdona la brutalidad de la ofensa y se consuela pensando que, dentro de lo malo que es ser un pendejo, no lo es tanto ser pendejo de Dios.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="color: rgb(153, 102, 51);" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1137355420193974311-3686857013196346454?l=gremarmilano.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://gremarmilano.blogspot.com/feeds/3686857013196346454/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://gremarmilano.blogspot.com/2011/09/el-pendejo-de-dios.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1137355420193974311/posts/default/3686857013196346454'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1137355420193974311/posts/default/3686857013196346454'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://gremarmilano.blogspot.com/2011/09/el-pendejo-de-dios.html' title='El pendejo de Dios'/><author><name>Milano</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03433762194355849072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_yYbvzxIxmu4/S0kOMhWNZOI/AAAAAAAAAAM/DDSK6wT0HOA/S220/Negro+Milano.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-DNqIFctberk/ToGDgc8fPDI/AAAAAAAAADE/zK0ujqg7MS0/s72-c/IMG_0184%2BExposici%25C3%25B3n%2Bde%2BEl%2BGreco.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1137355420193974311.post-1815933250948803292</id><published>2011-08-28T11:41:00.005+02:00</published><updated>2011-09-27T09:47:14.516+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Relatos'/><title type='text'>Sucedió en agosto</title><content type='html'>&lt;p style="text-align: justify; text-indent: 34pt; color: rgb(153, 102, 51);" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;Agosto, mes de holganza y gárrula complacencia en la dejadez, me ha sido provechoso en extremo y debo agradecerle enseñanzas y beneficiosos dictados al tiempo que el sosiego de un merecido descanso. Yo, al menos, lo considero merecido.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="text-align: justify; text-indent: 34pt; color: rgb(153, 102, 51);" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;Antes de&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt; seguir adelante con mi exposición quiero advertir al lector pacato o impresionable para que abandone la lectura. A quien opte por seguir, allá él. En todo caso cuanto viene a continuación ha de ser asumido con espíritu liberal y hasta un si es no es jocoso, no tomando nunca por la tremenda las sentencias y leyendo entre líneas, pues lo contrario podría llev&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;ar a úlceras gástricas indeseadas o ácidos berrinches y congestiones coronarias. Tampoco pretendo abrir polémica, es sólo mi opinión personal y a quien no comulgue con ella puente de plata y adiós.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="text-align: justify; text-indent: 34pt; color: rgb(153, 102, 51);" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;Comencé el mes cubriendo una falta de hospitalero en el Camino de Santiago, nada nuevo ni extraordinario si no fuera porque al término de mi suplencia tomé la decisión irrevocable de que, después de diecisiete años, esta era ni despedida como hospitalero. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="text-align: justify; text-indent: 34pt; color: rgb(153, 102, 51);" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;No tengo madera de paciente Job y, aunque la tuviera, una cosa es atender, ayudar y entregarse a los peregrinos y otra muy distinta que fantoches, turistas, caraduras, aprovechados y otros individuos de este rahez quieran aprovecharse de mi buena fe y de los servicios puestos a disposición de quienes desean peregrinar. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="text-align: justify; text-indent: 34pt; color: rgb(153, 102, 51);" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;Venía madurando la idea desde tiempo atrás, pero este agosto la gota de la vileza desbordó el vaso de la paciencia. Me explicaré.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="text-align: justify; text-indent: 34pt; color: rgb(153, 102, 51);" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;Aprovechando la aglomeración natural en el momento de la apertura del albergue un individuo comedido, untuoso y farfullan&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;do una jerga ininteligible me presentó seis credenciales solicitando alojamiento. Después de tomar los datos y dirigirme con los supuestos peregrinos a la habitación me di cuenta de que este personaje estaba solo. “¿Y tus compañeros? ¿Y las mochilas?”, inquirí.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="text-align: justify; text-indent: 34pt; color: rgb(153, 102, 51);" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;Enseguida comprendí que las mochilas llegarían más tarde en un vehículo de apoyo y los demás andarines estaban por ahí en complaciente solaz sin mucha prisa por entrar en Burgos dado que tenían quien les aderezara y asegurase alojamiento. Cuando empecé a recriminar a este individuo su falsía y deshonesto proceder me pidió que respetase su persona, midiendo mis palabras, más que nada por ser profesor religioso de un colegio católico de N*, además no veía nada reprobable en quitar la cama a honestos peregrinos, pues venían haciéndolo desde muy atrás y nunca le dijeron nada.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="text-align: justify; text-indent: 34pt; color: rgb(153, 102, 51);" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;Me resisto a comentar más este hecho para evitar caer en las réprobas iras de una excomunión fulminante, pero saque cada cual sus conclusiones. La mía ha sido que si este es el espíritu imperante en el Camino, el Camino no es mi sitio.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="text-align: justify; text-indent: 34pt; color: rgb(153, 102, 51);" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;Queda algún peregrino por esos mundos de Dios vagando en soledad y luchando contra toda esta inmoralidad, puestos los ojos en Compostela. Cuando un día me lo encuentre me volcaré en él y lo ayudaré en cuanto pueda, pero, hoy, ¡basta de hipocresías! El Camino no se merece toda esta escoria.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="text-align: justify; text-indent: 34pt; color: rgb(153, 102, 51);" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;Claro que si sólo estuviese empecinado el Camino... Estaba preparando la maleta para cumplir con el sagrado ritual de las vacaciones playeras cuando se me vino encima la parafernalia brumosa y obcecada del JMJ 2011, movimiento de masas incomprensible, al menos para mí. Supongo que a la Igle&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;sia le es necesario, como a cualquier otra entidad, reafirmar su posición en el mundo, pero la espectacularidad del evento me tiene atónito y perplejo. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="text-align: justify; text-indent: 34pt; color: rgb(153, 102, 51);" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;Millón y medio de jóvenes aclamando a Benedicto XVI se contradice con el vértigo del vacío juvenil en la misa dominical de cualquiera de nuestras iglesias. ¿Histeria colectiva? ¿Manipulación de masas? ¿Milagrosa conversión masiva remedando aquellas de los primeros tiempos del cristianismo? Debo admitir que esos auto denominados “kikos” me producen escalofríos propios del más abyecto integrismo. Pero&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;, volveré, mejor, a mis vacaciones. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="text-align: justify; text-indent: 34pt; color: rgb(153, 102, 51);" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;Decía que estaba preparándome para el ineludible deber de salir hacia la playa. Curiosa actividad ésta a la que muy pocos se inclinan, pero todos terminan practicando con religiosa unción. Sólo los ingenuos infantes, no maleados todavía, y algún adulto con vocación de salamandra hallan placer en tan prosaica actividad, no obstante se dedican a ella con ahínco y, muy a pesar suyo, la mayoría de los adultos arrastrados por una maléfica atracción, no aclarada, pues preferirían cualquier otro destino antes que ese achicharradero, pues no otra cosa es el lugar que no&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/-IwLVtQ7vN7o/TloOYuepJ2I/AAAAAAAAAC8/N6OvGyRQB3E/s1600/IMG_1331.JPG"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; width: 338px; float: right; height: 228px; cursor: pointer;" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5645840900818544482" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/-IwLVtQ7vN7o/TloOYuepJ2I/AAAAAAAAAC8/N6OvGyRQB3E/s400/IMG_1331.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;s ocupa.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="text-align: justify; text-indent: 34pt; color: rgb(153, 102, 51);" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;Estos sitios de veraneo acostumbran a ser localidades amorfas, amortajadas en siniestro anonimato, insulsas y carentes de todo aliciente que no sea la propia playa y el chiringuito de la cerveza fría y el tinto de verano helado. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="text-align: justify; text-indent: 34pt; color: rgb(153, 102, 51);" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;El clima suele ser inhóspito. Un calor insoportable abotarga los sentidos y empapa el cuerpo con sudor continuo y molesto. Tratar de conciliar el sueño es excusado, aunque la verdadera tortura espera a la orilla del mar. El sol implacable&lt;span style="font-size:0pt;"&gt; &lt;/span&gt;abrasa pieles y embota el ánimo, la arena roza, el salitre escuece y las impertinencias de los deliciosos infantes te hacen añorar al mostrenco de Herodes. Estar cómodo es imposible, gozar de paz inimaginable, disfrutar una utopía.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="text-align: justify; text-indent: 34pt; color: rgb(153, 102, 51);" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;Se puede pasear, orilla arriba, orilla abajo, esperando ver Adonis esculturales, bellezas del celuloide o famosillos tabernarios de programa televisivo. ¡Ilusión vana! Proliferan los culos caídos, los vientres flácidos, los pechos bamboleantes como badajos desacompasados, esperpénticos amasijos de carne jugando a formar cuerpos sin estética. Sólo de tarde en tarde se cruzará el paseante con la varonil figura de un cuerpo apolíneo, con un culo respingón o un adorable busto robado a la divina Venus.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="text-align: justify; text-indent: 34pt; color: rgb(153, 102, 51);" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;El mejor momento es el del regreso al refugio que ofrecen las cuatro paredes del apartamento. Una ducha de agua fresca, el dulce sopor de la penumbra protectora, el solícito sillón y un vaso frío de naranjada sobre la mesa. ¡Placer de dioses! Ni el padre Zeus gozó tales delectaciones de manos del garzón de Ida.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="text-align: justify; text-indent: 34pt; color: rgb(153, 102, 51);" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;¿Que he exagerado? ¡Pche! Alguien pensará que me he quedado corto, pero vaya por quien opine que debería haber descargado con más furia el zurriago de la intransigencia. Quizá ni debería haberme molestado en zaherir conciencias y dejar que cada uno siga su curso natural anegado en obscenidades y petulancias. Un día de estos lo haré.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="text-align: justify; text-indent: 34pt; color: rgb(153, 102, 51);" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;Como dice Werther a su amada Carlota &lt;i&gt;“cada vez estoy más convencido de lo estúpido que es querer juzgar a los demás”.&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="text-align: justify; text-indent: 34pt; color: rgb(153, 102, 51);" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;Y en eso estoy.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="text-align: justify; text-indent: 34pt; color: rgb(153, 102, 51);" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="text-align: justify; text-indent: 34pt; color: rgb(153, 102, 51);" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="text-align: justify; text-indent: 34pt; color: rgb(153, 102, 51);" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;P.S. Se especula sobre la posibilidad de que se le retire al Camino de Santiago la declaración de Patrimonio de la Humanidad por las agresiones de que está siendo objeto y el abandono en que se encuentra en algunos lugares. Cuando hace ya más de tres lustros se estrelló contra el suelo la estatua de San Lorenzo, en la catedral de Burgos, se nos amenazó, también, con retirarle a nuestro primer monumento el reconocimiento patrimonial si no se atendía a su restauración y mantenimiento.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="text-align: justify; text-indent: 34pt; color: rgb(153, 102, 51);" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;Estas fechas vacacionales me han llevado hasta una ciudad costera Patrimonio de la Humanidad, una de esas trece que tenemos en España. Comparando esta ciudad con mi Burgos, la he encontrado sucia, descuidada y el patrimonio monumental que le valió&lt;span style="font-size:0pt;"&gt; &lt;/span&gt;el reconocimiento en visible deterioro. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="text-align: justify; text-indent: 34pt; color: rgb(153, 102, 51);" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;¿Aplicará Icomos, la Unesco o Perico los Palotes (a saber quien mangonea el cotarro) diferentes criterios según les dé la ventolera de favoritismos, grupos de presión o influencias de politiquillos blandiendo argumentos poco honestos?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="text-align: justify; text-indent: 34pt; color: rgb(153, 102, 51);" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;Vaya usted a saber.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="text-align: justify; text-indent: 34pt; color: rgb(153, 102, 51);" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="color: rgb(153, 102, 51);" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1137355420193974311-1815933250948803292?l=gremarmilano.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://gremarmilano.blogspot.com/feeds/1815933250948803292/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://gremarmilano.blogspot.com/2011/08/sucedio-en-agosto.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1137355420193974311/posts/default/1815933250948803292'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1137355420193974311/posts/default/1815933250948803292'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://gremarmilano.blogspot.com/2011/08/sucedio-en-agosto.html' title='Sucedió en agosto'/><author><name>Milano</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03433762194355849072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_yYbvzxIxmu4/S0kOMhWNZOI/AAAAAAAAAAM/DDSK6wT0HOA/S220/Negro+Milano.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-IwLVtQ7vN7o/TloOYuepJ2I/AAAAAAAAAC8/N6OvGyRQB3E/s72-c/IMG_1331.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1137355420193974311.post-8270215192868563092</id><published>2011-07-02T10:24:00.003+02:00</published><updated>2011-07-02T10:35:38.988+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Poesía'/><title type='text'>Desesperación</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;¿Dejaréis que disfrute, últimos años,&lt;br /&gt;la parodia de vida que me toca?,&lt;br /&gt;que, tener que sufrirla, ya no es poca&lt;br /&gt;desdicha, sin que alcance nuevos daños.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El filo de la parca, a los extraños,&lt;br /&gt;al lado de quien amo los coloca&lt;br /&gt;y en lecho de dolor, infierno invoca,&lt;br /&gt;prometiendo un allá, con más engaños.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si viviendo la vida ya he sufrido,&lt;br /&gt;¿otro infierno me espera allí adelante?&lt;br /&gt;Triste cosa será, si no he vivido&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;los placeres, sino sólo un instante:&lt;br /&gt;aquel en que mi cuerpo, ya dormido,&lt;br /&gt;se presente ante el fiero Dios tonante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1137355420193974311-8270215192868563092?l=gremarmilano.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://gremarmilano.blogspot.com/feeds/8270215192868563092/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://gremarmilano.blogspot.com/2011/07/desesperacion.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1137355420193974311/posts/default/8270215192868563092'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1137355420193974311/posts/default/8270215192868563092'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://gremarmilano.blogspot.com/2011/07/desesperacion.html' title='Desesperación'/><author><name>Milano</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03433762194355849072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_yYbvzxIxmu4/S0kOMhWNZOI/AAAAAAAAAAM/DDSK6wT0HOA/S220/Negro+Milano.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1137355420193974311.post-287542215899674784</id><published>2011-06-07T12:54:00.001+02:00</published><updated>2011-06-07T12:56:25.734+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Relatos'/><title type='text'>Cinco minutos de gloria</title><content type='html'>&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:hyphenationzone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:compatibility&gt;    &lt;w:breakwrappedtables/&gt;    &lt;w:snaptogridincell/&gt;    &lt;w:wraptextwithpunct/&gt;    &lt;w:useasianbreakrules/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:browserlevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 10]&gt; &lt;style&gt;  /* Style Definitions */  table.MsoNormalTable  {mso-style-name:"Tabla normal";  mso-tstyle-rowband-size:0;  mso-tstyle-colband-size:0;  mso-style-noshow:yes;  mso-style-parent:"";  mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt;  mso-para-margin:0cm;  mso-para-margin-bottom:.0001pt;  mso-pagination:widow-orphan;  font-size:10.0pt;  font-family:"Times New Roman";} &lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;La mano provocó un minúsculo roce del arco sobre las cuerdas para arrancar un acorde tenue, casi inaudible, y quedó, luego, en el aire, lasa e inmóvil. Fue un instante sublime. El tembloroso hálito de un pensamiento se habría oído en el ambiente. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;El director midió los tiempos con su batuta e hizo la señal. La mano del segundo violinista acercó de nuevo el arco a las cuerdas, con precisión suma, y un golpe violento, como el rayo que golpea la tierra provocando un rugido de dolor, arrancó del alma del violín los vibrantes arpegios de un &lt;i style=""&gt;crescendo&lt;/i&gt; que atronó los espacios hasta llenar el teatro de armonías indescriptibles.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Las notas se enredaron en las lágrimas temblorosas de las arañas e invadieron hasta el último rincón de la sala dejando suspenso el ánimo de los oyentes. El gemido, cada vez más intenso, de las cuerdas del violín penetraba en los oídos, cautivaba los ánimos y, antes de que muriese el&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;último acorde, la marea humana saltó de sus butacas y se arrancó en aplausos y gritos de admiración.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;El violinista, henchido el pecho de satisfacción y orgullo, se acercó hasta el proscenio, saludó y volvió a su lugar de segundo violín. Lo hizo una vez, dos. Los aplausos arreciaron y se multiplicaron las idas, venidas y reverencias. Por último, el director lo tomó de la mano y se adelantó con él. Un ruido atronador mezcla de aplausos, vítores, hurras y silbidos, los arropó largo espacio de tiempo.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Al fin se hizo el silencio, la orquesta retomó la interpretación y el segundo violinista, rasgó las cuerdas mezclando sus acordes a los acordes anónimos de los demás violines.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Había tenido sus cinco minutos de gloria.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1137355420193974311-287542215899674784?l=gremarmilano.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://gremarmilano.blogspot.com/feeds/287542215899674784/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://gremarmilano.blogspot.com/2011/06/cinco-minutos-de-gloria.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1137355420193974311/posts/default/287542215899674784'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1137355420193974311/posts/default/287542215899674784'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://gremarmilano.blogspot.com/2011/06/cinco-minutos-de-gloria.html' title='Cinco minutos de gloria'/><author><name>Milano</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03433762194355849072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_yYbvzxIxmu4/S0kOMhWNZOI/AAAAAAAAAAM/DDSK6wT0HOA/S220/Negro+Milano.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1137355420193974311.post-2369123713572740841</id><published>2011-05-12T18:37:00.001+02:00</published><updated>2011-09-27T09:47:45.487+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Poesía'/><title type='text'>A la muerte</title><content type='html'>&lt;span style="color: rgb(153, 102, 51);font-size:130%;" &gt;Que vendrás ya lo sé. Es nuestro destino&lt;br /&gt;cruzarnos en los hilos de la vida.&lt;br /&gt;Y tejer tu victoria y mi caída&lt;br /&gt;en una misma urdimbre, es nuestro sino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Procurar engañarte es desatino&lt;br /&gt;sabiendo, como sabes, si es rendida&lt;br /&gt;en término, la edad que fue medida&lt;br /&gt;el día que iniciamos el camino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando vengas, ¿lo harás con gran alarde&lt;br /&gt;de dolores y gritos, de tal suerte&lt;br /&gt;que de ti, ya ahora, horror y espanto guarde?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿O tomarás, quizá, mi cuerpo inerte,&lt;br /&gt;y en la callada paz de alguna tarde&lt;br /&gt;me esperarás, amante, dulce muerte?&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1137355420193974311-2369123713572740841?l=gremarmilano.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://gremarmilano.blogspot.com/feeds/2369123713572740841/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://gremarmilano.blogspot.com/2011/05/la-muerte.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1137355420193974311/posts/default/2369123713572740841'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1137355420193974311/posts/default/2369123713572740841'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://gremarmilano.blogspot.com/2011/05/la-muerte.html' title='A la muerte'/><author><name>Milano</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03433762194355849072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_yYbvzxIxmu4/S0kOMhWNZOI/AAAAAAAAAAM/DDSK6wT0HOA/S220/Negro+Milano.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1137355420193974311.post-2248885267171321001</id><published>2011-04-16T18:44:00.012+02:00</published><updated>2011-04-16T20:01:26.277+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Relatos'/><title type='text'>Jueves negro</title><content type='html'>&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:hyphenationzone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:compatibility&gt;    &lt;w:breakwrappedtables/&gt;    &lt;w:snaptogridincell/&gt;    &lt;w:wraptextwithpunct/&gt;    &lt;w:useasianbreakrules/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:browserlevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 10]&gt; &lt;style&gt;  /* Style Definitions */  table.MsoNormalTable  {mso-style-name:"Tabla normal";  mso-tstyle-rowband-size:0;  mso-tstyle-colband-size:0;  mso-style-noshow:yes;  mso-style-parent:"";  mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt;  mso-para-margin:0cm;  mso-para-margin-bottom:.0001pt;  mso-pagination:widow-orphan;  font-size:10.0pt;  font-family:"Times New Roman";} &lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 34pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;El gobernador Poncio se apoyó en la baranda de la terraza desde la que se divisaba la ciudad. A su derecha quedaba el templo de aquel dios simplón que nunca llegó a entender. Ni imágenes, ni altares, ni vestales a su servicio, sólo un templo vacuo y sin adornos y una muchedumbre de mercaderes haciendo dineros a cuenta de los corderos y palomas que le ofrecían en sacrificio. A la izquierda y frente a él la ciudad dormida y silente, pero sólo en&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;apariencia, pues bien sabía la tormenta contenida de sus levantiscos habitantes. Más allá huertos de familias pudientes, algún publicano adinerado o sacerdotes del templo que daban a las ofrendas uso más profano, y pequeños campos de olivos comunales&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 34pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;Escuchó unos instantes. Nada, silencio. &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;Aq&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;uella noche podía dormir tranquilo. Era la víspera de la Parasceve, Jerusalén herví&lt;/span&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/-gliTgd3WCxI/TanIyl5GbdI/AAAAAAAAACw/JhYH8lkE-BM/s1600/Cartuja%2BDSC_0061.JPG"&gt;&lt;img style="float: right; margin: 0pt 0pt 10px 10px; cursor: pointer; width: 381px; height: 270px;" src="http://4.bp.blogspot.com/-gliTgd3WCxI/TanIyl5GbdI/AAAAAAAAACw/JhYH8lkE-BM/s400/Cartuja%2BDSC_0061.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5596224783475174866" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;a de un extraño fervor religioso y sus habitantes estaban cenando, reunidos en familia&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;, o en casa de amigos, mientras entonaban salmos de auto alabanza y recordaban gestas de tiempos remotos en tierras de Africa. Pueblo extraño, ¡por Júpiter! O se mostraba sumiso hasta el servilismo o sacaba la furia ancestral de las tribus&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt; primitivas y se con&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;vertía en problema insoluble que hacia tambalear solios de cónsules y gobernadores.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 34pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;Claudia Prócula, recordó, lo esperaba en el lecho desde antes de la caída del sol. Decía sentirse agotada del tráfago palaciego y se había retirado tras una cena frugal. La imaginaba lánguida, tendida, mostrando bajo sutiles velos los encantos libidinosos de su cuerpo ofrecido, de sus pechos se&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;midesnudos, pechos que tenían fama en toda la provincia, y aun en la misma Roma, de ser los más sensuales y atrevidos del imperio. Corría por los mentideros el rumor de que el divino Tiberio los había saboreado como pago de aquella prefectura y también que, con ocasión de visitar, en el Foro, el templo de Vesta, la mismísima diosa Venus se había dignado bajar a admirar tan bella criatura.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 34pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;- Buena guardia, capitán-, saludó al hombre armado que estaba junto a él. Y desde la puerta añadió: La noche sea propicia al César.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 34pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;El romano saludó cruzando el brazo sobre el pecho con gesto enérgico y estudiado:&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 34pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;- Salud, gobernador.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 34pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;A la misma hora, cerca, en una de las dependencias del templo, Caifás, Sumo Sacerdote aquel año, daba por terminada la cena Pascual. Tundido por los años, agobiado por el cargo y dolorido por una gota incontrolada despidió a todos los familiares con gesto ceñudo. La cena fue un tormento, tortura indescriptible. Una diarrea imparable lo había baldado desde por la mañana llevándolo de la letrina al lecho y del lecho a la letrina. Y para arreglarlo aquellas verduras amargas que se le pegaban en la garganta formando un tapón pastoso imposible de tragar y el pan ácimo, espeso, inconcreto y poco digerible, invento de Luzbel. Cuando quedó solo, cuatro siervos lo trasladaron de nuevo a la letrina, donde una vez más desaguó un torrente de aguas malolientes, y luego lo depositaron con mucho cuidado en el dormitorio sobre un lecho de telas de lino.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 34pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;- Ni un suspiro u os haré azotar-, gimió-. Estoy a morir.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 34pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;Su esposa, mujer vieja, retorcida y deforme como los olivos del huerto que allá abajo se aparecía, se acercó a él en ademán sumiso. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 34pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;- Grande es Yhavé, - murmuró, tocando el suelo con la frente-, grande su poder, loado sea su solio. Sólo suya la victoria.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 34pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;Despabiló el velón y se acostó junto al esposo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 34pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;Mientras esto sucedía en las dependencias de Caifás, allá abajo, en los olivares comunales, había desusado movimiento. Un hombre iba a paso ligero estudiando el terreno. Se detenía un punto y seguía. Parecía hacer cálculos de tiempo y lugar, murmuraba algo en voz baja y terminaba por salir corriendo. Se llamaba Judas, hijo de Iscariote, una conocida familia de Jerusalén, acomodada y querida por las muchas obras de caridad que hacía y el gran prestigio adquirido tras la donación de un rico ajuar para los sacrificios en el templo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 34pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;- Lo que has de hacer, hazlo pronto-, le había dicho el Maestro. Y salió presuroso a cumplir el mandado sea cual fuere, pues nadie lo sabía. Era un secreto guardado entre ellos dos, secreto sublime de impredecibles consecuencias. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 34pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;Apenas abandonado el lugar, un grupo de doce hombres, alumbrándose con hachones, llegaba al sitio desde el otro extremo del olivar. Fueron acomodándose aquí y allá y pronto dormían todos, o casi todos, porque había uno que tenía una misión muy importante que cumplir entre aquella noche y el día siguiente, o al menos eso pensaba y para ello había hecho planes, pero sabido es que el hombre propone y Dios dispone, aunque difícil era discernir en este caso donde acababa el hombre y empezaba Dios con lo que podía ser que dispusiese quien no debía y propusiese quien no podía. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 34pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;O al revés que está esto muy enrevesado y será cosa de dejar que los acontecimientos nos lo aclaren.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 34pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;Salió pues Judas, el Isacariote, corriendo a su misión después de haberse cerciorado bien a dónde había de volver con quien fuese el que lo acompañara luego. Y se allegó al templo. Todo era silencio y oscuridad. Si estaba allí sin tropiezos era porque conocía al dedillo todas las calles que lo circundaban y las esquinas que había de doblar y hasta los cantos con los que se tropezaría, ya que no se veía a un palmo y bien podía decir que ni sus manos topaba en aquella negrura. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 34pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;Tanteó el muro hasta sentir las maderas del portón y empezó a aporrearlo con fuerza. Sus puñadas resonaron haciendo eco, pero nadie respondió y sólo un silencio opresivo siguió a los golpes. Insistió más, una y otra vez, hasta que oyó voces al otro lado de la puerta y mucho ruido de pasos. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 34pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;- ¿Quién va?- preguntó alguien.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 34pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;- Judas, el Iscariote.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 34pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;- ¿Qué quieres a estas horas, así seas maldito por siempre?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 34pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;- Hablar con el Sumo Sacerdote. Es negocio tratado y sólo queda un último punto.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 34pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;- Caifás duerme y ha dado orden de no despertarlo. Vuelve mañana, apenas amanecido y te recibirá.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 34pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;Y los pasos se alejaron. De nuevo silencio y oscuridad, el silencio y la oscuridad que acompañan las noches en que se fraguan crímenes y horrores, noches tremendas sin siquiera un ladrido de perro llamando a la hembra intuida.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 34pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;De pronto se oye ruido de armas, sonido metálico de escudos que entrechocan con los petos, de espadas que golpean los muslos protegidos. Viene de allá arriba, del palacio del gobernador. Es la guardia nocturna haciendo ronda en torno al palacio y el templo. Judas reacciona y echa a correr, se pierde por callejuelas infectas, se espeta contra muros olvidados, tropieza en piedras desconocidas y nota sangre en alguna parte de su cuerpo, pero corre despavorido. Los romanos no guardan formas ni indagan motivos y sabe que si lo encuentran puede terminar aherrojado en una mazmorra de la fortaleza.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 34pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;Inconscientemente, en el bulto de la noche, se dirige hacia los olivares donde están los suyos, el Maestro y los demás, los otros, aquellos que incomprensiblemente le hacen el vacío, le dan la espalda, no lo consideran importante. Claro que en esto no hacen sino seguir la pauta del Maestro que tampoco le tiene en gran estima. ¿A quién llevó consigo al Monte Tabor donde, a decir de algunos, se vieron maravillas? A él no, por cierto. ¿Y cuando en el Tiberiades la pesca recogida estuvo a punto de volcar la barca de Simón? Tampoco le llamó. Ni en Caná donde se acabó la bebida y el Maestro obró un portento sirviendo agua con el color y el sabor del vino. El siempre detrás, siempre olvidado, siempre en las sombras, en la oscuridad, aquella oscuridad a la que se había acostumbrado de tal modo que ya le parecía día, aquella oscuridad y olvido de las que aquella noche había querido salir. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 34pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;Le habían prometido treinta monedas, suficientes para empezar una nueva vida en Egipto, o acaso en la cercana Siria, pero lejos de aquellos lugares infectados por la milagrería populachera del Nazareno. Al día siguiente volvería al templo y trataría de hablar con el viejo Caifás a ver si llegaban a otro acuerdo. Treinta monedas… No, esta vez pediría más. Le había dado con la puerta en las narices, no le había recibido según lo acordado. Sí, por lo menos cien monedas. Menos, no. Por menos se negaría en redondo a negociar. Cien monedas o nada.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 34pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;Llega y los encuentra a todos dormidos. Juan, Simón, Jacobo, Tomás, Mateo… Se oyen ronquidos desacompasados, otros rítmicos, algún resoplido vibrante. Sólo el Maestro vela. Está sentado en la base ñudosa de un olivo, perdida la mirada en lo alto. Se le acerca y susurra:&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 34pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;- Maestro…&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 34pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;Jesús le mira. Judas espera sin saber cómo continuar. Al final se encoge de hombros y hace un gesto ambiguo, indeterminado. Puede significar todo o no decir nada. El negocio no ha salido como esperaban. Jesús lo tenía claro, él también pero, cosas de la vida, se había ido todo al traste por el desacompasado flujo de vientre de un viejo asqueroso.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 34pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;El Maestro se acoge al abrigo del olivo centenario, tormento de ramas y raíces, y besa la tierra:&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 34pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;- Hágase tu voluntad y no la mía-, ora. Luego, va de aquí para allá repartiendo puntapiés a los durmientes.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 34pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;- Vamos, alzaos, llegó la hora. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 34pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;Simón se levanta, desorbitados los ojos por el repentino despertar,&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;y echa mano a un espadón que esconde entre los vestidos, aspaventando con desaliño en las sombras. La noche tiene abortos impredecibles y este es uno de ellos. De un tajo poda la rama seca de un olivo y el chasquido de las astillas restalla como un latigazo. El Maestro no hace caso y empieza a caminar. Baja la ladera hacia una de las muchas cuevas que se abren al pie del olivar. Sobre una piedra, acomoda la cabeza y con la túnica apretada al cuerpo se protege del relente. Alrededor se van colocando los discípulos. Judas está de pie dubitativo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 34pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;- Y ahora, ¿qué?-, le pregunta al Maestro.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 34pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;Jesús le mira y se encoge de hombros malhumorado. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 34pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;- Debía ser esta noche. Ahora sé tanto como tú.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 34pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;Simón resopla de nuevo como el viento furioso del Tiberiades, abotargado en un sueño profundo. Juan recuesta la cabeza sobre uno de los brazos de Jesús y susurra:&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="margin-left: 34pt; text-align: justify; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;- Maestro, ¿me amas?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;Pero Jesús no responde. Piensa, cavila, ahonda en el insondable misterio de un Dios frustrado, incapaz de prever la contingencia de unas cagaleras turbulentas. Ahora tendría que esperar todo el plan, quién sabe, cien años, una miríada. Bueno, tampoco tiene mucha prisa, el tiempo no existe para El y lo mismo le da aquella noche que dentro de dos mil años. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;Dos mil años…&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;Una estrella cruzó el firmamento y se apagó con un estallido silencioso. Era el momento de pedir un deseo. ¿Un deseo? ¡Ya está! Simón aún tenía la barca en Cafarnaún. Se dedicaría a la pesca. No era nada parecido a lo que tenía previsto, mucho menos notorio, sin espectacularidad ni alardes, pero podía satisfacer sus necesidades y a su edad debía empezar a pensar en el porvenir.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;Se dio la vuelta, retiró la cabeza de Juan del brazo que se le dormía y entornó los ojos en espera del sueño.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 34pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1137355420193974311-2248885267171321001?l=gremarmilano.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://gremarmilano.blogspot.com/feeds/2248885267171321001/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://gremarmilano.blogspot.com/2011/04/jueves-negro.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1137355420193974311/posts/default/2248885267171321001'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1137355420193974311/posts/default/2248885267171321001'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://gremarmilano.blogspot.com/2011/04/jueves-negro.html' title='Jueves negro'/><author><name>Milano</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03433762194355849072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_yYbvzxIxmu4/S0kOMhWNZOI/AAAAAAAAAAM/DDSK6wT0HOA/S220/Negro+Milano.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-gliTgd3WCxI/TanIyl5GbdI/AAAAAAAAACw/JhYH8lkE-BM/s72-c/Cartuja%2BDSC_0061.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1137355420193974311.post-1208162997632751355</id><published>2011-03-30T11:05:00.006+02:00</published><updated>2011-03-30T11:40:16.272+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Relatos'/><title type='text'>Recepcionista de noche</title><content type='html'>&lt;!--[if !mso]&gt; &lt;style&gt; v\:* {behavior:url(#default#VML);} o\:* {behavior:url(#default#VML);} w\:* {behavior:url(#default#VML);} .shape {behavior:url(#default#VML);} &lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:hyphenationzone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:compatibility&gt;    &lt;w:breakwrappedtables/&gt;    &lt;w:snaptogridincell/&gt;    &lt;w:wraptextwithpunct/&gt;    &lt;w:useasianbreakrules/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:browserlevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 10]&gt; &lt;style&gt;  /* Style Definitions */  table.MsoNormalTable  {mso-style-name:"Tabla normal";  mso-tstyle-rowband-size:0;  mso-tstyle-colband-size:0;  mso-style-noshow:yes;  mso-style-parent:"";  mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt;  mso-para-margin:0cm;  mso-para-margin-bottom:.0001pt;  mso-pagination:widow-orphan;  font-size:10.0pt;  font-family:"Times New Roman";} &lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;o:shapedefaults ext="edit" spidmax="1027"&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;o:shapelayout ext="edit"&gt;   &lt;o:idmap ext="edit" data="1"&gt;  &lt;/o:shapelayout&gt;&lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Paco llega invariablemente a las once. Vaguedades aparte, empuja la puerta giratoria con desgana y cansancio, insólitamente maltrecho tras un día estúpido y mal aprovechado. Al fin y al cabo es animal noctámbulo. Lo suyo es aquel cubículo rodeado de mostrador con timbre, sellos, folletos y planos de la ciudad. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Apenas entra se opera en él una metamorfosis más anímica que física. Sigue siendo el hombrecillo enclenque, larguirucho y triste de siempre, pero un empuje silencioso le hace sent&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;irse ligeramente superior a todos aquellos clientes albergados en el hotel. La calva se le tiñe de reflejos irisados bajo el foco de luz que cae vertical desde el techo, le sonríen los ojos con malicia, tras las gafas de aro metálico, como si estuviera maquinando alguna maldad y cuando se acomoda en el sillón de brazos lo hace como el emperador de los caribes.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;El primer acto de cada noche consiste en tomar posesión de sus dominios como lo haría un déspota de esos que salen en las novelas, mandatarios indiscutibles de pueblos lejanísimos. Una mirada superficial le basta para abarcar la disposición de cuanto ha de necesitar: información, teléfonos, papeles, dos bolígrafos, la estufa por si la noche refresca y la lista de huéspedes. Esta lista es lo más importante. Nombres y números de habitación. La mayoría son nombres distintos cada noche, hombres y mujeres anónimos perdidos en una barahúnda de idas y venidas sin sentido; solo unos pocos, habituales del hotel, personajes de la noche, solitarios, pensionistas acomodados más acostumbrados a hacerse servir que servirse ellos mismos, se repiten noche tras noche. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Cuando él llega, empiezan a retirarse a&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt; sus habitaciones la mayoría de los alojados. Suelen ser los transeúntes que han llegado por motivos de trabajo o de vacaciones o perdidos en un tren de muchísimos vagones que los descargó en aquella ciudad que no era la suya. Con la lista delante, les saluda a todos por su nombre o sus apellidos. “Buenas noches, señores de Gonzalvo, que descansen”. “Feliz estancia y buenas noches, señora de Mínguez”. “A su servicio don Patricio”. “Que usted se divierta don Miguel”. Mañana han de volver, unos a sus quehaceres, visitas, reuniones con directivos, comidas pesadas de difícil digestión tratando de colar un contrato entre ensalada y chuleta, otros a disfrutar de la ciudad, una ciudad encantadora de&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt; provincias, con su catedral de agujas caladas, su plaza Mayor, su paseo y sus callejuelas de trazado coqueto muy propio para perderse y trenzar pícaros juegos de enamorados.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Otros, los habituales, abandonan a esta hora el hotel y se pierdan en la ciudad sórdida de callejas alumbradas por el neón parpadeante de los rótulos. Como este don Miguel a quien acaba de saludar. Calavera irredento en busca de emociones y aventura, sale todos los miércoles y sábados a la caza de sensaciones olvidadas en la maraña de los años, pero con un pálpito aún latente en la memoria. Se pierde por los barrios altos, guapea de tabaco rubio y tubo de güisqui mientras desgrana naderías frente a un machorro pintarrajeado de esperpento. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;- ¿Cuánto?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;- Cien. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;- ¿Cien? Treinta y cinco y vale.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;- Sesenta.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;- Es mucho.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;- Y tú poco. Abur.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Y el espantajo de pintura se pierde en la bocana de la noche bamboleando el bolso. “Será pendejo, el tío”, va pensando mientras cruza la calle entre miradas libidinosas y piropos obscenos.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Don Miguel se toma el güisqui, saca otro cigarrillo, lo mira, lo remira, vuelve a meterlo en la cajetilla y tira calle abajo hacia el hotel. Otra noche perdida, o ganada, quien sabe, a una esperanzadora ilusión, abierta siempre de par en par, como las puertas de la muralla de la ciudad.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;- ¿Se dio bien la noche? Que usted descanse, don Miguel.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Hay un deje de sorna casi imperceptible en el salu&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;do ceremonioso de Paco. Don Miguel abaja el testuz y refunfuña algo ininteligible.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;La señorita Clotilde sale antes que don Miguel, pero se retira mucho más tarde. A veces le sorprende la aurora retirándose a su habitación. Es señorita entrada en años, un tanto apocada, espigada aunque sabe encogerse hasta parecer una insignificancia, con muchos remilgos en el hablar y en el vestir. Jamás mira de frente, lo hace siempre revirando los ojos para rehuir los de su interlocutor.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;- Buenas noches, señorita Clotilde.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Y la señorita Clotilde pegando un respingo como si hubiera sido sorprendida en falta se cubre de rubor, un rubor apenas perceptible en su rostro siempre pintado de colorete. Cuando regresa trae la ropa descompuesta, el cabello alborotado, prendido a la carrera con dos horquillas y una goma y el maquillaje todo corrido. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Una noche don Miguel se le acercó a Paco aventando el halo del misterio. Olía a alcohol rancio, a humo de cigarrillo barato. Había estado en un garito infame, susurraba entre hipidos y traspiés, y ¿a quién creía haber visto? ¡A la señorita Clotilde abrazada a dos perdularios de terrible catadura! ¿Y si estaba equivocado? Quizá. Estaba borracho, se había emborrachado con güisqui barato, pero jura&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/-Hqk_YFRe-2c/TZLz1QAMC6I/AAAAAAAAACo/9U_ISMzM4DQ/s1600/CIMG2723.JPG"&gt;&lt;img style="float: right; margin: 0pt 0pt 10px 10px; cursor: pointer; width: 502px; height: 374px;" src="http://2.bp.blogspot.com/-Hqk_YFRe-2c/TZLz1QAMC6I/AAAAAAAAACo/9U_ISMzM4DQ/s400/CIMG2723.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5589798183674579874" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;ría que era la señorita Clotilde, aunque mucho más desenvuelta.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Y el recepcionista empezó a mirar a aquella pacata de tres al cuarto, mojigata de iglesia, beata conventual, como la llamaba, de manera distinta. La miraba, volvía a mirar y le clavaba los ojos desnudándola con somnolienta morbosidad, en un intento de adivinar si en aquel cuerpo de virginal apariencia podría caber una vida de desenfreno y libertinaje.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;También era menudo don Alfredo, otro noctámbulo impenitente. Más que menudo era un alfeñique vestido con pantalones. Muy poca cosa. Pasaba desapercibido para todos los habituales del hotel, menos para Paco, claro. Trata de salir a hurtadillas para evitar la molestia del saludo obligado.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;- Buenas noches, don Alfredo. Que usted lo pase bien. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Pero sería una noche más, una noche como todas las noches de los últimos cincuenta y dos años, amorfa, fría, oscura y aburrida, de desolados paisajes perdidos en la negrura infinita de los cielos. Porque don Alfredo, rentista acomodado, soltero por vocación, jamás será capaz de romper el muro de hormigón que le separaba del resto de la humanidad. Fantasea como semental olisqueando hembras en celo, amaga sonrisas y manos extendidas imaginando amistades, se arropa en imaginarias tertulias donde perora con convencimiento y le aplauden, mas nunca pasará de ahí. La soledad le abruma pero le protege.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Del hotel baja al parque. Allí se sienta en un banco si la noche no es muy fría y se devana la sesera en proyectos imposibles. Cuando hace frío se dirige al paseo de la ribera, a uno de los bares de sabor decimonónico que aún aguantan y se pierde entre visillos hechos a ganchillo y retratos antiguos de señores respetables con barba y bigote. Sentado a una mesa de mármol desportillado mata el tiempo mientras degusta un café irlandés, fijos los ojos turbios en la cafetera de colosales dimensiones que arroja vapor como un locomotora de las de antaño o en los contornos de matrona romana que recata la dueña. Sorbe el café deleitándose en cada gota. Le da vueltas con la cucharilla hasta marearlo y cuando apura los últimos posos está frío como la noche de allá afuera.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Luego vuelve al hotel y lo hace con mucho empaque, al desgaire, arregazando calaveradas de crápula irredento. Mira al recepcionista, le sonríe torciendo mucho la boca que es modo de insinuar y se retira muy noble a descansar.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Paco menea la cabeza, displicente, y ganguea un “buenas noches” con voz atrabiliaria.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Salen también los Montesinos, matrimonio entrado en años, de mucha prosapia y comedimiento, arañados ambos por las arrugas de los años, acentos circunflejos caminando hacia su destino. No habrán cenado por ahorrar unas monedas necesarias, pero alardearán de hacerlo por salud. Y arrastran el paso hasta el parquecillo cercano donde pasean a un perro imaginario de aristocrático pedigrí, regalo de los unos supuestos marqueses. Tiran de la correa, miran atrás, jalean al chucho y lo animan a regar los alerces de junto al estanque.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Cuando regresan susurran un saludo casi mudo, cargado de linajudo orgullo. Paco los ve pasar sin bandearse un ápice, esboza una sonrisa comprensiva y se aplica a la novela barata de huérfanas desvalidas y condes malvados, historia en la que tiene arrebatada el alma.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;A la madrugada, con las primeras luces, traspasa los poderes a su sustituto y se va como vino, con desgana y cansado, roto un poco el corazón por las miserias vividas, a desgranar otro día desaprovechado y torpe.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Mientras, la ciudad se despereza con el runrún de los coches, las calles empujan la luz de la mañana contra los cristales de las galerías y allá abajo, junto al río, una paloma disputa a dos gorriones su desayuno. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p  style="color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1137355420193974311-1208162997632751355?l=gremarmilano.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://gremarmilano.blogspot.com/feeds/1208162997632751355/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://gremarmilano.blogspot.com/2011/03/recepcionista-de-noche.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1137355420193974311/posts/default/1208162997632751355'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1137355420193974311/posts/default/1208162997632751355'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://gremarmilano.blogspot.com/2011/03/recepcionista-de-noche.html' title='Recepcionista de noche'/><author><name>Milano</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03433762194355849072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_yYbvzxIxmu4/S0kOMhWNZOI/AAAAAAAAAAM/DDSK6wT0HOA/S220/Negro+Milano.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-Hqk_YFRe-2c/TZLz1QAMC6I/AAAAAAAAACo/9U_ISMzM4DQ/s72-c/CIMG2723.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1137355420193974311.post-4244153439173220391</id><published>2011-03-02T09:21:00.001+01:00</published><updated>2011-03-02T09:22:38.456+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Poesía'/><title type='text'>Pudor</title><content type='html'>&lt;span style="color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Y la raíz,&lt;br /&gt;flor pudorosa de la planta,&lt;br /&gt;se oculta bajo el manto de la tierra.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1137355420193974311-4244153439173220391?l=gremarmilano.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://gremarmilano.blogspot.com/feeds/4244153439173220391/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://gremarmilano.blogspot.com/2011/03/pudor.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1137355420193974311/posts/default/4244153439173220391'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1137355420193974311/posts/default/4244153439173220391'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://gremarmilano.blogspot.com/2011/03/pudor.html' title='Pudor'/><author><name>Milano</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03433762194355849072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_yYbvzxIxmu4/S0kOMhWNZOI/AAAAAAAAAAM/DDSK6wT0HOA/S220/Negro+Milano.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1137355420193974311.post-8973117008009311985</id><published>2011-03-02T09:17:00.001+01:00</published><updated>2011-03-02T09:20:55.626+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Poesía'/><title type='text'>La vida</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 102, 51);"&gt;Son, mi tiempo, las horas transcurridas&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 102, 51);"&gt;y es mi tiempo el futuro&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 102, 51);"&gt;que habrá de ser,&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 102, 51);"&gt;más un instante, &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 102, 51);"&gt;el ahora,&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 102, 51);"&gt;que ya no es.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:hyphenationzone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:compatibility&gt;    &lt;w:breakwrappedtables/&gt;    &lt;w:snaptogridincell/&gt;    &lt;w:wraptextwithpunct/&gt;    &lt;w:useasianbreakrules/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:browserlevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 10]&gt; &lt;style&gt;  /* Style Definitions */  table.MsoNormalTable  {mso-style-name:"Tabla normal";  mso-tstyle-rowband-size:0;  mso-tstyle-colband-size:0;  mso-style-noshow:yes;  mso-style-parent:"";  mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt;  mso-para-margin:0cm;  mso-para-margin-bottom:.0001pt;  mso-pagination:widow-orphan;  font-size:10.0pt;  font-family:"Times New Roman";} &lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt; 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 &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:hyphenationzone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:compatibility&gt;    &lt;w:breakwrappedtables/&gt;    &lt;w:snaptogridincell/&gt;    &lt;w:wraptextwithpunct/&gt;    &lt;w:useasianbreakrules/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:browserlevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 10]&gt; &lt;style&gt;  /* Style Definitions */  table.MsoNormalTable  {mso-style-name:"Tabla normal";  mso-tstyle-rowband-size:0;  mso-tstyle-colband-size:0;  mso-style-noshow:yes;  mso-style-parent:"";  mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt;  mso-para-margin:0cm;  mso-para-margin-bottom:.0001pt;  mso-pagination:widow-orphan;  font-size:10.0pt;  font-family:"Times New Roman";} &lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Me paso el día amontonando cajas en un almacén inmenso, de techos altísimos. Son cajas de todos los colores, tamaños y formas. Grandes, pequeñas, menudas, normales. Algunas pueden contener un enorme tractor o hasta un edificio de dimensiones regulares; otras las supongo destinadas a contener zapatos o electrodomésticos, por el tamaño, y las más pequeñas, lo son tanto, que no cabría en ellas ni un anillo de compromiso, aunque, pienso, alguna utilidad tendrán pues para nada no tendría objeto traerlas a este almacén&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Las hay de colores combinados como si se hubier&lt;/span&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;an derramado sobre ellas botes de pintura espesa, otras son blancas, o verdes, o negras; algunas ni siquiera están pintadas, son del color del cartón sencillamente. La mayoría tienen forma cuadrangular, pero llegan también cajas cilíndricas, cónicas, esféricas y no faltan las de extrañísimas formas, casi amorfas, como destinadas a contener pesadillas de algún fantasma de la noche.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Las descargo a la puerta desde camiones, furgones y coches particulares. Hasta a pie me traen algunas. Suelen ser recaderos que llegan presurosos, miran el gran letrero de letras negras del dintel, murmuran un “aquí dejo esto” y siguen su ca&lt;/span&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;mino. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;A quienes me traen grandes cantidades los hago esperar hasta contar todas las cajas, comprobar su forma, tamaño y color con la nota de envío y firmársela si está conforme. Los chóferes me miran con desconfianza y tienen un gesto huraño. Deben creer que pretendo engañarlos diciéndoles que no han llegado todas las cajas de la lista, para quedarme con ellas, aunque yo no entiendo qué podría hacer con ninguna de estas cajas. No me servirían para nada. Si acaso las pequeñas, no esas minúsculas sino las otras, las de tamaño un poco mayor, para guardar los zapatos que ahora tengo en el armario del pasillo sin orden ni concierto; pero tampoco: me he acostumbrado a tener los zapatos en libertad y sentiría pena por ellos si los viera encerrados entre las angosturas de uno&lt;/span&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;s cartones. Ellos que sigan mirándome con desdén. Tienen que esperar y aguantarse. A alguno le hago creer que me he equivocado y vuelvo a mirar todas las cajas. Hincha, entonces, los carrillos como s&lt;/span&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;i fuese a explotar y bufa por lo bajo mientras da patadas de impaciencia en el suelo. No es que me guste esto, pero si no me dirigiesen esas miradas sería más atento con ellos y los despacharía antes.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Bueno, pues cuando tengo las cajas listas y comprobadas comienzo a buscarles acomodo en el gran almacén. Es lo más difícil de este trabajo porque no basta con colocarlas de cualquier manera y donde se me antoje. Según la forma, color y medidas deben ir a un lugar u otro.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Las cuadrangulares son las más fáciles de colocar, se ponen ellas solitas y no me dan mucho trabajo, pero otras son más complicadas de convencer para que permanezcan en el lugar designado. Sobre todo las esféricas y las amorfas. ¡Dios! Las esféricas porque ruedan y no hay manera de sujetarlas. Yo tengo mi truco: las coloco entre dos pilas de cajas ya colocadas, pongo en los frentes una hilera de cajas cuadradas y comienzo a llenar el hueco con las esféricas. Conforme sube la alt&lt;/span&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;ura&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;voy colocando nuevas ringleras de cuadradas y de ese modo las tengo sujetas.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Algo parecido hago con las cajas sin forma definida, pero son tan extrañas y tienen tal cantidad de curvas y salientes que me desquician a veces y chillo y grito y pataleo como los chóferes a los que hago esperar, pero con mucha más fuerza y rabia. Al final todas las cajas encuentran su sitio y entonces me voy a casa a descansar, para volver al día siguiente y empezar de nuevo la tarea.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Con ser grande el almacén yo creía que debía llenarse algún día. Entonces vendría el dueño y me diría “el almacén está lleno, déjalo ya y vete”. Me pagaría el sueldo, me liquidaría los atrasos e iría al paro; pero no sucede nunca porque el almacén jamás se llena. No lo entiendo, meto cajas y más cajas, mont&lt;/span&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_yYbvzxIxmu4/TVAUkvBaBbI/AAAAAAAAACg/bswFdOJhz4w/s1600/La%2BPuebla%2Bde%2BArganz%25C3%25B3n%2B08.JPG"&gt;&lt;img style="float: left; margin: 0pt 10px 10px 0pt; cursor: pointer; width: 340px; height: 256px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_yYbvzxIxmu4/TVAUkvBaBbI/AAAAAAAAACg/bswFdOJhz4w/s400/La%2BPuebla%2Bde%2BArganz%25C3%25B3n%2B08.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5570975360387515826" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;añas de cajas todos los días y siempre hay sitio para más, siempre caben más. Es como si alguien las comprimiese cuando cierro la puerta, al irme por la tarde, e hiciese hueco para las nuevas remesas de cajas del día siguiente. Hasta he llegado a pensar si será cosa de brujería, aunque no creo pues no he notado nada raro en el almacén, ni ruidos, ni sombras, ni arrastrar de objetos o corrientes de aire. Todo es normal, pero el misterio subsiste y yo sigo metiendo cajas y cajas, centenares, miles de cajas en este almacén de vientre insaciable.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: center; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);" align="center"&gt;&lt;b style=""&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;…&lt;span style=""&gt;                       &lt;/span&gt;…&lt;span style=""&gt;                       &lt;/span&gt;…&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;La monotonía de este trabajo está acabando con mis nervios. Por las noches sueño que sigo apilando cajas en torres inmensas que sobrepasan las nubes y llegan hasta el sol. Tengo que alcanzar con la caja más alta la curva del cielo donde habitan los ángeles, pero cuando estoy a punto de colocar la última caja me llaman desde abajo, miro y, al inclinarme, la torre de cartón se bambolea, va a derecha e izquierda y termina viniéndose abajo con ensordecedor silencio. Entonces me despierto sudoroso, abiertos los ojos como platos de postre y la respiración entrecortada. Creo que son los primeros síntomas de la locura. Un primo mío terminó tonto después de pasarse dos años soñando cosas raras, y terminó encerrado en un sanatorio donde perdió, en unos meses, las pocas luces que tenía.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Por eso, antes de acabar como mi primo, mirando a ningún sitio, y diciendo tonterías sin sentido, he decidido buscarme otro trabajo, un trabajo que pueda terminar algún día, que no sea eterno como éste.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Y he encontrado uno. Está muy cerca del almacén donde ahora trabajo, de espaldas a él. He hablado con un señor muy serio y de gestos ampulosos. Creo que se da más importancia de la que realmente tiene, sobre todo cuando habla con la voz engolada de quien no está dispuesto a ceder un ápice en su oferta, pero me ha convencido de que soy la persona que está buscando.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Le he explicado mi situación actual, mis miedos, mis pesadillas y el temor de verme abocado a la vecindad de mi primo tonto, y me ha tranquilizado al respecto. Es también un almacén de cajas, pero tengo su palabra de que no habré de descargar ninguna, ni ordenarlas, ni pegarme con aquellas disformes o esféricas tan trabajosas y complicadas para evitar que rueden por los suelos. Además trabajaré de noche; así huiré de mis miedos y pesadillas y evitaré terminar como mi primo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Estoy contento y ardo en deseos de que amanezca mañana para comenzar en mi nuevo empleo. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: center; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);" align="center"&gt;&lt;b style=""&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;…&lt;span style=""&gt;                       &lt;/span&gt;…&lt;span style=""&gt;                       &lt;/span&gt;…&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: center; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);" align="center"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;Llevo un año en este trabajo. Me paso la noche sacando cajas de un almacén inmenso, de techos altísimos. Son cajas de todos los colores, tamaños y formas. Grandes, pequeñas, menudas, normales. Algunas pueden contener un enorme tractor o hasta un edificio de dimensiones regulares; otras las supongo destinadas a contener zapatos o electrodomésticos, por el tamaño, y las más pequeñas, lo son tanto, que no cabría en ellas ni un anillo de compromiso, aunque, pienso, alguna utilidad tendrán pues para nada no tendría objeto sacarlas de este almacén&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Las hay de colores combinados como si se hubieran derramado sobre ellas botes de pintura espesa, otras son blancas, o verdes, o negras; algunas ni siquiera están pintadas, son del color del cartón sencillamente. La mayoría tienen forma cuadrangular, peor salen también cajas cilíndricas, cónicas, esféricas y no faltan las de extrañísimas formas, casi amorfas, como destinadas a contener pesadillas de algún fantasma de la noche.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Las acerco a la puerta y cargo en camiones, furgones y coches particulares. Algunos vienen a recogerlas a pie. Suelen ser recaderos que llegan presurosos, miran el gran letrero de letras negras del dintel, murmuran un “¿es aquí dónde tengo que recoger una caja?”, yo se la entrego y siguen su camino. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;A quienes tienen que cargar grandes cantidades los hago esperar hasta contar todas las cajas, comprobar su forma, tamaño y color con la nota de pedido y pedirles la firma del albarán si están conformes. Los chóferes me miran con desconfianza y tienen un gesto huraño. Deben creer que pretendo engañarlos diciéndoles que he cargado más cajas de las que figuran en la nota, para quedarme con ellas, aunque yo no entiendo qué podría hacer con ninguna de estas cajas. No me servirían para nada. Si acaso las pequeñas, no esas minúsculas sino las otras, las de tamaño un poco mayor, para guardar los zapatos que ahora tengo en el armario del pasillo sin orden ni concierto; pero tampoco: me he acostumbrado a tener los zapatos en libertad y sentiría pena por ellos si los viera encerrados entre las angosturas de unos cartones. Ellos que sigan mirándome con desdén. Tienen que esperar y aguantarse. A alguno le hago creer que me he equivocado y vuelvo a mirar todas las cajas. Hincha, entonces, los carrillos como si fuese a explotar y bufa por lo bajo mientras da patadas de impaciencia en el suelo. No es que me guste esto, pero si no me dirigiesen esas miradas sería más atento con ellos y los despacharía antes.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Bueno, pues cuando tengo las cajas listas y comprobadas comienzo a cargarlas en los camiones. Es lo más difícil de este trabajo porque no basta con colocarlas de cualquier manera y como se me antoje. Según la forma, color y medidas deben ir en un punto u otro del remolque aprovechando al máximo el espacio. Las cuadrangulares son las más fáciles de colocar, se ponen ellas solitas y no me dan mucho trabajo, pero otras son más complicadas de convencer para que permanezcan en el lugar designado. Sobre todo las esféricas y las amorfas. ¡Dios! Las esféricas porque ruedan y no hay manera de sujetarlas. Yo tengo mi truco: las coloco entre dos pilas de cajas ya colocadas, pongo en los frentes una hilera de cajas cuadradas y comienzo a llenar el hueco con las esféricas. Conforme sube la altura voy colocando nuevas ringleras de cuadradas y de ese modo las tengo sujetas.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Algo parecido hago con las cajas sin forma definida, pero son tan extrañas y tienen tal cantidad de curvas y salientes que me desquician a veces y chillo y grito y pataleo como los chóferes a los que hago esperar, pero con mucha más fuerza y rabia. Al final todas las cajas encuentran su sitio y doy vía libre al camión. Luego me voy a casa a descansar, para volver a la noche siguiente y empezar de nuevo la tarea.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Con ser grande el almacén yo creía que debía vaciarse alguna noche. Entonces vendría el dueño y me diría “el almacén está ya vacío, puedes irte”. Me pagaría el sueldo, me liquidaría los atrasos e iría al paro; pero no sucede nunca porque el almacén jamás se vacía. No lo entiendo, saco cajas y más cajas, montañas de cajas todas las noches y siempre aparecen más a la tarde siguiente. Es como si alguien las trajera de un lugar misterioso cuando cierro la puerta, al irme por la mañana y llenase los huecos dejados por mí durante la noche. Hasta he llegado a pensar si será cosa de brujería, aunque no creo pues no he notado nada raro en el almacén, ni ruidos, ni sombras, ni arrastrar de objetos o corrientes de aire. Todo es normal, pero el misterio subsiste y yo sigo sacando cajas y cajas, centenares, miles de cajas en este almacén de vientre insondable.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: center; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);" align="center"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: center; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);" align="center"&gt;&lt;b style=""&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;…&lt;span style=""&gt;                       &lt;/span&gt;…&lt;span style=""&gt;                       &lt;/span&gt;…&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;La monotonía de este trabajo está acabando con mis nervios. Sueño todos los días que saco cantidades inmensas de cajas que monto en camiones grandes como mundos, imposibles de llenar. Cuando falta una para completar la carga un estruendo pavoroso, cargado de silencios, llega de las profundidades del remolque y se abren vacíos insaciables, pidiendo cajas, cajas, cajas... Entonces me despierto sudoroso, abiertos los ojos como platos de postre y la respiración entrecortada. Creo que son los primeros síntomas de la locura. Un primo mío terminó tonto después de pasarse dos años soñando cosas raras, y terminó encerrado en un sanatorio donde perdió, en unos meses, las pocas luces que tenía.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Por eso, antes de acabar como mi primo, mirando a ningún sitio, y diciendo tonterías sin sentido, he decidido buscarme otro trabajo, un trabajo que pueda terminar algún día, que no sea eterno como éste.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Y he encontrado uno. Es en el almacén que dejé el mes pasado. He hablado con un señor muy serio y de gestos ampulosos. Creo que se da más importancia de la que realmente tiene, sobre todo cuando habla con la voz engolada de quien no está dispuesto a ceder un ápice en su oferta, pero me ha convencido de que soy la persona que está buscando. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Le he explicado mi situación actual, mis miedos, mis pesadillas y el temor de verme abocado a la vecindad de mi primo tonto, y me ha tranquilizado al respecto. No tendré que cargar camiones y trabajaré de día…&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(153, 102, 51);"&gt; &lt;/p&gt;  &lt;p style="color: rgb(153, 102, 51);" class="MsoNormal"&gt; &lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1137355420193974311-4977042941249901590?l=gremarmilano.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://gremarmilano.blogspot.com/feeds/4977042941249901590/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://gremarmilano.blogspot.com/2011/02/el-nuevo-trabajo.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1137355420193974311/posts/default/4977042941249901590'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1137355420193974311/posts/default/4977042941249901590'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://gremarmilano.blogspot.com/2011/02/el-nuevo-trabajo.html' title='El nuevo trabajo'/><author><name>Milano</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03433762194355849072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_yYbvzxIxmu4/S0kOMhWNZOI/AAAAAAAAAAM/DDSK6wT0HOA/S220/Negro+Milano.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_yYbvzxIxmu4/TVAUkvBaBbI/AAAAAAAAACg/bswFdOJhz4w/s72-c/La%2BPuebla%2Bde%2BArganz%25C3%25B3n%2B08.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1137355420193974311.post-7343718434241936830</id><published>2011-01-13T14:51:00.007+01:00</published><updated>2011-01-13T15:02:37.421+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Relatos'/><title type='text'>Historia del pleito que tuvo el alfajeme con el zapatero y del buen fin que le dio el califa</title><content type='html'>&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:hyphenationzone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:compatibility&gt;    &lt;w:breakwrappedtables/&gt;    &lt;w:snaptogridincell/&gt;    &lt;w:wraptextwithpunct/&gt;    &lt;w:useasianbreakrules/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:browserlevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 10]&gt; &lt;style&gt;  /* Style Definitions */  table.MsoNormalTable  {mso-style-name:"Tabla normal";  mso-tstyle-rowband-size:0;  mso-tstyle-colband-size:0;  mso-style-noshow:yes;  mso-style-parent:"";  mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt;  mso-para-margin:0cm;  mso-para-margin-bottom:.0001pt;  mso-pagination:widow-orphan;  font-size:10.0pt;  font-family:"Times New Roman";} &lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;  &lt;p class="MsoBodyTextIndent"  style="margin: 0cm 0cm 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Cuentan los que cuentan que hubo en tiempos pasados un califa poderoso y grande, entre los grandes califas de Al Andalus. Era su nombre Abdu-r-Rahmán y moraba en el palacio de Medina al Zahra. Pero si grande fue su poder, su largueza y la munificencia y generosidad con que atendía todas las necesidades de sus súbditos, no fue menor la fama que le procuró la sabiduría de sus sentencias, pues la mayor de las riquezas es dictar con juicio recto y&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;desparramar misericordia en su dictado.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyTextIndent"  style="margin: 0cm 0cm 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Y entre las innumerables historias, a este tenor, se cuenta la del suceso acaecido en la ciudad de Córdoba con motivo del pleito entre un conocido alfajeme y otro no menos conocido zapatero, maestros expertos los dos, cada uno en lo suyo y si marrullero uno, marrullero otro, pues no van a la zaga en ello zapateros y alfajemes.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyTextIndent"  style="margin: 0cm 0cm 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Fue el caso que vino este alfajeme a estar necesitado de unas babuchas para calzar porque las que llevaba estaban tan rotas y desgastadas por el uso que corría peligro de quedar descalzo cuando más necesitase de ellas. Y habiendo oído hablar del zapatero de marras, se &lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_yYbvzxIxmu4/TS8FEO2iceI/AAAAAAAAACM/_OGiccBVQkI/s1600/CIMG1828%2BLibro%2Bde%2Bla%2Bfelicidad.JPG"&gt;&lt;img style="float: left; margin: 0pt 10px 10px 0pt; cursor: pointer; width: 256px; height: 400px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_yYbvzxIxmu4/TS8FEO2iceI/AAAAAAAAACM/_OGiccBVQkI/s400/CIMG1828%2BLibro%2Bde%2Bla%2Bfelicidad.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5561669635090313698" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;fue al zoco y buscó la casa que le habían indicado, donde halló al zapatero sentado en el zaguán entre cueros, badanas, leznas y cuchillas, aplicado al arte de su oficio.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyTextIndent"  style="margin: 0cm 0cm 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Se alegró mucho de ello el barbero y le saludó con la zalema, deseándole la paz. Contestóle el otro de igual modo, e invitóle a sentarse y explicarle el motivo de su visita. Y comenzó así el alfajeme:&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyTextIndent"  style="margin: 0cm 0cm 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;- Has de saber, ¡oh zapatero!, que estoy reputado como el mejor alfajeme de los alfajemes de Córdoba. Llegan a mi puerta todos los días avisos para acudir a las más nobles casas de la ciudad a cuidar las barbas y rasurar los rostros de sus dueños, dejándolos tan arreglados que no hay más que admirar y hasta el mismo califa me honra permitiéndome mes&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;ar sus barbas y acicalarlas y pone su garganta bajo el filo de mi navaja con toda confianza. Y en este trasiego de ir y venir por las calles, se me cansan los pies hasta el sumo y termino con ellos doloridos e hinchados de tal forma que a la noche tengo los dedos rojos y deformes y me despierto, en lo mejor del sueño, agitado y molesto. Y vengo a ti por ser, según me han llegado noticias, el más hábil y diestro en el oficio de calzar los pies de los creyentes, arte que maravilla toda la ciudad.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyTextIndent"  style="margin: 0cm 0cm 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Escuchó el zapatero con atención y, cuando el otro hubo terminado de hablar, tomó la palabra y le contestó:&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyTextIndent"  style="margin: 0cm 0cm 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;- Bien has dicho, barbero. No hallarás en toda Córdoba zapatero como yo trabajando el cuero, domándolo, doblegándolo, dándole forma y, finalmente, con la lezna y la aguja, convirtiéndolo en calzado digno de un califa, pues has de saber que también a mí me honra nuestro señor dejándome calzar sus pies, y lo hago como ningún otro podría hacerlo. Y si tú visitas el palacio del califa para atender a sus barbas, el palacio del califa visito yo para atender a sus pies.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyTextIndent"  style="margin: 0cm 0cm 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Refunfuñó a esto el alfajeme y pensó bien las palabras que había de decir para no quedar por debajo del engreído zapatero que, bien se veía, no se quedaba atrás en fanfarronadas, ni&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;en auto alabanzas y por fin repuso:&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyTextIndent"  style="margin: 0cm 0cm 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;- Pues, de ese modo, procúrame un calzado para cubrirme el pie en su justa medida, sin faltar ni sobrar, ligero a la vez que recio y que sin hacerme presuntuoso realce mi buen vestir y me permita visitar a mis clientes sin tormento al andar. Hazlo así y te remuneraré, como merece, tu trabajo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyTextIndent"  style="margin: 0cm 0cm 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;- Oigo y obedezco- respondió el zapatero. Y añadió: Yo te confeccionaré babuchas tales que se adapten a tus deseos y aún te digo que, si Alá fuere servido, habrás de poder recorrer con ellas la ciudad toda de norte a sur y de oriente a poniente, sin darte p&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;unto de descanso, y seguirás ligero de pies, sin dolor ni nada que te moleste, de modo que te parecerá haber dado un liguero paseo, en vez de andar de la ceca a la meca tras tus obligaciones barberiles. Pero habrás de abonarme por ellas su precio justo de diez dinares pues por menos de eso no me he de molestar en utilizar mis herramientas para trabajar el calzado ni para ti, ni para nadie. Si estás en ello conforme vuelve por aquí en el plazo de siete días y tú tendrás tus babuchas y yo mi dinero y no se hable más.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyTextIndent"  style="margin: 0cm 0cm 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Le pareció justo al alfajeme el trato y lo aceptó, deseoso de verse lejos de zapatero tan pagado de sí mismo como no lo viera jamás y aún andaba pesaroso de haber acudido a él, pero todo lo daba por bien empleado si lograba el propósito de dar alivio a sus pies con tan encarecido calzado.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyTextIndent"  style="margin: 0cm 0cm 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Cumplido el plazo dado por el zapatero fue el barbero a recoger sus babuchas. Las tomó en las manos, las miró y remiró, se las calzó, dio con ellas unos pasos y confesó en su ánima ser unas babuchas como nunca antes se vieron en pies de musulmán, con lo que, tras pagar su precio, fuese con ellas puestas muy ufano y orgulloso, deseoso de lucirlas por toda la ciudad.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyTextIndent"  style="margin: 0cm 0cm 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Pero hubo de ser aquél uno de los días que más avisos recibió de clientes necesitados de sus servicios por lo que tuvo que ir y venir, subir y bajar, entrar y salir, hasta quedar sin resuello cuando llegó la noche y atendió la última barba. Tan baldado estaba que, ciertamente, no sentía las babuchas en los pies, pero era de tan doloridos, hinchados y d&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;isformes como le habían quedado por la caminata, por lo que se acostó temprano, tras frugal cena, con idea de levantarse a la mañana siguiente, apenas apuntara el alba y hacer lo que tenía pensado. Y así fue. Abandonó el lecho con las primeras luces, hizo sus abluciones, rezó la zalá primera, la de la mañana, se dirigió a la plaza donde el cadí administraba justicia y presentó la primera querella del día acusando al zapatero de martirizador de sus pies.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyTextIndent"  style="margin: 0cm 0cm 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Ordenó el cadí ir en busca del tal zapatero con orden de presentarse ante él sin dilación para defenderse de los cargos que se le hacían. Presentóse el cuitado y oyó cuanto decía el alfajeme acusándole de falsedad, pues, afirmaba que aquellas babuchas de marras no eran sino como todas, que protegen, cubren y ayudan, pero sin ser tales como el taimado se las había prometido, ya que no había podido, ni por pienso, recorrer con ellas toda la ciudad y aún menos sus barrios más alejados, sin quedar baldado de pies, como había quedado aquel primer día. Porfió a esto el zapatero y acusó, a su vez, al barbero de haberse cansado a sabiendas y sin tino, con el fin de mercar babuchas tan perfectas a poco precio o gratis, lo que él no había de permitir, diciendo toda la verdad del caso. Y fue aquello rifirr&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;afe sin concierto, pues alzaba la voz el zapatero y alzábala más el alfajeme y uno y otro daban razones a un mismo tiempo con grandes gritos y aspavientos de forma que nadie se entendía, el alboroto crecía y cada vez se embrollaba más el asunto.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyTextIndent"  style="margin: 0cm 0cm 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Era el cadí hombre justo y honesto, pero de pocas luces y tardo de entendederas, y así por más que escuchaba nada se le alcanzaba. Pidió, con voz calmada, orden en la disputa y que hablase primero uno de los hombres y luego el otro, por turno, para saber qué alegaba cada uno en la cuestión; pero arreciaban los gritos, iba en aumento la disputa, hablaban ambos litigantes, no escuchaba ninguno y convirtióse el diván de justicia en zambra de locos. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyTextIndent"  style="margin: 0cm 0cm 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Enfurecióse al fin el cadí y ordenó a la guardia hacer callar a ambos hombres, tras lo cual se levantó de su asiento y dijo:&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyTextIndent"  style="margin: 0cm 0cm 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;- El califa sea nuestro juez, que jamás vi algarada semejante, ni enredo tan difícil de desenmarañar.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyTextIndent"  style="margin: 0cm 0cm 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Y partió el cadí con su escolta, y en medio de ella el zapatero y el alfajeme, al palacio de Medina al Zahra, donde a la sazón tenía el califa su diván desde el que administraba justicia y atendía a los otros asuntos del reino.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyTextIndent"  style="margin: 0cm 0cm 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Estaba el gran Abdu-r-Rahmán sentado en su trono departiendo con sus emires, príncipes, chambelanes y visires y rodeado de una multitud incontable de esclavos &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;y esclavas, guardas armados, servidores y eunucos, músicos, cantores y bailarinas cuya presencia se extendía hasta donde alcanzaba la vista. Los esplendorosos jardines se abrían a uno y otro lado con toda variedad de bellas flores y árboles frondosos, repletos de los más sabrosos frutos, cada uno según su especie. Y en el medio una fuente de azogue con más de cien caños reverberaba al sol e irradiaba brillos y colores como jamás se viera. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyTextIndent"  style="margin: 0cm 0cm 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Quedó el cadí de nuestra historia y los que con él iban, asustados y suspensos ante tanta majestad y poder. A una indicación del primer visir, se llegaron todos al trono del califa, besaron la tierra y hundieron la frente en el polvo, deseándole larga vida y la paz del Profeta. Pedida la venia, pasó el cadí a exponer, con palabras torpes y atropelladas, el caso que traía y cómo lo ponía en sus manos, pues no sabía, ni habría de saber, así viviera mil años, modo de desenredar asunto tan enredado como aquel.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyTextIndent"  style="margin: 0cm 0cm 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Miraba el califa a todos con ojos escrutadores y conoció en el acto al hombre &lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_yYbvzxIxmu4/TS8Ec7m46qI/AAAAAAAAACE/NMa4WWHE5K8/s1600/CIMG1814%2BLibro%2Bde%2Bla%2Bfelicidad-1.jpg"&gt;&lt;img style="float: right; margin: 0pt 0pt 10px 10px; cursor: pointer; width: 305px; height: 400px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_yYbvzxIxmu4/TS8Ec7m46qI/AAAAAAAAACE/NMa4WWHE5K8/s400/CIMG1814%2BLibro%2Bde%2Bla%2Bfelicidad-1.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5561668959909505698" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;cuidador de su barba y al otro hombre que lo calzaba y pensó para su caletre cómo daría satisfacción a ambos, no dañando a ninguno, pues los dos le eran cercanos y queridos y a ambos debía mercedes por la perfección con que cumplían en sus respectivos oficios con él. Mas no quería dejar que tales sentimientos influyesen en su ánimo y ordenó a los dos hablar, por turno, y decir cuanto conviniese al caso.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyTextIndent"  style="margin: 0cm 0cm 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Tomó primero la palabra el alfajeme y contó y dijo todo lo que tenía pensado decir, sin olvidar lamentarse largamente de que sus pies siguieran sufriendo como lo hacían antes de calzar aquellas babuchas que de nada le habían servido por mucha promesa del zapatero, hecha con palabras engañosas. Y pedía y clamaba justicia, pues en nada había visto cumplido cuanto se le dijera.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyTextIndent"  style="margin: 0cm 0cm 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Habló, después, el zapatero y tampoco omitió nada de su contrato con el alfajeme, y detalló hasta la minucia todo lo conveniente a su defensa. Explicó cómo creía que todo aquello no eran sino marrullerías de barbero para reclamarle la devolución de los diez dinares de unas babuchas como no se hallarían otras en toda la ciudad de Córdoba, ni aún por quince dinares.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyTextIndent"  style="margin: 0cm 0cm 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Escuchó el califa a ambos sin interrumpir a ninguno, y guardó, luego, silencio un largo espacio de tiempo meditando en su corazón la sentencia que había de pronunciar. Al fin, alzó la vista, señaló con su índice al zapatero y le preguntó: &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyTextIndent"  style="margin: 0cm 0cm 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;- ¿Es cierto que prometiste al alfajeme hacerle unas babuchas tales que, si Alá fuere servido, habría de poder recorrer con ellas la ciudad toda de norte a sur y de oriente a poniente, sin darse punto de descanso, y seguiría ligero de pies, sin dolor ni cansancio que le molestase, como si dado un liguero paseo, en vez de andar de la ceca a la meca tras sus obligaciones de barbero? &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyTextIndent"  style="margin: 0cm 0cm 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;- Tan cierto como que el malo anda a la búsqueda mi alma pecadora para perderla- contestó el zapatero.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyTextIndent"  style="margin: 0cm 0cm 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;- ¿Es cierto que te dijo: “Si Alá fuere servido”?- preguntó después al alfajeme.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyTextIndent"  style="margin: 0cm 0cm 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;- Así dijo: “Si Alá fuere servido” y no otra cosa- respondió el barbero.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyTextIndent"  style="margin: 0cm 0cm 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;- Pues, en manos de Alá- dijo el califa,- dejó el zapatero que tus babuchas se tornaran, a la sazón, maravillosas y te librasen de toda fatiga. Mas algún pecado ocultas en tu alma, pues no le plugo al Grande, al Justo, al Poderoso que tal cosa sucediese, que si de verdad fuese puro tu corazón El hubiera obrado el prodigio. Queda satisfecho con tus babuchas y disfrútalas pues pagaste por ellas un precio justo y cuanto hubieras recibido de más, habría sido añadidura y sobra del cielo. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyTextIndent"  style="margin: 0cm 0cm 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Calló el alfajeme y se inclinó en señal de acatamiento al venirle a la memoria más de cien faltas y resabios que habían sido, sin duda, la causa de no haber querido Alá favorecer sus babuchas.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyTextIndent"  style="margin: 0cm 0cm 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Se volvió, luego, el califa hacia el zapatero y le conminó a volver a su oficio, con los diez dinares cobrados como precio muy justo, pues babuchas que valiesen quince él, el califa, no las conocía y ordenóle no tentar más a los cielos, no le ocurriese que la próxima vez no saliese tan bien librado como aquella, con lo cual fuese el hombre agradecido y con alabanzas a la magnanimidad de su señor.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyTextIndent"  style="margin: 0cm 0cm 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Llegó, al fin, la noche, desgranóse el diván y todos los presentes, maravillados de lo visto y oído, corrieron a la ciudad pregonando la sabiduría y justicia de Abdu-r-Rahmán. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyTextIndent"  style="margin: 0cm 0cm 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Y los cronistas del reino, servidores del trono del califa, escribieron esta historia, sobre imperecedera piedra, para enseñanza de los tiempos futuros y motivo de reflexión para sabios y justos. Y esta es la historia que escribieron.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyTextIndent"  style="margin: 0cm 0cm 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyTextIndent"  style="margin: 0cm 0cm 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyTextIndent"  style="margin: 0cm 0cm 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1137355420193974311-7343718434241936830?l=gremarmilano.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://gremarmilano.blogspot.com/feeds/7343718434241936830/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://gremarmilano.blogspot.com/2011/01/historia-del-pleito-que-tuvo-el_13.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1137355420193974311/posts/default/7343718434241936830'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1137355420193974311/posts/default/7343718434241936830'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://gremarmilano.blogspot.com/2011/01/historia-del-pleito-que-tuvo-el_13.html' title='Historia del pleito que tuvo el alfajeme con el zapatero y del buen fin que le dio el califa'/><author><name>Milano</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03433762194355849072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_yYbvzxIxmu4/S0kOMhWNZOI/AAAAAAAAAAM/DDSK6wT0HOA/S220/Negro+Milano.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_yYbvzxIxmu4/TS8FEO2iceI/AAAAAAAAACM/_OGiccBVQkI/s72-c/CIMG1828%2BLibro%2Bde%2Bla%2Bfelicidad.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1137355420193974311.post-8982789511303834788</id><published>2010-12-15T16:18:00.007+01:00</published><updated>2010-12-15T16:44:49.239+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Relatos'/><title type='text'>Feliz Navidad</title><content type='html'>&lt;!--[if !mso]&gt; &lt;style&gt; v\:* {behavior:url(#default#VML);} o\:* {behavior:url(#default#VML);} w\:* {behavior:url(#default#VML);} .shape {behavior:url(#default#VML);} &lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:hyphenationzone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:compatibility&gt;    &lt;w:breakwrappedtables/&gt;    &lt;w:snaptogridincell/&gt;    &lt;w:wraptextwithpunct/&gt;    &lt;w:useasianbreakrules/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:browserlevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 10]&gt; &lt;style&gt;  /* Style Definitions */  table.MsoNormalTable  {mso-style-name:"Tabla normal";  mso-tstyle-rowband-size:0;  mso-tstyle-colband-size:0;  mso-style-noshow:yes;  mso-style-parent:"";  mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt;  mso-para-margin:0cm;  mso-para-margin-bottom:.0001pt; 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 &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:100%;"&gt;Por entonces se montaba el Belén en el zaguán de entrada, el buen Belén, claro, el Portal con figuritas. También se montaba el otro, ¡qué duda cabe!, pero ese quedaba en el secreto más hondo de los dormitorios conyugales con su&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:100%;"&gt;s palabrotas, alguna blasfemia insinuada y un amago de bofetada. Nada grave, también hay que decirlo: jamás llegaba la sangre al río y, a la noche siguiente todo se volvía ardientes rescoldos que asuraban sábanas y pijamas mientras se hacían las paces.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:100%;"&gt;Pero vuelvo al Belén de las figuritas. Había algunos tan sencillos y pobres que tenían sólo las tres imprescindibles en todo Portal que quiera parecerlo: el Niño, San José y la Virgen. Otros, más ambiciosos, añadían un buey y una mula amorfos, a más de unos Reyes sobre camellos rencos o desrabados y los muy vistosos tenían sus pastores cuidando exiguos rebaños, alguna zagala en edad de merecer con cordero sobre los hombres, patos, gallinas y conejos, corrientes de agua hechas con papel de plata, un Herodes de rostro ferocísimo, rodeado de soldados romanos, y el angelote turiferario cantando el “Gloria in excelsis”. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:100%;"&gt;El Niño aparecía siempre rollizo, son&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:100%;"&gt;riente y juguetón, ajeno en su desnudez al espantoso frío que se adivinaba en la harina esparcida por los tejados simulando nieve. Y una Virgen y un San José a punto de levitar de puro absortos y encandilados.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:100%;"&gt;La cena de Nochebuena era exigua pero muy bien llevada en familia. Por una noche no había adultos ni niños y todos disfrutaban de los mismos privilegios. Se comenzaba con una sopa castellana donde lo de menos eran el pan y el caldo, pues se la aderezaba con huevos estozados, chorizo de la reciente matanza y un sembrado de morcilla rota que hacía las delicias del estómago menos avenido. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:100%;"&gt;Seguía el chicharro impregnado en una salsa sustanciosa donde todos, a porfía, hundían los dedos untando el pan, y si el año había sido bueno hasta podía haber una o dos chuletas a la plancha a repartir en buena compañía.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:100%;"&gt;El postre era siempre el mismo y plural. Primero una fuente rebosando rodajas de naranja embadurnadas en aceite y sal, manjar de dioses reservado a estómagos poco delicados. Yo probaba una por no quedar al margen de la fiesta, pero luego me aplicaba a mi propia naranja, a reventar de azúcar, que hacía menos as&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:100%;"&gt;cos a mi paladar de niño. Venía detrás una imponente cazuela de castañas cocidas con anises a la que todos nos aplicábamos con fruición y cuando ya languidecían naranjas y castañas, venía e&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_yYbvzxIxmu4/TQjdjtpyxnI/AAAAAAAAABI/dimOwV55VdE/s1600/CIMG0474.JPG"&gt;&lt;img style="float: left; margin: 0pt 10px 10px 0pt; cursor: pointer; width: 320px; height: 233px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_yYbvzxIxmu4/TQjdjtpyxnI/AAAAAAAAABI/dimOwV55VdE/s320/CIMG0474.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5550930146354185842" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:100%;"&gt;l plato de turrón, no mucho, debo reconocerlo, lo justo y un poquito más para matar el gusanillo de las fiestas. No estaban los tiempos para alegrías y el turrón, aunque español, se prodigaba más en mesas mejor abastecidas.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:100%;"&gt;Terminaba con ello la cena y era el momento de cantarle al Niño uno o dos villancicos, con más entusiasmo que acierto, de lo que quedábamos muy pagados los críos y abundando en sorna los mayores. Luego alguien mentaba de ir a la Misa del Gallo. Las mujeres más propensas a beaterías de rezos y sotanas se abrigaban como si fueran a conquistar los polos y nos dejaban a los hombres y a los críos pequeños en casa.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:100%;"&gt;Se abrían entonces las botel&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:100%;"&gt;las de coñac y de anís, se escanciaba un chorrillo, sin esmerarse mucho que habían de durar hasta final de las fiestas, y en seguida empezaban a pintar oros, bastos, o espadas sobre la mesa. Después, cambiaba el encarte a los órdagos y envites del mus mientras se nos iban cerrando los ojos a los más jóvenes. Cuando las mujeres volvían de la iglesia, con la gracia del recién nacido brillándoles en los ojos, yo dormía hecho un rebujo en algún rincón de la cocina. Las manos amorosas de mi madre o mi abuela, me llevaban a la cama y me arropaban sin quitarme las ropas para que no me despertase.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:100%;"&gt;A cualquiera que no haya vivido aquellos tiempos le sonará a cuento de Maricastaña esto que digo. Hoy no se conciben una fiestas navideñas, sin pitanzas con empacho, gastos desorbitados en fruslerías innecesarias y felicitaciones a todo trapo para cubrir el expediente verbenero.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:100%;"&gt;Se nos han colado de rondón demasiados barbarismos costumbristas y pienso que no para bien. Ahí tenemos, como muestra, ese gordo grasiento, vestido de rojo, con su risa bronca y destemplada, que a saber de qué tontería se reirá, y su campanita hirientemente desestabilizadora.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:100%;"&gt;¿Hemos pensado bien a quien rendimos pleitesía cuando reímos las gracias de ese personaje o lo añadimos a nuestro mobiliario particular? Rostro abotagado, ojos menudos, narizota colorada y mejillas surcadas de venas transparentes, imagen de alcoholizado irrecuperable. Vientre descomunal propio de un glotón irredento, pies torpes, andar grotesco sin dejar de ser engreído y compañero de juegas y jaranas de uno de los renos que arrastra su peculiar medio de transporte, a juzgar por esa trufa roja como la nariz del dueño. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:100%;"&gt;Y se nos aparece machacón y molesto en centros comerciales y grandes almacenes, animándonos a un gasto incontrolado y masivo, envenenando las necesidades de grandes y pequeños, manipulando nuestras preferencias y haciendo que unas fiestas que deberían ser alegres y familiares, se nos tornen horrorosamente desagradables y angustiosas, presos de la insatisfacción consumista.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:100%;"&gt;- ¡Ho, ho, ho!- ríe sin entonación, haciéndonos barruntar falta de sinceridad en cada “ho”, matices de alegría forzada, maldad perniciosa por hipócrita e inhumana.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:100%;"&gt;La risa abierta y sincera, siempre ha sonado: ¡Jaaaja, ja, ja ja…!&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:100%;"&gt;Desconfiad de quien no sabe reír.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:100%;"&gt;En cualquier caso, sintáis como sintáis estas fiestas y os arropéis en las haldas que más gusto os den, para todos, ¡feliz Navidad!&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1137355420193974311-8982789511303834788?l=gremarmilano.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://gremarmilano.blogspot.com/feeds/8982789511303834788/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://gremarmilano.blogspot.com/2010/12/feliz-navidad.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1137355420193974311/posts/default/8982789511303834788'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1137355420193974311/posts/default/8982789511303834788'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://gremarmilano.blogspot.com/2010/12/feliz-navidad.html' title='Feliz Navidad'/><author><name>Milano</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03433762194355849072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_yYbvzxIxmu4/S0kOMhWNZOI/AAAAAAAAAAM/DDSK6wT0HOA/S220/Negro+Milano.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_yYbvzxIxmu4/TQjdjtpyxnI/AAAAAAAAABI/dimOwV55VdE/s72-c/CIMG0474.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1137355420193974311.post-6725548773230105028</id><published>2010-11-26T10:03:00.010+01:00</published><updated>2010-12-15T16:44:07.250+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Relatos'/><title type='text'>La tormenta</title><content type='html'>&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:hyphenationzone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:compatibility&gt;    &lt;w:breakwrappedtables/&gt;    &lt;w:snaptogridincell/&gt;    &lt;w:wraptextwithpunct/&gt;    &lt;w:useasianbreakrules/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:browserlevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 10]&gt; &lt;style&gt;  /* Style Definitions */  table.MsoNormalTable  {mso-style-name:"Tabla normal";  mso-tstyle-rowband-size:0;  mso-tstyle-colband-size:0;  mso-style-noshow:yes;  mso-style-parent:"";  mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt;  mso-para-margin:0cm;  mso-para-margin-bottom:.0001pt;  mso-pagination:widow-orphan;  font-size:10.0pt;  font-family:"Times New Roman";} &lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Hizo calor durante todo el día. Mucho calor, un calor espeso, pegajoso, como de brea fundida. A media tarde no se movía una brizna. Los árboles languidecían en un vano intento de apaciguar el fuego que venía del cielo y un tufo de hedor apestoso impregnaba&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;los cuerpos.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Entonces apareció la primera nube. Era pequeña. En el azul brumoso y difuminado parecía una broma errante. Pero vino otra y otra y otras más. Luego muchas, a cual más oscura y aborregada, formando montañas de algodón sucio. Por fin un nubarrón pardo como panza de burro ocultó el sol y se alzó una brisa ardiente que abrasó los rostros. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Sebas, sentado en un banco, dormitaba entre resoplidos inquietos. Su compañera, le dio un codazo: -¡Alza, que nos vamos!&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Sebas se removió entre bufidos y palabras entrecortadas. Abrió un ojo, a duras penas, luego el otro y quedó esperando un nuevo codazo que no llegó. La hora del sesteo era sagrada para él y gusta&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;ba de saborear hasta el último instante la morbidez de la somnolencia. - Como si fuesen las carnes duras y prietas de una chavala-, decía. Por fin barbotó un puñado de obscenidades&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;deshilachadas, sacó un moquero del bolsillo de los pantalones y se lo pasó por el cuello, para secarse los churretes de sudor que le corrían. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;- ¡Uf!, mira- dijo mostrando a la mujer el tizne dejado en el trapo. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;- ¡Vamos, alza! Tú sí debes mirar lo que viene-, insistió ella. Y señaló con un movimiento de cabeza el nubarrón que se ennegrecía por momentos. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;- ¡Diablos!- saltó Sebas-, déjalo que caiga. Así no escampe hasta mañana.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Algo zigzagueó en medio de la nube y un remolino de viento arrebató hojas, papeles y desperdicios. Al cabo de mucho rato les llegó el rumor de un trueno apagado.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;- Esa no descarga aquí, Fa&lt;/span&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_yYbvzxIxmu4/TO97zWUgIlI/AAAAAAAAABA/om0xuaB9cw0/s1600/CIMG7351.JPG"&gt;&lt;img style="float: left; margin: 0pt 10px 10px 0pt; cursor: pointer; width: 318px; height: 235px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_yYbvzxIxmu4/TO97zWUgIlI/AAAAAAAAABA/om0xuaB9cw0/s320/CIMG7351.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5543785788411486802" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;usta.- siguió Sebas-. Está demasiado lejos.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Remoloneó otro poco en el banco, buscó la parte más limpia del moquero y se lo pasó por la cara con parsimonia enervante. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;- Pero debería caer y así se llevase este maldito bochorno-, añadió y señaló a la nube con un movimiento obsceno de los dedos. Luego, se levantó y echó acera adelante seguido por Fausta. Hacían una pareja irreconciliable físicamente. El, una engañifa de hombre, menudo, encorvado, renqueante, con movimientos nerviosos de los dedos que producían desazón y agobio a quien los miraba, trastabillaba en cada baldosa mal sujeta y en cada registro desnivelado. Parecía un despojo destinado a ser zarandeado por la tormenta.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Ella, una mujerona brava con mucho de virago y poco de hembra. Grande como una montaña, de color cetrino tirando a aceituna a punto de madurar, segura de sí misma y madre protectora de Sebas, de su Sebas, como decía. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Vivían juntos hacía años. Si se les preguntaba, ninguno de los dos podría decir cuántos, pero ni tantos como para no recordar tiempos de soledad, ni tan pocos como para no sentirse ya ambos en perfecto maridaje. Uno y otra habían tenido muy mala suerte en el pasado. A él lo perdió su carácter apocado, de muermo venido a menos, que le impidió conocer mujer con que intimar, pues al primer encuentro se metía en garabatos y no atinaba palabra cuerda. Reían las chavalas y él se amuermaba más. Ella, al contrario, se arrebujó en la apariencia de machorra irredenta capaz de ahuyentar con su vozarrón rasposo al más aguerrido varón. De moza sí anduvo en escarceos con un militar sin graduación, de mirar tan espaciado que nadie se explicó nunca cómo entró en filas; pero un día se le marchó, destinado a Melilla, y no volvió a alegrar más cimborrios. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Se encontraron los dos, Sebas y Fausta, por esos mundos controvertidos, más del diablo que de Dios. Como él tenía un garito mugriento donde ahuyentar los fríos y descansar los huesos, por la noche, y ella se daba maña en agenciar privanzas y condumios, hicieron mestizaje y se maridaron en concubinato. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Nadie podría decir si alguna ver llegaron al conocimiento carnal, pero sí corrían rumores de asaltos nocturnos buscándose, uno a otro, misterios y secretos. Sebas volcaba todas sus energías en consumar el acto, pero se perdía en pejigueras y acaba agotado al primer asalto. A ratos descansaba, a ratos volvía a la brega y Fausta le acogía siempre, cariñosa, con los brazos en alto para mostrarle, a la vez, sus gracias y el formidable matorral de vello de los &lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;sobacos. Sebas bufaba ante aquella vista y soltaba una carcajada histérica sin atreverse a dar el paso final, hasta que Fausta lo agarraba de los pies, tiraba hacia ella y le hacía rebujo entre sus carnes. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Un fuerte trueno, a las espaldas, les hizo acelerar el paso de modo inconsciente. - ¿Para qué,- se preguntó Sebas,- si esa no va a caer aquí?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Vestían con miseria y tan dejados de Dios que sus cuerpos daban trazas de acumular toda la roña del mundo. Era difícil adivinar el color de la ropa debajo de tanta mugre, aunque el manteo y los vestidos parecían haber pertenecido a alguna casa de bien. Si llovía se lavarían, que sería bendición de Dios poder lavarse sin andar en baños.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Dos goterones, gordos como ciruelas, cayeron sobre la acera levantando una parva de vapor. Las tinieblas espesaban por momentos y un silencio ominoso, roto sólo por los truenos cada vez más frecuentes, se adueñaba de la ciudad.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;- Anda, vamos-. Fausta tomó a su hombre por la cintura y lo arrastró como un pelele calle adelante, al abrigo de los edificios. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Corrían, huyendo, cuando Sebas cayó en la cuenta de que iban en dirección contraria. - Por aquí no, Fausta. ¡Hacia allá!&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Y Fausta tomó una bocacalle llevando en volandas a su hombre. Entonces comenzó a llover. La luz cárdena de un relámpago iluminó la calle sombría y un estallido, como de roble que se arpa, tableteó entre las casas hasta perderse en una lejanía desconocida. Fue el aviso para que se abrieran las cataratas del cielo y una cortina de agua lo cegara todo. Allá donde se mirase no se percibía sino oscuridad y el chapoteo del agua golpeando suelo, muros y personas.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Corrieron a tientas, sin ver, dando tropezones con otras personas que también corrían. Un perro se cruzó en su camino y Sebas tratabilló, como era su costumbre, hasta aterrizar en un charco fangoso sobre el que flotaban verduras corrompidas.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;- ¡Cielo santo!- exclamó Fausta, mientras lo alzaba agarrándolo del cuello de la chaqueta como pescado en garabito. Y siguió arrastrándolo a paso ligero por la calle incierta.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Anduvieron arriba y abajo mucho tiempo. Subían y bajaban, sin encontrar su camino. La oscuridad, los rayos, el fragor continuado de los truenos, la lluvia chorreándoles por la cara los tenían espantados y perdidos. Cada esquina era igual a la anterior, cada calle a la que abocaban, desconocida, cada casa un muro cerrándoles el paso a su covacha del alma. Y la lluvia, pertinaz, una amenaza sombría cargada de presagios espantosos.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;- Fausta, tengo miedo,- susurró Sebas.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Fausta murmuró una blasfemia y lo empujó hacia adelante. El agua les cubría ya los tobillos y caía cada vez con más fuerza. A ratos se mezclaba con granizo y les golpeaba en la cara y las manos haciéndolos gemir. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;- No hay mal que por bien no venga,- pensó Sebas mientras le arrastraba su compañera-. Ahora se nos irá toda esta mierda de siglos.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Cada vez mayor oscuridad y cada vez más lluvia, ya ni los relámpagos les permitían guiarse entre las sombras. Estaban perdidos. Y el agua continuaba subiendo. Habían dejado atrás la ciudad hacia rato y ahora se movían entre remolinos furiosos, golpeándoles los pechos. Los pechos de la mujer porque Sebas llevaba tiempo con ahogos y aspavientos en busca de aire por encima de las aguas. A intervalos, Fausta lo alzaba por los sobacos y entonces respiraba con alivio y aprovechaba para llenar los pulmones con ración extra de oxígeno.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;- Estamos perdidos, ¿verdad?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Fausta asintió con la cabeza y Sebas lo supo aunque no podía verla. Ya no hacían pie ninguno de los dos. Se mantenían sobre las aguas, merced a las carnes generosas de Fausta, en un océano sin orillas, interminable, grande como el lago del parque, por lo menos.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;¿Y cuando se les agotasen las fuerzas? Era mejor no pensar en ello. A lo mejor dejaba de llover en cualquier momento y bajaban las aguas. Pero, por de pronto, seguía la lluvia pertinaz y no había barruntos de cambio. Tenían que seguir a flote en las aguas heladas de aquel mar improvisado.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;- Fausta, me canso.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Fausta tembló de angustia al comprobar que también sus fuerzas fallaban. No podría aguantar mucho más. Se le helaban los miembros a pesar de sus grasas y apenas podía agitar ya los brazos para no irse al fondo.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;- No iba a descargar aquí, ¿eh?,- dijo al tiempo que tragaba un buche de agua y hacía un último esfuerzo por mantener a flote la cabeza de Sebas.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt; color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Un relámpago iluminó todo en derredor. El oleaje se extendía hasta donde alcanzaba la vista y el cielo seguía vaciando sus aljibe&lt;/span&gt;s. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1137355420193974311-6725548773230105028?l=gremarmilano.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://gremarmilano.blogspot.com/feeds/6725548773230105028/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://gremarmilano.blogspot.com/2010/11/la-tormenta.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1137355420193974311/posts/default/6725548773230105028'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1137355420193974311/posts/default/6725548773230105028'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://gremarmilano.blogspot.com/2010/11/la-tormenta.html' title='La tormenta'/><author><name>Milano</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03433762194355849072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_yYbvzxIxmu4/S0kOMhWNZOI/AAAAAAAAAAM/DDSK6wT0HOA/S220/Negro+Milano.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_yYbvzxIxmu4/TO97zWUgIlI/AAAAAAAAABA/om0xuaB9cw0/s72-c/CIMG7351.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1137355420193974311.post-8224407493551647364</id><published>2010-09-17T16:27:00.004+02:00</published><updated>2010-09-17T16:31:55.543+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Poesía'/><title type='text'>Rebeldía</title><content type='html'>&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:hyphenationzone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:compatibility&gt;    &lt;w:breakwrappedtables/&gt;    &lt;w:snaptogridincell/&gt;    &lt;w:wraptextwithpunct/&gt;    &lt;w:useasianbreakrules/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:browserlevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 10]&gt; &lt;style&gt;  /* Style Definitions */  table.MsoNormalTable  {mso-style-name:"Tabla normal";  mso-tstyle-rowband-size:0;  mso-tstyle-colband-size:0;  mso-style-noshow:yes;  mso-style-parent:"";  mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt;  mso-para-margin:0cm;  mso-para-margin-bottom:.0001pt;  mso-pagination:widow-orphan;  font-size:10.0pt;  font-family:"Times New Roman";} &lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;font-size:130%;"  &gt;Nunca en alto las manos suplicantes &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;font-size:130%;"  &gt; ni ante hombre, ni ante Dios u otros poderes,  &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;font-size:130%;"  &gt;que nos fueron prescritos los deberes  &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;font-size:130%;"  &gt;de vivir, sin habernos oído antes.    &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;font-size:130%;"  &gt;¿Qué se creen, supremos arrogantes,  &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;font-size:130%;"  &gt;los que juegan de modo con los seres  &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;font-size:130%;"  &gt;que en haciéndonos hombres o mujeres &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;font-size:130%;"  &gt; nos dejan indefensos e ignorantes?     &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;font-size:130%;"  &gt;Ruptura ya. Creíble sólo el hombre.  &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;font-size:130%;"  &gt;Ni un credo, vademécum de temidos  &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;font-size:130%;"  &gt;horrores que al más bravo aún asombre,     &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;font-size:130%;"  &gt;ni leyes, que mantengan ateridos &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;font-size:130%;"  &gt; impulsos de gritar, los que, sin nombre,  &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 102, 51);font-family:arial;font-size:130%;"  &gt;hasta ayer estuvimos sometidos.&lt;/span&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1137355420193974311-8224407493551647364?l=gremarmilano.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://gremarmilano.blogspot.com/feeds/8224407493551647364/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://gremarmilano.blogspot.com/2010/09/rebeldia_698.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1137355420193974311/posts/default/8224407493551647364'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1137355420193974311/posts/default/8224407493551647364'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://gremarmilano.blogspot.com/2010/09/rebeldia_698.html' title='Rebeldía'/><author><name>Milano</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03433762194355849072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_yYbvzxIxmu4/S0kOMhWNZOI/AAAAAAAAAAM/DDSK6wT0HOA/S220/Negro+Milano.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1137355420193974311.post-5191389108188717101</id><published>2010-07-30T10:10:00.001+02:00</published><updated>2010-07-30T10:14:44.210+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Poesía'/><title type='text'>Divertimento</title><content type='html'>&lt;meta equiv="Content-Type" content="text/html; charset=utf-8"&gt;&lt;meta name="ProgId" content="Word.Document"&gt;&lt;meta name="Generator" content="Microsoft Word 10"&gt;&lt;meta name="Originator" content="Microsoft Word 10"&gt;&lt;link rel="File-List" href="file:///C:%5CDOCUME%7E1%5CGregorio%5CCONFIG%7E1%5CTemp%5Cmsohtml1%5C01%5Cclip_filelist.xml"&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:hyphenationzone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:compatibility&gt;    &lt;w:breakwrappedtables/&gt;    &lt;w:snaptogridincell/&gt;    &lt;w:wraptextwithpunct/&gt;    &lt;w:useasianbreakrules/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:browserlevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;style&gt; &lt;!--  /* Style Definitions */  p.MsoNormal, li.MsoNormal, div.MsoNormal 	{mso-style-parent:""; 	margin:0cm; 	margin-bottom:.0001pt; 	mso-pagination:widow-orphan; 	font-size:12.0pt; 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 &lt;p style="color: rgb(153, 102, 51);" class="MsoNormal"&gt;a la grupa cabalgó.&lt;/p&gt;  &lt;p style="color: rgb(153, 102, 51);" class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="color: rgb(153, 102, 51);" class="MsoNormal"&gt;Dale que dale y le dé&lt;/p&gt;  &lt;p style="color: rgb(153, 102, 51);" class="MsoNormal"&gt;más de una vez lo intentó&lt;/p&gt;  &lt;p style="color: rgb(153, 102, 51);" class="MsoNormal"&gt;mas, todos sabemos qué,&lt;/p&gt;  &lt;p style="color: rgb(153, 102, 51);" class="MsoNormal"&gt;ni tanto así se le alzó.&lt;/p&gt;  &lt;p style="color: rgb(153, 102, 51);" class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="color: rgb(153, 102, 51);" class="MsoNormal"&gt;Entonces la esposa fue&lt;/p&gt;  &lt;p style="color: rgb(153, 102, 51);" class="MsoNormal"&gt;y con trazas amañó&lt;/p&gt;  &lt;p style="color: rgb(153, 102, 51);" class="MsoNormal"&gt;tal calentura que, ¡a fe!,&lt;/p&gt;  &lt;p style="color: rgb(153, 102, 51);" class="MsoNormal"&gt;al médico recurrió.&lt;/p&gt;  &lt;p style="color: rgb(153, 102, 51);" class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="color: rgb(153, 102, 51);" class="MsoNormal"&gt;El galeno, a lo que sé,&lt;/p&gt;  &lt;p style="color: rgb(153, 102, 51);" class="MsoNormal"&gt;por ser joven, recetó&lt;/p&gt;  &lt;p style="color: rgb(153, 102, 51);" class="MsoNormal"&gt;dos tacitas de café:&lt;/p&gt;  &lt;p style="color: rgb(153, 102, 51);" class="MsoNormal"&gt;“la leche la pongo yo”.&lt;/p&gt;  &lt;p style="color: rgb(153, 102, 51);" class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="color: rgb(153, 102, 51);" class="MsoNormal"&gt;Maravillóle a José&lt;/p&gt;  &lt;p style="color: rgb(153, 102, 51);" class="MsoNormal"&gt;ver qué pronto se curó&lt;/p&gt;  &lt;p style="color: rgb(153, 102, 51);" class="MsoNormal"&gt;con, tan solo, aquel café.&lt;/p&gt;  &lt;p style="color: rgb(153, 102, 51);" class="MsoNormal"&gt;(¿Y la leche que tomó?).&lt;/p&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1137355420193974311-5191389108188717101?l=gremarmilano.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://gremarmilano.blogspot.com/feeds/5191389108188717101/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://gremarmilano.blogspot.com/2010/07/divertimento.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1137355420193974311/posts/default/5191389108188717101'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1137355420193974311/posts/default/5191389108188717101'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://gremarmilano.blogspot.com/2010/07/divertimento.html' title='Divertimento'/><author><name>Milano</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03433762194355849072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_yYbvzxIxmu4/S0kOMhWNZOI/AAAAAAAAAAM/DDSK6wT0HOA/S220/Negro+Milano.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1137355420193974311.post-2739489461482000745</id><published>2010-05-23T18:45:00.003+02:00</published><updated>2010-05-23T18:51:51.312+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Relatos'/><title type='text'>Un comida de Navidad</title><content type='html'>&lt;meta equiv="Content-Type" content="text/html; charset=utf-8"&gt;&lt;meta name="ProgId" content="Word.Document"&gt;&lt;meta name="Generator" content="Microsoft Word 10"&gt;&lt;meta name="Originator" content="Microsoft Word 10"&gt;&lt;link rel="File-List" href="file:///C:%5CDOCUME%7E1%5CGregorio%5CCONFIG%7E1%5CTemp%5Cmsohtml1%5C01%5Cclip_filelist.xml"&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:hyphenationzone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:compatibility&gt;    &lt;w:breakwrappedtables/&gt;    &lt;w:snaptogridincell/&gt;    &lt;w:wraptextwithpunct/&gt;    &lt;w:useasianbreakrules/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:browserlevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;style&gt; &lt;!--  /* Font Definitions */  @font-face 	{font-family:"Arial Black"; 	panose-1:2 11 10 4 2 1 2 2 2 4; 	mso-font-charset:0; 	mso-generic-font-family:swiss; 	mso-font-pitch:variable; 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&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Papá había lavado el coche, a mí me disfrazaron de cromo y mamá se puso sus mejores galas. Mientras me vestía la tata, mamá iba y venía de una a otra habitación y no paraba de darme órdenes, instrucciones y consejos. Hablaba, hablaba y hablaba y casi todas sus palabras las oía sin escucharlas, en un prodigioso ejercicio de sordera. De repente me espetó:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;- Pero, ¿me escuchas?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Asentí con un cabeceo enérgico que obligó a la tata a desistir de abrocharme el cuello de la camisa. No me gustaba aquella camisa tan blanca, ni los pantalones con raya, ni los zapatos lustrosos. La suciedad gritaría de modo espantoso.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;- Irán tía Emilia y el penco de su marido- explicaba mamá.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;- ¿Qué es penco?- estuve a punto de preguntar, pero me tragué las palabras, porque mamá no era dada a explicaciones conflictivas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.45pt; text-align: justify; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;- Y tío Antonio- seguía diciendo mamá.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;- ¿Con los primos?- exclamé alborozado. La idea de enzarzarme con ellos en una de nuestras estúpidas peleas excitó mi imaginación. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;- ¡Valientes pazguatos! No quiero verte con ellos. Saludarlos y vale, ¿entendido?, que son calco del cebón de su padre.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Y cebón, ¿qué era cebón? Pero volví a asentir sin preguntarlo, aunque tuve la penosa intuición de que cebón era algo muy malo. Se lo preguntaría a don Zenón, el confesor, en la dulce penumbra de la capillita del colegio. S&lt;/span&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;ólo de pensarlo me pareció escuchar su voz melosa y azucarada y percibí la vaharada de ajo que llenaba su confesonario.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Iba a ser una Navidad como ninguna otra de las vividas hasta entonces. Comeríamos todos en casa del abuelo. La última Navidad, decía papá, porque el abuelo no aguantaba otra, eso se veía. Mamá torcía la cara y refunfuñaba no sé qué letanías sobre el sabelotodo de la casa, pero enseguida lo olvidaba y volvía a aleccionarme.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;- También estará tía Enriqueta- dijo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;¡¿La solterona?!- exclamó, más que preguntó, papá desde algún punto del fondo del pasillo- ¡Buena bruja está hecha! Esa ya se ha quedado para vestir santos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Nuevos refunfuños de mamá, miradas aviesas señalándome con los ojos y encogimientos de hombros de mi padre.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Al fin montamos en el coche y atravesamos la ciudad hasta casa del abuelo. El abuelo era un hombre menudo, calvo, de nariz como pico de águila que se le juntaba con la barbilla. Decían que era porque no tenía dientes y eso lo entendía sin preguntarlo, porque tampoco las águilas tienen dientes y por eso necesitan del pico para comer. Aunque yo nunca vi al abuelo usar su ganchuda nariz para otra cosa sino para sonarse los mocos, lo cual era todo un espectáculo: extendía ante él un grandísimo pañuelo de hierbas, lo examinaba con cuidado buscando la parte más limpia, se la aplicab&lt;/span&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_yYbvzxIxmu4/S_lcjIPp3fI/AAAAAAAAAAw/XQ7VRflwL2E/s1600/CIMG6732.JPG"&gt;&lt;img style="float: left; margin: 0pt 10px 10px 0pt; cursor: pointer; width: 340px; height: 400px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_yYbvzxIxmu4/S_lcjIPp3fI/AAAAAAAAAAw/XQ7VRflwL2E/s400/CIMG6732.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5474508580623867378" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;a a la nariz y lanzaba un trompeteo estruendoso que nos valía a los nietos uno o dos mojicones por la risa que nos entraba. El abuelo, sin embargo, nunca se molestaba por ello y pedía con su voz tranquila y ronca que nos dejasen en paz, pues al fin y al cabo no éramos sino niños.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Cuando llegamos, tía Enriqueta se había encerrado ya en la cocina y andaba trasteando entre platos y cazuelas. Era la cocinera de cuantas comidas se daban en casa del abuelo y no permitía que nadie enredase en sus guisos, como tampoco habría tolerado ayuda para romper, como acostumbraba, una o dos piezas de las que se alineaban en el vasar del fondo, manía suya que nunca conseguí explicarme. Su figura hierática y la sonrisa, de dientes demasiado perfectos, me producían una sensación de desasosiego, pero siempre andaba rondándola por mor de que se escapase alguna chuchería, torrezno o fritanga que, hechos por ella, eran una auténtica golosina. Al menos me lo parecía en la glotonería de mi infancia.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Habían llegado también tía Emilia y tío Angel. Tío Angel era el penco. Era simplón como el tonto de la viña de quien decía mi madre que había ido a vendimiar y se llevó uvas de postre. Estaba sentado en un sillón de orejas, la mirada perdida, estudiando visajes con la boca y los ojos, y abrumado por la interminable perorata de tía Emilia que gesticulaba como si quisiera abarcar con sus brazos toda la habitación. Cuando tía Emilia hablaba nadie le prestaba atención porque no decía sino simplezas con las que había embobado al tío Angel, pero eso a ella no le importaba y hablaba, hablaba, hablaba sin parar aunque lo hiciese a las paredes.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Empezaba a aburrirme cuando entró tío Antonio con mis primos. Tío Antonio era viudo y todos decían que bien merecido lo tenía por haber convertido a la difunta tía Fausta en una coneja paridera. A mí, la verdad es que el tío Antonio me daba pena: era gordo, muy gordo. Cuando intentaba agarrarse las manos, una con otra, parecía que iba a sostenerse la barriga, para que no se le desprendiera y rodara por los suelos. Si se sentaba en un sillón le era imposible levantarse sin ayuda y resoplaba continuamente como persona que ha hecho un esfuerzo desmesurado. Menos pena me daban mis cinco primos. En realidad los odiaba un poco, tanto como podía odiar un niño de mi edad a otro, y a menudo rezaba al buen Dios para que siguiera engordándolos aún más, si ello era posible, porque todos, del primero al último, habían sacado y mejorado, con creces, las hechuras de su padre. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Enseguida hicimos migas del pan los cinco y yo y, a poco, teníamos convertida la casa en campo de batalla. La prohibición de mi madre cayó en saco roto y nos perseguimos, corrimos e hicimos burlas por todos los sitios, hasta que quedé dueño de la situación, cuando mis primos se tiraron en el pasillo, abotargados y resoplando como la vieja plancha de vapor de la tata. Entonces refugié mis nostalgias junto al abuelo y fui a verlo, saltando por cima de los muebles, para quedar acurrucado a sus pies.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;El abuelo estaba sentado en el comedor desde primera hora de la mañana, a la cabecera de la mesa, como un patriarca venido a menos, arrugado, solo, triste, silencioso. Rumiaba constantemente con sus encías desdentadas unas grandes cortezas de pan de hogaza que, de tanto en tanto, hundía en un tazón de vino tinto para ayudar a su reblandecimiento. Allí no daba guerra, ni molestaba. Me miró sin verme, fijó los ojos en la huella que había quedado marcada en una silla cuando pisé en ella, e hizo un gesto indefinido, al tiempo que me guiñaba un ojo con complicidad.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;- Anda galopín, ¡que no necesitas que te zurren el bálago!- rumió palabras y pan, todo en uno. Y trató de largarme una carantoña que esquivé. No le preocupó y dio un sorbito al tazón.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Estaba en esta ocupación cuando llegó la hora de comer, anunciada por tía Enriqueta con un escándalo de cazuelas rodando y vajilla haciéndose añicos en algún rincón de la cocina. Entre la cacharrería rota estaba el vaso preferido del abuelo. Era un extraño recipiente de loza, al que llamaba vaso por su forma, feo hasta el delirio, pero era un regalo de boda con el que había hecho su primer brindis, tras el, también, primer beso público que le dio a la abuela. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;- No es nada, no es nada-, llegaba la voz tranquilizadora de tía Enriqueta desde algún lugar indeterminado del fondo del pasillo. Pero el abuelo, cuando oyó que se había espetado su vaso, dejó de masticar corteza e hizo un extraño movimiento con la mandíbula que lo mismo podía expresar rabia o resignación.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;- Vamos, vamos- seguía animando tía Enriqueta a todos, saliendo de su feudo de fogones y cenizas-. A sentarse todos que llegan los entrantes.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Aquello que llamaba entrantes era un complejo plato en que se mezclaban todos los alimentos imaginables. Había resto de comidas olvidadas junto a la lucida anchoa recién sacada de su lata, y rodajas de chorizo duro y seco como piedra de amolar al lado de calamares acabados de freír, sobre los que aún chisporroteaba el aceite caliente. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Aplicámonos todos a la tarea, cada cual según su querencia. Papá y mamá miraban con aprensión los entrantes y alargaban cuanto podían el momento de hundir su tenedor en aquella gallofa. Yo, pedía calamares a gritos e insistía chillando más y mejor, cuando un pescozón de mamá me llamó al orden. Callé un momento para sacar la lengua a mis primos antes de que se regocijasen a mis expensas, y enseguida seguí reclamando mi ración de calamares, aunque no me hacían caso por lo que volví a llamar la atención de mis primos y comenzamos a intercambiar, entre nosotros, tantos visajes y posturas como nos dictaba la imaginación, no quedándome yo atrás en este juego.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Tía Emilia y su penco andaban tan remisos como mis padres, mirando y no creyendo lo que veían, mientras el abuelo untaba sus cortezas en el aceite de las anchoas, ayudado por tía Enriqueta. Sólo tío Antonio y mis primos se aplicaron con auténtica fruición a terminar con aquella mezcolanza de alimentos y, en un abrir y cerrar de ojos, dieron fin a los entremeses y aún entreaños si los hubiera, con visible satisfacción tanto de mis padres como de tía Emilia y de tío Angel. Sólo yo quedé mohíno y descontento por no haber podido catar los antojadizos calamares.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="color: rgb(153, 102, 51);" class="MsoBodyTextIndent"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Pero ya venía tía Enriqueta con un humeante cocido que olía a gloria a decir de tío Antonio y que, a tenor de lo que allí se vio, todos acogieron con satisfacción. Era un puchero grande, enorme como caldero de fregar y empezaron a salir de él tasajos, patatas y caldos que iban y venían sobre la mesa colmando platos y rociando manteles. Los ojos de todos se iban tras las tajadas, mirando de soslayo cualquier otra cosa que no fuera aquel provecho.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="color: rgb(153, 102, 51);" class="MsoBodyTextIndent"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Al abuelo le llenaron el plato hasta los bordes con las sobras arrebañadas del puchero, después de haberse servido todos a su gusto. Le tocó alguna patata, mucho caldo y ninguna carne, pero no pareció darle importancia. Con mano temblorosa hundía el pan en el moje y de allí a poco quedó eccehomo con el pringue escullándole, barbilla abajo, hasta la pechera. A intervalos cogía el tazón de vino y lo pingaba como si hiciese brindis al techo, con un peculiar chirrido que nos arrancaba risas estrepitosas a los nietos. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="color: rgb(153, 102, 51);" class="MsoBodyTextIndent"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Pero en esta ocasión mis primos no hicieron demasiado caso pues estaban harto ocupados compitiendo con su padre en llenar la andorga. Los tenía frente a mí con los churres grasientos chorreándoles por las comisuras, sucios, asquerosos y a su lado tío Antonio con su respiración de locomotora gangosa, llena la boca de carne y un hilillo de aceite corriéndole por la corbata.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="color: rgb(153, 102, 51);" class="MsoBodyTextIndent"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Alargué la mano para señalar la mancha y lancé un gritito de alegría. Tío Antonio enrojeció de ira y barbotó algo ininteligible. Al mismo tiempo uno de mis primos se puso de rodillas sobre la mesa y me hizo una mamola tomando, luego, mi impoluta camisa por babero improvisado.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="color: rgb(153, 102, 51);" class="MsoBodyTextIndent"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Gritó mamá echa un basilisco, y se enfrentó a tío Antonio diciéndole no sé qué sobre la mala educación del mostrenco de su hijo. Tío Antonio habría contestado a mamá, porque se lo vi en los ojos, pero estaba demasiado ocupado en deglutir el último pedazo de carne y se habría ahogado si hubiera intentado hablar. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="color: rgb(153, 102, 51);" class="MsoBodyTextIndent"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Tía Emilia intervino entonces para reconvenirnos a mí, a mi primo y a tío Antonio, a la vez que llamaba panarra a tío Angel por no hacer nada y tener que ser ella quien diese la cara. Tío Angel salió de su letargo eternal y alzó los ojos vacuos en dirección indeterminada. Pareció a punto de decir algo, pero ya para entonces había tomado yo la iniciativa y, enfrentado a mis primos, comencé a hacerles visajes e improvisar muecas con habilidad de experto en la materia. A todo esto me contestaron ellos, sin dejar de comer, con patadas por debajo de la mesa que fueron a dar donde no debieran. Aulló tío Angel, chilló tía Enriqueta y mi padre dio un salto sujetándose la espinilla al tiempo que bramaba obscenidades.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;- ¡Cebones! ¡Cebones!- alboroté yo, saltando sobre la silla con gran regocijo de mis primos que, sin saber que me dirigía a ellos, me imitaron en los gritos y los saltos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;El abuelo, que a estas alturas tenía más que terciado el tazón de tinto, se levantó de su silla, arrastrado por el alboroto, y empezó a mover los brazos como molinetes, tropezando en una de estas con la cara de tía Enriqueta que a más de la pierna dolorida terminó con una colosal bofetada marcada en la mejilla.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Yo quedé mudó de espanto, aterrorizado. Nunca había visto al abuelo abofetear a nadie y menos aún a tía Enriqueta. ¿Cómo había yo de suponer que una mujer destinada a vestir santos, podía ser tratada a tortazo limpio?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;- ¡Abuelo, abuelo! A tía Enriqueta, no- grité angustiado.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Tomó ella mis palabras como una muestra de cariño y me arropó entre sus brazos, mientras mis cinco primos seguían con su zambra y aún la aumentaron entre grandes risas de alborozó lo que llevó a tía Enriqueta a desahogarse con ellos propinándoles azotes y toda clase de golpes que no parecía sino que tuviera delante a Cristo atado a la columna.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Intervino, entonces, tío Antonio, que al fin había dejado de engullir, y llamando a tía Enriqueta bruja y otras cosas peores que entendí, pero no puedo repetir, la agarró por los pelos para que dejase de sacudir a sus hijos y tiró de ella hacia el fondo del comedor. Tropezaron ambos con el abuelo que, para no caer, quiso asirse al tazón de vino, pero le resbaló de entre las manos y allá fueron tazón, vino y abuelo, enredados con mis tíos en total confusión, viniendo a ser todo Troya.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Tía Emilia le decía a tío Angel que interviniese y, por una vez, no fuera tan calzonazos como acostumbraba, papá trataba de hacerse oír pidiendo calma, tío Antonio seguía sujetando por los pelos a tía Enriqueta y ella se defendía descargándole puñadas en la espantosa barriga; finalmente mamá murmuraba oraciones, debajo de la mesa, en tanto ayudaba al abuelo a ponerse en pie.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Mis primos y yo salimos, mientras, al pasillo e hicimos allí causa común de nuestras quejas, aunque entre llantos y lamentos no tardaron en aparecer en sus rostros de querubines cebados el chispazo de picardía que habría de enredarnos de nuevo. Callaron los hipidos, les saqué yo la luenga, me hicieron ellos cucamonas y, en menos de lo que se cuenta, quedamos enzarzados en otra pelea sin nada que envidiar a la de los mayores.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Me sentí al fin, alzado en vilo y lejos de los puños y pies de mis primos. Era papa que tomó de una mano a mamá y a mí de otra y nos sacó a la escalera jurando no volver a poner nunca los pies en la casa mientras no viese algo de juicio en aquella familia de locos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;La última imagen que tuve del abuelo, cuando salíamos, fue la de un hombre triste y resignado, ablandando con las encías una gran corteza de pan de hogaza.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: center; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);" align="center"&gt;&lt;b style=""&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;……&lt;span style=""&gt;               &lt;/span&gt;……&lt;span style=""&gt;               &lt;/span&gt;……&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;b style=""&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;De toda esta historia sólo papá salió airoso al adivinar que aquella iba a ser la última comida de Navidad del abuelo. Falleció a principios de la primavera siguiente, atragantado por un trozo de corteza mal empapado. Le dio una tos fuerte, torció los ojos y se quedó como un pajarito. Eso, al menos, dijo mamá.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;¿Veis?- decía papá-, ya os lo había dicho.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;Me pareció un funeral tristísimo, pero no por la muerte de mi abuelo, pues entonces no sabía yo muy bien qué era morir ni a dónde iban los muertos, sino porque no me dejaron asistir al cementerio lo que para mí fue una desilusión grande, pues habría querido saltar entre las tumbas y llevarme a casa dos tibias para la bandera pirata que estaba fabricando. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;A tía Enriqueta la encontré pasados cinco años, con motivo del entierro de papá: para el velatorio preparó su inigualable y riquísima tarta de chocolate, famosa en tantos pésames familiares. Todo eran besos, abrazos y alabanzas de donde deduje que morirse es bueno para olvidar enemistades y volver a hablarse. Desde aquel día deseé con todas mis fuerzas la muerte de mamá para volver a probar la tarta de tía Enriqueta, pero mamá aguantó y tía Enriqueta se fue un día sin dejarnos preparada la tarta de su velorio. Creo que estaba aún algo molesta por aquella comida de tiempo atrás.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;A mis primos no volví a verlos en años, cuando rondábamos todos el medio siglo. Fue en un concurso para gordos. Arrasaron con todos los premios. Estaban enormes, sebosos y cebados como gorrinos de matanza. Me vieron entre el público y me sacaron la lengua. Les hice un corte de mangas y abandoné la sala con dignidad.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;Del penco nunca más supe. Oí que estaba persiguiendo sueños por algún país de oriente, pero fueron rumores sin confirmar. Eso sí, cuando murió tía Emilia, como no tenían hijos, nos regalaron a todos los sobrinos un carro de madera con su caballito de cartón con unas ruedas en las patas. &lt;i style=""&gt;“Para mis sobrinitos del alma a los que quise como hijos”,&lt;/i&gt; decía en el testamento. No pude jugar con él porque tenía ya, en aquel entonces, 32 años, pero me emocionó, de verdad.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1137355420193974311-2739489461482000745?l=gremarmilano.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://gremarmilano.blogspot.com/feeds/2739489461482000745/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://gremarmilano.blogspot.com/2010/05/un-comida-de-navidad.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1137355420193974311/posts/default/2739489461482000745'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1137355420193974311/posts/default/2739489461482000745'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://gremarmilano.blogspot.com/2010/05/un-comida-de-navidad.html' title='Un comida de Navidad'/><author><name>Milano</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03433762194355849072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_yYbvzxIxmu4/S0kOMhWNZOI/AAAAAAAAAAM/DDSK6wT0HOA/S220/Negro+Milano.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_yYbvzxIxmu4/S_lcjIPp3fI/AAAAAAAAAAw/XQ7VRflwL2E/s72-c/CIMG6732.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1137355420193974311.post-4197614947189068547</id><published>2010-02-17T16:37:00.005+01:00</published><updated>2010-02-17T16:46:40.810+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Relatos'/><title type='text'>La sala de espera</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: center; color: rgb(153, 51, 0);"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;font-family:arial;font-size:180%;"  &gt;La sala de espera&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 51, 0);font-size:130%;" &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 51, 0); font-weight: bold;font-size:130%;" &gt;La sala de espera es un cuadrado imperfecto. Desde uno de los rincones quiere parecer un rectángulo de lados inconcretos, perdiéndose hacia un fondo sin salida.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 51, 0); font-weight: bold;font-size:130%;" &gt;Una marea humana, atildada, sucia, cuidadosa, maloliente, indiscreta, avisada, educada, floja, molesta, sonriente, arisca, brusca, menuda, amable, lacia, empeñada, rubicunda, morbosa, agitada, tranquila, sensata, pesada, apretada, grotesca, bravía se pasea arriba y abajo, habla, susurra, sonríe o muestra gesto adusto, se besa, da un apretón de manos y dice adiós con la tristeza impresa de la despedida o con la alegría, sin pesares, del espíritu libre. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 51, 0); font-weight: bold;font-size:130%;" &gt;Este lugar es antesala del infierno y poterna del paraíso. Corroe ánimos, engendra y mata ilusiones, entretiene, acecha, aburre, recrea, y deja un poso plomizo de esperanza, mal hilvanado, en las almas. Se respira un olor deshumanizado de sudores perezosos adheridos a las paredes, al suelo, a los bancos y hasta a los rayos de luz de ese sol mortecino en un vano intento de romper los cristales eternamente sucios que mortifican todas las estaciones del mundo. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 51, 0); font-weight: bold;font-size:130%;" &gt;Brujulea por allí un crío hecho azogue. La madre es una mujer tan generosa en carnes como en permisividad hacia el corretear de su vástago que tiene despertados los odios de más de la mitad de los viajeros. Al final, el chiquillo se estrella contra el maravilloso, grandioso, excelso banco, banco vengador, apoyado contra una de las paredes. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 51, 0); font-weight: bold;font-size:130%;" &gt;Una sonrisa cumplida aureola las bocas de los afectados y se declaran resarcidos de tan formidable monstruo que los ha aporreado, pisado, manchado y convertido en fin último de sus incomprensibles juegos. Ahora llora, se arroja al suelo y patalea quejoso de dolores en la rodilla espetada contra la pata del banco. Y cada grito es una satisfacción incontrolada en quienes lo han sufrido con el estoico estar de saberse más educados que la enorme madre. ¡Gran Dios, cuánta dicha!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 51, 0); font-weight: bold;font-size:130%;" &gt;- ¡Oh, señora! ¿Se ha hecho mal el chico?- pero no hay lástima en la pregunta, ni curiosidad, ni ganas de prestar consuelo, sólo querer saber del sufrimiento del crío, de su dolor, de la autenticidad de los gritos y llantinas, sin comedias. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 51, 0); font-weight: bold;font-size:130%;" &gt;Y contentos y vengados miran con infinito agradecimiento al banco descalabrador, mientras el insoportable mocoso se pierde en hipidos y churretes de lágrimas que sólo conmueven el alma de su progenitora.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 51, 0); font-weight: bold;font-size:130%;" &gt;Entran ahora dos monjas, una joven, la otra no tanto, murmurando jaculatorias o sucedidos conventuales, pues ni aún estos dulcísimos espíritus están libres del pecado de la maledicencia. La mayor habla con un siseo incomprensible, como una válvula de vapor entreabierta. La otra acepta palabras y afirma con sonrisas los decires que le llegan.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 51, 0); font-weight: bold;font-size:130%;" &gt;No ríen a carcajadas, ni siquiera con risa abierta, pues sería faltar al recato exigido por sus hábitos, pero hay un deje de malicia en los gestos, miradas y asentimientos, de los que, ambas, son adorables cómplices, cuando le recuerda una a la otra el sucedido a la madre superiora mientras presidía Vísperas y se le vino abajo la toca como arrastrada por una ventolera imprevisible, dejándole al descubierto la cabeza mal servida de un pelo ralo, entrecano, rapado a trasquilones, en la premura obligada de la celda.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 51, 0); font-weight: bold;font-size:130%;" &gt;- ¡Ay, qué gracia, sor Andrea!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 51, 0); font-weight: bold;font-size:130%;" &gt;- Sí tuvo su miaja, sor María Auxiliadora de las Benditas Animas del Purgatorio. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 51, 0); font-weight: bold;font-size:130%;" &gt;Y continúan su deambular las dos tocas grises y caídas, alas de mariposa profanadas.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 51, 0); font-weight: bold;font-size:130%;" &gt;Mientras, más allá se despiden dos hombres. Uno llora. Es padre. O lo era, pues va a rezar al hijo, allá arriba, en las montañas, en un pueblo perdido entre quejigos añosos, encinas milenarias y pinos que cosquillean el cielo con las agujas de sus hojas. Le atenaza la pena honda de un dolor, todavía incomprensible, aflorada en noticia reciente.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 51, 0); font-weight: bold;font-size:130%;" &gt;El hijo cuidaba la cabaña. Tres centenares de ovejas de ordeño y un borriquillo lanudo que lo seguía como perrillo faldero a donde quiera que fuese.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 51, 0); font-weight: bold;font-size:130%;" &gt;La traidora serpiente acudía puntual a la colación de leche, un cuenco grande que llenaba el joven hasta el borde y se lo ofrecía. El animal lo bebía sin ansia, fijos sus ojos de cristal, uno en la leche, otro en el hombre. Venía la costumbre de antiguo, de cuando el reptil no era mayor que una lombriz de las que se ocultan bajo la tierra y el hombre aún no pasaba de niño. Crecieron ambos a una, amigos desconfiados, sin quererse, sin buscarse, unidos sólo por el cuenco mañanero de la leche.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 51, 0); font-weight: bold;font-size:130%;" &gt;Y un día hubo de marchar el joven a negocios en tierras lejanas donde, pasado el tiempo, le llegaron noticias de extraños sucesos, difíciles de comprender.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 51, 0); font-weight: bold;font-size:130%;" &gt;- Regresa, ven. Se seca el ganado, languidece y muere- decían las cartas recibidas.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 51, 0); font-weight: bold;font-size:130%;" &gt;Por eso vuelve y se encuentra al monstruo. Ahora es una serpiente enorme que repta entre las ovejas, cuida de ellas y pastorea como rabadán capaz. Las ordeña hasta secarlas, bebe su leche y, si aún le llama el hambre, toma este o aquel cordero, según su antojo. Cuando el joven se le enfrenta, el animal desagradece los cuencos de leche del pasado, se arroja sobre él, lo aprisiona entre sus anillos y lo devora, entero, sin prisas, deglutiéndolo con la misma parsimonia con que devora a los corderos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 51, 0); font-weight: bold;font-size:130%;" &gt;Lo que no sabe el hombre es que su hijo ha sido liberado ya del vientre de su comedora, pero ahora es un cuerpo obscuro, seco, rebozado en una baba espesa y blanca. Por el color y las trazas parece una enorme algarroba desechada por las bestias.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 51, 0); font-weight: bold;font-size:130%;" &gt;- Ya sabes, si algo necesitas...- miente el otro para consolarle. Es siempre lo mismo, la oferta de ayuda a quien sabemos que no nos la aceptará. El padre se seca las lágrimas, niega a un tiempo con la cabeza, y agradece apretándole el brazo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 51, 0); font-weight: bold;font-size:130%;" &gt;Ajenos a tanta desgracia, dos jubilados matan la miseria de su tiempo parloteando intrascendencias. Son los eternos entendedores de todo y comprendedores de nada, visitadores asiduos de estaciones y plazas donde todo lo encuentran aunque nada hayan perdido. Caminan con paso poético, pausado y cansino, alejado de petulancias y en los ojos se les refleja la dulce tristeza de los años que los hacen comprensibles a toda miseria. Por eso van perdonando viajes y viandantes, con la grandeza de un César, mientras desgranan soluciones.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 51, 0); font-weight: bold;font-size:130%;" &gt;Atención especial merece el viajero veterano, curado de espantos y enterado de sorpresas viajeras, amigo de informar de lo que nadie quiere saber y experto en contar experiencias a quienes no le han de escuchar. Pero él insistirá porque es su razón de ser en aquel y en otros mil viajes aún por hacer con la única misión, o así lo parece, de informar al compañero de asiento. Es latoso, pesado, hasta su cuerpo adquiere el informe volumen de lo molesto y cuando se acomode en el asiento parecerá ocupar aquel y el del compañero mártir sufridor del viaje. Es especie de individuo muy peligrosa de la que conviene guardarse. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 51, 0); font-weight: bold;font-size:130%;" &gt;- No hay remedio, usted transbordará- y lo dice con la seguridad de quien no podrá equivocarse aún cuando diga que abajo está el cielo y arriba los infiernos. Porque es experto en viajes y sabe de encrucijadas, destinos, enlaces... &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 51, 0); font-weight: bold;font-size:130%;" &gt;Nadie como él para contar el caso del viajero atrapado en el colchón de aquella ominosa pensión. Será preciso armarse de paciencia, sentarse con corrección, entornar los ojos con expresión candorosa y volver a escuchar la consabida historia.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 51, 0); font-weight: bold;font-size:130%;" &gt;Y no parecía mala la pensión, no. Si hasta tenía el protector encanto de las pensiones antiguas, de habitación individual, lugar fijo en el comedor, botella de vino propia con la marca de nivel, conversación íntima dedicada sólo al compañero de mesa o a lo más al vecino de la mesa de al lado. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 51, 0); font-weight: bold;font-size:130%;" &gt; La habitación era un misterio, pocos la habían visto antes y nadie la vio después, cuando quedó cerrada a cal y canto para evitar otros sustos. ¡Y vaya si fue susto! Podían preguntárselo a don Genaro que lo sufrió en sus carnes. Tenía la dicha habitación, en el centro, una cama enorme como las que se ven en esos palacios donde dicen que vivieron reyes. Y había que subirse de un salto porque era alta, muy alta, demasiado alta para que no hubiera en sus entrañas busilis escondido. Y fue el busilis, que apenas cayó don Genaro en el inmenso colchón de lana, desapareció en él. Se lo tragó sin remedio como una gigantesca vulva abierta.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 51, 0); font-weight: bold;font-size:130%;" &gt;Dice que gritó, pataleó, aspaventó, trató por todos los medios de salir del enorme hoyo, pero nada pudo hacer, nadie le oyó. Quiso trepar por las paredes de la tela opresora, pero apenas emergía unos milímetros, la horrible boca volvía a absorberlo hasta las profundidades y quedaba sumido en la vaharada de olvido y soledad que se desprendía de aquella cárcel. Afirma, y es creíble, que incluso maldijo con palabras soeces, cosa que nunca, antes, había hecho. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 51, 0); font-weight: bold;font-size:130%;" &gt;Pasó la noche sin saber si era noche porque todo era obscuro en su prisión de lana y tela, hasta la amanecida de un día opaco que llenó la habitación de luces tristes. Y la mañana lo regurgitó con ayuda de los membrudos brazos de la patrona. Surgió confuso, agitado y estupefacto. Vio abierta la puerta de la alcoba, se sintió libre y huyó, de lo que creyó, el más endiablado encantamiento.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 51, 0); font-weight: bold;font-size:130%;" &gt;- Aquella deglución tuvo algo de obsceno- concluye el viajero veterano. Y acompaña estas últimas palabras de una ruidosa carcajada, aventando miradas por lo escandalosa.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 51, 0); font-weight: bold;font-size:130%;" &gt;Aún quedan el eterno desocupado, el vigilante, el descuidero, un viajero atolondrado que no encuentra su autobús, dos muchachas de mirada aburrida, perdonavidas de la humanidad, algún mendigo, oportunistas impenitentes, la buscona ajada, arrinconada allí por la inclemencia de los años, tres frailes de tonsura, un vendedor de chucherías, el torpe, dos gaiteros, aceite de motor reptando por el suelo, gases, olor, impaciencia, una informe humanidad descalabrada...&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 51, 0); font-weight: bold;font-size:130%;" &gt;Y el nuevo día traerá otros viajeros, nuevos personajes, más historias que nunca acaban de conocerse por entero porque siempre quedan enredadas en las últimas hebras de las prisas.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 51, 0); font-weight: bold;font-size:130%;" &gt;Sólo la sala de espera seguirá siendo la misma en su vano intento de no parecer un paralelogramo imposible.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1137355420193974311-4197614947189068547?l=gremarmilano.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://gremarmilano.blogspot.com/feeds/4197614947189068547/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://gremarmilano.blogspot.com/2010/02/la-sala-de-espera.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1137355420193974311/posts/default/4197614947189068547'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1137355420193974311/posts/default/4197614947189068547'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://gremarmilano.blogspot.com/2010/02/la-sala-de-espera.html' title='La sala de espera'/><author><name>Milano</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03433762194355849072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_yYbvzxIxmu4/S0kOMhWNZOI/AAAAAAAAAAM/DDSK6wT0HOA/S220/Negro+Milano.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1137355420193974311.post-8260079335526411966</id><published>2010-01-24T12:42:00.002+01:00</published><updated>2010-01-24T12:45:43.734+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Relatos'/><title type='text'>El hombre que trastabilló</title><content type='html'>&lt;meta equiv="Content-Type" content="text/html; 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 &lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;- Pues, sí, dicen que trastabilló y desde entonces se volvió raro y se le escurren las ideas.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 17.85pt; text-align: justify; text-indent: 17.55pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;- Y, ¿cómo fue ello?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Jacinto es hombre de bien. No habla sino en sentencias y son de tales maneras sus decires que nadie puede poner en duda la verdad de cuanto dice. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="color: rgb(153, 102, 51);" class="MsoBodyTextIndent"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;- Mire, se lo cuento- se dirige a mí como en conciliábulo, en la comisura de los labios, en milagroso equilibrio, una colilla húmeda, eternamente apagada, oliendo a tabaco viejo.- Juzgará así, usted mismo, si este hombre de Dios quedó, o no, tocado cuando trastabilló.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="color: rgb(153, 102, 51);" class="MsoBodyTextIndent"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Y dice y no para y me cuenta cómo, en cuanto llega el invierno, el trastabillado se hace agua en dolores y pesares. Allá donde va arrastra una humedad molesta que llena la casa y las cuadras, que afecta a los animales y a las personas, que humedece la ropa de las camas. Por eso Ana, Anita, su mujer, tan pronto llega el invierno le dice: “Hala, fuera”, y le hecha de la habitación porque si no lo hiciese dormiría en un charco de sábanas y mantas.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Y él se va sumiso. Se sienta a la puerta de casa y queda allí, abierta la boca como un bobalicón y los ojos tan redondos que parecen lunas, observando la naturaleza empapada de lluvia en esos días brumosos de invierno cuando empieza a llover y es una cantinela inacabable, monótona, insistente, continuada. Parece como si el repiqueteo de la lluvia en los charcos le llenara de alguna esperanza extraña y le vivificara. A veces, se hace arroyo y baja con las aguas a mezclarse en las turbulencias del gran río. Y entonces está días y días desaparecido porque le gusta llegar hasta el mar, ese lugar inmenso donde hay tantas y tan distintas aguas que ninguna conoce a las demás.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Desde aquel día, desde que trastabilló, pasa así los inviernos, sin apenas comer ni dormir, haciéndose agua, yéndose en cada gota de lluvia, calando poco a poco sus sentimientos en la tierra agradecida, buscando olvidos en alguna sala oscura cuando sale el tímido sol a calentar los campos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Luego, en primavera, se hace viento. Un viento que sopla sin atender razones, ni conveniencias, que se mezcla con el aire que baja de la montaña y va presuroso y ligero a llevar nuevas formas a la naturaleza sedienta de vida.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Se viste con un blusón gris y largo, sin abrochar, libres los faldones, inflados como un globo, y corre así por las trochas de las lindes, o monte arriba hasta tocar con sus manos las ramas obscuras y tristes de las carrascas, o acaricia la superficie de algún arroyo, torrentera de las nieves de las cimas, y ondea el agua y la hace saltar y la vuelve cantarina. Y se ríe con tonta alegría, inflado el blusón, mientras se desliza sobre el lomo de las bestias que han abandonado los corrales para sentir en los bofes los aires limpios que les traen efluvios de excitación.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Es viento y lo dice, lo grita. Cada racha es un susurro en el que se esconde su grito de alegría: “Voy, corro, vuelo, paso, soy el viento que trae clamores de primavera”.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Cae, después, en un bochornoso pesar, el bochorno de los calores que agostan la tierra. Vuelve a sentarse ante la puerta de la casa, sobre la gran piedra que hace las veces de banco y permanece allí, filtrando por todo su ser la luz y los sonidos del entorno.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Bordonea el moscardón y una libélula madrugadora viene a espantarlo con su vuelo de diosa griega. Chicharras impertinentes se apoderan del día y en su aserrar rasgado traen el imposible calor. Por un momento la tarde se hace silencio. La vaca espanta las moscas con la inquietud de su rabo a la sombra de una encina, el burro clama gozoso en la penumbra de la cuadra y un rumor, apenas susurro, habla del paso reptante de la víbora tras el rastro de un medroso ratoncillo oculto en su forado. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;El también es, entonces, fuego. Dicen que un día bajó a la taberna a beber porque el calor era desmesurado. Hacía años que no había calentado tanto. Y pidió una jarra de cerveza. Pues lo asegura quien lo vio: cuando cogió la jarra la calentó de tal manera que la cerveza comenzó a sisear como cuando caen unas gotas de agua sobre la chapa caliente de la cocina. Tal siseó y se levantó una columna de vapor entre sus manos. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Y cuando se aproxima la siega, cercano agosto, recorre los ondulantes mares de trigo y los agosta si el sol aún no lo ha hecho. Lo malo fue el año que se le murió la vaca al herrero. Fue un año malo para todos, pues hubo peste en los conejos, pepita en las gallinas y además de lo del herrero, el sacristán aireó intimidades que no debiera, pues a quien se le ocurre decir que va a acompañar a don Millán, el cura, a ayudar en la procesión de san Mateo, al pueblo de al lado, cuando todos saben que las fiestas son por santa Marina. Ni la más lerda se lo habría tragado, cuánto menos la lagarta de la sacristana. ¡Buena se armó! Pero, aún hubo de ser peor venir el trastabillado a agostar los campos e írsele la mano, de tal modo no sólo las mieses, sino toda la tierra y aún el cielo, que ardió el carrascal hasta quedar sólo tizones y se perdió el monte y se perdió la caza.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Pero nadie le culpó, pues bastante desventura tenía él con haber trastabillado cuando la vendimia. Y mira si fue tonto el suceso y de no verse no creerse. Porque, vamos a ver, ¿era la primera vez que lo hacía?, ¿era nuevo en tales menesteres?, ¿no llevaba desde los doce años acarreando cuévanos como el panadero panes?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="color: rgb(153, 102, 51);" class="MsoBodyTextIndent"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;- Pues atienda cómo sucedió y dígame si no fue desgracia harta- sigue Jacinto, mientras cambia la colilla al otro lado de los labios con un movimiento imperceptible de la lengua. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="color: rgb(153, 102, 51);" class="MsoBodyTextIndent"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Todo fue que andaba de acá para allá con los cuévanos, trayendo estos, acercando aquellos, retirando los otros y había cinco o seis pilas de ellos sujetas con cordeles, como en escalera, que el diablo los ataría pues de otra manera no se entiende. Se subió a la más alta de las pilas, a la que estaba arriba que le decía entre burlona y retadora: “¿Subirás, subirás? No creo que te atrevas y, si subes, caerás”.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Pues, se atrevió. Y se rompió la cuerda que ataba las pilas y empezaron éstas a rodar y él, claro, a querer mantenerse en pie, hasta que trastabilló y se golpeó la cabeza contra el suelo. Fue entonces cuando se le dañaron las entendederas. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Así no es de extrañar que al llegar el otoño, se sienta alicaído, triste y mortecino, y acompañe a la hoja en su caída. Y es caída literal porque se viene al suelo muerto y va de acá para allá, confundido con el polvo, como si lo empujase el viento.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Se le va la piel en hojas de escamas, imperceptiblemente, y pasa a formar parte de esa alfombra vegetal con combinaciones de colores descompuestos. Y le amarillean la cara y los brazos, como amarillean las hojas de la chopera de allí abajo, junto al gran río, hasta quedar como un palo. Puede decirse que ni respira. Está así días y días, igual que un tonto, sin ver, sin hablar. Creo que ni siquiera oye cuanto se dice a su alrededor. Es hoja seca caída, pero ya no la empuja el viento porque se ha pegado a la tierra y tiene que descomponerse allí, hacerse humus gratificante que agradecerán las plantas. Y una noche o una mañana, nunca se sabe, de pronto, con las primeras lluvias, ya cercano el invierno, ¡hala!, vuelve a convertirse en agua y humedad molesta y su mujer le echa otra vez de casa.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;- Pero, bueno, a parte de todo esto, ¿de verdad se le escurren las ideas, como dicen en el pueblo?- pregunto.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Jacinto, me mira entre paciente y compasivo, mientras le tiembla en la comisura un pringue de nicotina.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="color: rgb(153, 102, 51);" class="MsoBodyTextIndent"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;- Vaya si se le escurren y se le corren, pernera abajo, hasta el suelo. ¡Pues no cree el infeliz que todo cuanto le acabo de contar, le sucede de verdad!&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Y tras dos chupadas inútiles a la colilla, me hace un guiño de complicidad maligna.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1137355420193974311-8260079335526411966?l=gremarmilano.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://gremarmilano.blogspot.com/feeds/8260079335526411966/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://gremarmilano.blogspot.com/2010/01/el-hombre-que-trastabillo.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1137355420193974311/posts/default/8260079335526411966'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1137355420193974311/posts/default/8260079335526411966'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://gremarmilano.blogspot.com/2010/01/el-hombre-que-trastabillo.html' title='El hombre que trastabilló'/><author><name>Milano</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03433762194355849072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_yYbvzxIxmu4/S0kOMhWNZOI/AAAAAAAAAAM/DDSK6wT0HOA/S220/Negro+Milano.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1137355420193974311.post-7828863737236953489</id><published>2010-01-13T09:32:00.001+01:00</published><updated>2010-01-13T17:16:26.762+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Relatos'/><title type='text'>El cura astuto, el pastor zote y la simple de su mujer</title><content type='html'>&lt;meta equiv="Content-Type" content="text/html; 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 &lt;p style="color: rgb(153, 102, 51);" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="color: rgb(153, 102, 51);" class="MsoBodyTextIndent"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Era don Dimas, el cura, hombre de lujuria turbulenta. Después de treinta años de pertinaz abundo en la parroquia, muchos de sus jóvenes feligreses nunca decían mayor verdad que cuando le llamaban padre.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="color: rgb(153, 102, 51);" class="MsoBodyTextIndent"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Andaba tan horro de prejuicios que ni el diablo se habría atrevido a aherrojarle en su infernal sentina. Y así iba y venía por el pueblo sabedor de que todos sabían y callando lo que todos callaban porque interesaba a unos, a otros y a otras que las cosas fuesen así y no anduvieran sus honras en dimes y diretes de verbosidad maldiciente. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="color: rgb(153, 102, 51);" class="MsoBodyTextIndent"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Todo ello les valía a los feligreses, cuando acudían a misa, que los fieros sermones de otros púlpitos, con amenazas de los más terribles castigos a los que, dejados de la mano de Dios, se enfangaban en el sucio cenagal de la carne, no pasasen, en aquel pueblo, de paternales reconvenciones si no cuidaban como mandaba el Señor de sus obligaciones conyugales en el débito matrimonial, en el respeto mutuo y en la procreación de hijos para el cielo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="color: rgb(153, 102, 51);" class="MsoBodyTextIndent"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Pero nadie vea por eso paz y resignación en el quehacer diario de don Dimas. Pensaban sus parroquianos que a lo hecho, pecho y que revolver el ciemo sólo levanta malos olores, pero no se sacrificaban con vocación de Cristos pacientes, antes, muchos se rebelaban como Gestas insumisos. Y en más de una ocasión hubo de salir por pies el buen cura para salvar nombre y espaldas de las furiosas iras de maridos enojados, aunque nunca estuvo más cerca del peligro como en aquella cuando venció la tenacidad y virtud de la simplicísima pastora.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="color: rgb(153, 102, 51);" class="MsoBodyTextIndent"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Era el caso que estaba don Dimas en pejigueras por la tal pastora, remisa a cualquier intento de carnal aventura que pudiera alejarla de su pastor del alma. Llevábanle todos los demonios al cura ver tanta carne mollar desperdiciada por beatería de tres al cuarto y libraba en su caletre no pocas batallas imaginarias, con intento de ganar aquella guerra, nunca dada por perdida, cuando Dios, el diablo o la casualidad vinieron a visitarle.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="color: rgb(153, 102, 51);" class="MsoBodyTextIndent"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Fue una tarde en que el sopor digestivo de una buena olla obraba milagros en la fresca penumbra del confesionario, adormilándose con el propio susurrar de invocaciones y avemarías, cuando el chirrido de los goznes del portillo le ahuyentaron los vapores de la modorra.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="color: rgb(153, 102, 51);" class="MsoBodyTextIndent"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;- Ave María Purísima- susurró una voz al otro lado de la celosía.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="color: rgb(153, 102, 51);" class="MsoBodyTextIndent"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Don Dimas dio un respingo y sintió cómo se le aceleraba la respiración. Aquella era la voz de la deseada pastora. Se acomodó con premura en el incómodo asiento, carraspeó un par de veces y se dispuso a llevar a la práctica la estrategia tantas y tantas veces planeada. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="color: rgb(153, 102, 51);" class="MsoBodyTextIndent"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;- Sin pecado concebida- y su propia voz se le antojó extraña.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="color: rgb(153, 102, 51);" class="MsoBodyTextIndent"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;- Padre he pecado...&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="color: rgb(153, 102, 51);" class="MsoBodyTextIndent"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Y la buena pastora se extendió en una letanía inagotable de confusos pecados, imaginarios unos, reales otros, menudos todos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="color: rgb(153, 102, 51);" class="MsoBodyTextIndent"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;- Y la familia, hija, ¿para cuándo la familia?- preguntó don Dimas tan pronto hubo terminado de acusarse la mujer, porque es de señalar que, hasta la fecha, el matrimonio era estéril.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="color: rgb(153, 102, 51);" class="MsoBodyTextIndent"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;La penitente hizo un mohín de disgustó sabedora de las murmuraciones de los vecinos por causa tan peregrina, antes de responder:&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="color: rgb(153, 102, 51);" class="MsoBodyTextIndent"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;- Mucho gusto tendríamos, mi marido y yo, en ser padres, mas no lo ha querido Dios hasta ahora.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="color: rgb(153, 102, 51);" class="MsoBodyTextIndent"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Don Dimas volvió a aclararse la voz y siguió susurrante: &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="color: rgb(153, 102, 51);" class="MsoBodyTextIndent"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;- Pues has de saber, hija mía, cómo he recibido en sueños la visita de San Froilán, santo eremita de quien soy muy devoto, y me ha hablado de los motivos por los que el Señor ha permitido que la aridez tenga asiento en tu vientre. Y no son otros sino los gravísimos pecados con los que le ofendes que, aunque perdonados, dejan una secuela de dolor en su corazón inflamado de amor por ti. Es pues preciso que ores. Y el propio san Froilán, libérrimo en sus revelaciones, me ha entregado unas orancioncillas para rezarlas en la forma y lugar oportunos, &lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;haciéndote salva y madre, todo en uno.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="color: rgb(153, 102, 51);" class="MsoBodyTextIndent"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;- Dígame cómo podrá ser ello, padre, y yo lo haré de corazón.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="color: rgb(153, 102, 51);" class="MsoBodyTextIndent"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;- Deberás procurar que tenga lugar esto antes de acabar el año, si quieres ver obrar las oraciones con prontitud. Y no podrá estar presente el mastuerzo de tu marido pues con su simpleza e ignorancia desbarataría el bálsamo de la oración. En tus manos está, hija, cómo y dónde hacerlo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="color: rgb(153, 102, 51);" class="MsoBodyTextIndent"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Con lo cual, la pastora apercibida y don Dimas resuelto, acordaron que ella le informaría del día y la hora en que el pastor anduviese en sus ocupaciones y no pudiera estorbar, con su presencia, tan sagrado negocio.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="color: rgb(153, 102, 51);" class="MsoBodyTextIndent"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;No tardó en llegar la ocasión, le pasó aviso la pastora, corrió don Dimas, y en menos de un padrenuestro empezó el ritual. Ordenó para ello don Dimas a la mujer acostarse en traje de Eva, tendida en la cama, cerrados los ojos y puesto el espíritu en lo alto, mientras él hacía lo demás, pues tenía aprendidas de memoria las oraciones convenientes al caso. Y comenzó una salmodia de latines, tan disparatada y necia, que hasta el más grave habría reído allí. Quien sí rió, y no lo hizo mal, fue el taimado cura, mientras entre latín y latín convencía a la simple mujer de que aquello otro con que acompañaban oraciones y salmodias eran ritos imposibles para el pastor por más que lo intentase, pues no proveía Dios de tales taumaturgias sino a quienes El quería. Pasaron, pues, un buen trecho en tales oraciones y aún tuvieron tiempo de desgranar alguna letanía y no pocas jaculatorias.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="color: rgb(153, 102, 51);" class="MsoBodyTextIndent"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Eso fue todo o lo habría sido de quedar ahí la cosa, pero era preciso que el ovillo se enredase. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="color: rgb(153, 102, 51);" class="MsoBodyTextIndent"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Así, por cuanto la avaricia rompe el saco, quiso don Dimas probar nueva fortuna repitiendo el ensalmo por si no hubiera surtido efecto la vez primera, pero proveyó el diablo que en esta ocasión volviera el pastor a hora imprevista y pillase a ambos en sortilegios difíciles de explicar.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="color: rgb(153, 102, 51);" class="MsoBodyTextIndent"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Cortados quedaron allí latines, salmos y salves y sólo hubo asombro, pasmo y estupefacción.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="color: rgb(153, 102, 51);" class="MsoBodyTextIndent"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;- ¡Ah, cura malvado!, mal has obrado en esto- decía el pastor, demudada la color. Y alzaba con furia los puños como si amenazase a algún ser invisible.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="color: rgb(153, 102, 51);" class="MsoBodyTextIndent"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;- ¡Tente, tente, desgraciado!- clamaba don Dimas, temeroso- Ve de no perderte con lo que puedas hacer.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="color: rgb(153, 102, 51);" class="MsoBodyTextIndent"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;- ¿Pues qué he de hacer, miserable de mí, sino dejarle a usted recuerdo de este día, para todos los de su vida?- Y volvía los ojos por la habitación buscando con qué golpear.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="color: rgb(153, 102, 51);" class="MsoBodyTextIndent"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Vióse perdido don Dimas, y temeroso de los palos que sin duda iban a lloverle, corrió hacia la puerta, y con un extraño quiebro cayó al suelo con muy fuertes gritos y lamentos de que allí moría de dolor y cómo no habría de moverse aunque lo molieran a golpes, pues no podría por más que lo intentara y preguntaba a grandes voces si habría desalmado tal que se atreviera a vapulear sin tino a un hombre herido cuando no podía valerse. Y, al mismo tiempo, se sujetaba uno de los pies con pruebas seguras de habérselo roto y no volver a andar y preguntaba cómo podría defenderse un cura lisiado. Todo esto con mucho gesto y pantomima, para hacerle creer al pastor que realmente se había roto el pie y debía tenerle lástima.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="color: rgb(153, 102, 51);" class="MsoBodyTextIndent"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Quedó el pastor un momento contrito por lo que iba a hacer, pero pudo más la rabia de su honor ultrajado, así que se rehizo pronto, fue hacia el cura, tomólo por la camisa y lo zarandeó con fuerza.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="color: rgb(153, 102, 51);" class="MsoBodyTextIndent"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;- No hay más remedio y he de castigarlo, así que vístase sin más y véngase conmigo- porfiaba el pastor.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="color: rgb(153, 102, 51);" class="MsoBodyTextIndent"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;- ¿Me dirás tú cómo he de ir, cuitado, si no puedo poner el pie en el suelo sin clamar a los cielos de dolor?- se lamentaba don Dimas.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="color: rgb(153, 102, 51);" class="MsoBodyTextIndent"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;- Descuídese de eso y no haga cábalas que no han de servirle- le replicó el pastor- que en vistiéndose yo sabré qué ha de hacerse.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="color: rgb(153, 102, 51);" class="MsoBodyTextIndent"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Y así fue, porque tan pronto se hubo vestido el buen cura, lo tomó el pastor en brazos, se lo cargó a hombros y salió con él, de casa, sin rumbo fijo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="color: rgb(153, 102, 51);" class="MsoBodyTextIndent"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Caminó con tan molesta carga por sendas, trochas y desmontes hasta que, doloridas las piernas, destrozada la espalda y machacado todo el cuerpo, lo dejó caer junto a unas piedras que servían de poyo al caminante, a un lado del camino y, tras sacudirse la manos, se volvió al pueblo mientras le decía muy ufano: &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="color: rgb(153, 102, 51);" class="MsoBodyTextIndent"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;- Vuelva, ahora, andando pues ese es su castigo. Y sea esta la última vez, mal cura, que la próxima lo he de llevar cinco leguas más allá, aunque me deslome el cuerpo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="color: rgb(153, 102, 51);" class="MsoBodyTextIndent"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Salió, con esto, bien librado don Dimas cuando no daba dos céntimos por su pellejo y quedó satisfecho el pastor juzgando justo castigo el aplicado al cura, seguro de que no andaría ya en precario la honestidad de su pastora con la fiera amenaza de las cinco leguas.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1137355420193974311-7828863737236953489?l=gremarmilano.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://gremarmilano.blogspot.com/feeds/7828863737236953489/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://gremarmilano.blogspot.com/2010/01/normal-0-21-microsoftinternetexplorer4.html#comment-form' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1137355420193974311/posts/default/7828863737236953489'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1137355420193974311/posts/default/7828863737236953489'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://gremarmilano.blogspot.com/2010/01/normal-0-21-microsoftinternetexplorer4.html' title='El cura astuto, el pastor zote y la simple de su mujer'/><author><name>Milano</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03433762194355849072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_yYbvzxIxmu4/S0kOMhWNZOI/AAAAAAAAAAM/DDSK6wT0HOA/S220/Negro+Milano.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1137355420193974311.post-6808728654181740646</id><published>2010-01-12T10:56:00.000+01:00</published><updated>2010-01-12T17:56:26.700+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Relatos'/><title type='text'>Presentación</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Aquí estoy. Soy nuevo en estas lides y probablemente se me esté olvidando lo más importante. ¡&lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic;font-size:130%;"&gt;Qui lo sa!&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt; Si es así mis disculpas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A través de estas páginas iré presentando algunos trabajos: relatos, sonetos, ensayos... Unos valdrán la pena, otros será mejor olvidarlos, pero todos estarán presentados con la mejor de las voluntades.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El idioma se nos cae como viga atacada por la carcoma. Hablar de &lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic;font-size:130%;"&gt;adarmes, azudes o arquitrabes&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt; no está en vigor; &lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic;font-size:130%;"&gt;menear el bálago&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt; no se lleva y llamar a alguien &lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic;font-size:130%;"&gt;panarra, sandio o mendaz&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt; nada significa. Con veinticuatro palabras y dos acepciones de semántica dudosa cualquiera puede salir del paso  aunque de ello resulte conversación  pobre como zaquizamí ruinoso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No pretenderé aquí emular a Quevedo o compararme a Lope, pero trataré de respetar el idioma. Es nuestro mayor bagaje cultural.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y con no poco adobo de gazmoñería empiezo con este cuentecillo para niños y mayores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;link rel="File-List" href="file:///C:%5CDOCUME%7E1%5CGregorio%5CCONFIG%7E1%5CTemp%5Cmsohtml1%5C01%5Cclip_filelist.xml"&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:hyphenationzone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:compatibility&gt;    &lt;w:breakwrappedtables/&gt;    &lt;w:snaptogridincell/&gt;    &lt;w:wraptextwithpunct/&gt;    &lt;w:useasianbreakrules/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:browserlevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;style&gt; &lt;!--  /* Font Definitions */  @font-face 	{font-family:"Arial Black"; 	panose-1:2 11 10 4 2 1 2 2 2 4; 	mso-font-charset:0; 	mso-generic-font-family:swiss; 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   &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 35.45pt; text-align: justify; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;Estalló a la vida una mañana de Mayo, encontrándose frente a  frente &lt;span style=""&gt;con un sol envidioso que asomaba su rubia cabellera por el horizonte.                 &lt;/span&gt;&lt;span style=""&gt;                                   &lt;/span&gt;Los ojos se le nublaron un instante ante aquel fogonazo inesperado, pero se rehizo enseguida y comenzó a revolotear, curiosa, por el mundo de luz y color que la envolvía.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 35.45pt; text-align: justify; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;- Ssssssshh- susurraba el viento, sin dejarse ver, cimbreando el grácil cuerpo de los juncos. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 35.45pt; text-align: justify; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;- Chop, chop- cloqueaban sobre la hierba las gotas de rocío, que lloraba una añosa encina.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 35.45pt; text-align: justify; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;Y el cercano arroyo reía y reía con risa de cristal, mientras calentaba al sol su vientre de destellos hechos agua.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 35.45pt; text-align: justify; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;Un prado le llamó con su mosaico de colores y voló hacia él, alocada. Mil flores se le ofrecían sumisas y lanzaban al aire los suspiros de su esencia, como si dijesen:&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 35.45pt; text-align: justify; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;- ¡A mí, a mí!- Y Marilia enloquecía atendiendo a todas y a ninguna, libando aquí, posándose allí, viviendo el frenesí de los segundos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 35.45pt; text-align: justify; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;- Zzzzzzz- pasó con zumbido pesado, un panzudo y negro moscardón. Pero ella no le hizo ningún caso.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 35.45pt; text-align: justify; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;- Zzzzzzz- repasó el moscardón con un guiño irreverente de sus ocelos. Pero Marilia volaba ya, embobada, tras el vientre verde de una libélula, cisne de los prados.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 35.45pt; text-align: justify; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;Y voló, voló y voló hasta un erial de piedras grises. Allí se encontró sola, sola como la nube de verano, en el inmenso azul, separada de sus hermanas de tormenta. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 35.45pt; text-align: justify; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;Escuchó el silencio espeso que la rodeaba, se asustó y volvió sobre sus vuelos a los prados verdes. Un rayo de luz reverberó en las escamas de sus alas.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 35.45pt; text-align: justify; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;Nuevas flores, nuevos ríos, insectos multicolores, la brisa cálida del mediodía...&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Y ella en medio de aquel paraíso. ¡Qué delicia!&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 35.45pt; text-align: justify; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;Mientras, el sol guiaba, implacable, su carro hacia poniente: estaba citado con la luna y no quería retrasarse. Pero aún era pronto y Marilia tenía todo el tiempo de la tarde, tarde tibia, tarde de primavera, ancha tarde que caía en celajes por las laderas de la montaña hacia el hondón.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 35.45pt; text-align: justify; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;Y visitó el pueblecito de casas brunas con tejados rojos, de donde huyó perseguida por arrapiezos de pícaras intenciones, aunque antes descansó unos instantes, apoyada en el hocico de un enorme can de mirada rota que no la vio o, si llegó a verla, la ignoró con la indiferencia del sabio.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 35.45pt; text-align: justify; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;Miró las altísimas montañas que se alzaban más allá de todo lo imaginable y pensó: &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 35.45pt; text-align: justify; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;- Otro día iré- sin saber qué cosa era otro día, ni si lo habría, ni si vería ella ese otro día aunque lo hubiera. Porque, ¡había tantas cosas que ignoraba en su estupenda pequeñez! Si hasta ignoraba quién era y qué hacía allí y a dónde iría cuando llegase la noche, aquella noche que no sabía que era noche, ni que llegaría, puntual, cuando se fuese el sol. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 35.45pt; text-align: justify; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;Ignorante, pero feliz... y ¡hermosa!&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 35.45pt; text-align: justify; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;Y el sol seguía hacia poniente. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 35.45pt; text-align: justify; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;Voló a otros prados y a otras flores. Avistó una industriosa ciudad de abejas, donde todo era bullicio, diligencia y aplicación. Quiso ayudar, pero se vio envuelta en fragor de alas y meloso airón de tufaradas acres que la hicieron desistir de su empeño. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 35.45pt; text-align: justify; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;Se lo contó a una compañera de alas multicolores, sin querer reconocer que fue expulsada. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 35.45pt; text-align: justify; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;- No me echaron, no me echaron- repetía, y aseguraba que había dejado allí buenas amigas. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 35.45pt; text-align: justify; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;Su compañera sonreía y miraba lejos. Miraba más lejos y sonreía abrumada por un peso triste hasta que alzó el vuelo y se alejó con tonta complacencia.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 35.45pt; text-align: justify; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;Cuando quedó sola, Marilia se dio cuenta de que la luz moría como el pabilo de un candil cuando consume la última gota de aceite. Y empezó a hacerse noche rápida.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 35.45pt; text-align: justify; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;Al llegar las sombras, un frío intenso, como soledad dolorosa, envolvió su cuerpo menudo y frágil. Se sintió pesada, enorme, inmensa en su pequeñez. Y no pudo volar.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 35.45pt; text-align: justify; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;Un entomólogo, de perfil seco, que sabía decir palabras extrañas para explicar obscuros conceptos, la vio expirar entre las hierbas y se inclinó hacia ella.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 35.45pt; text-align: justify; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;- Eres hermosa- murmuró, tomándola en el cuenco de su mano- hermosa como el temblor de una estrella en la noche fría, hermosa como el pensamiento de un enamorado.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 35.4pt; text-align: justify; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;Lo dijo, para que muriese feliz, al saberse admirada.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 35.45pt; text-align: justify; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;Luego, la guardó con mimo en una cajita de cartón y se la llevó a casa.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 35.45pt; text-align: justify; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;Allí le buscó acomodo en la gran vitrina, junto a cientos y cientos de bellas mariposas dormidas. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 35.45pt; text-align: justify; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;Pero ella, Marilia, era la más bella.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 35.45pt; text-align: justify; color: rgb(153, 102, 51);"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1137355420193974311-6808728654181740646?l=gremarmilano.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://gremarmilano.blogspot.com/feeds/6808728654181740646/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://gremarmilano.blogspot.com/2010/01/presentacion.html#comment-form' title='8 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1137355420193974311/posts/default/6808728654181740646'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1137355420193974311/posts/default/6808728654181740646'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://gremarmilano.blogspot.com/2010/01/presentacion.html' title='Presentación'/><author><name>Milano</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03433762194355849072</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_yYbvzxIxmu4/S0kOMhWNZOI/AAAAAAAAAAM/DDSK6wT0HOA/S220/Negro+Milano.jpg'/></author><thr:total>8</thr:total></entry></feed>
